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La prevención: la inversión sanitaria con mayor retorno Opinión Créditos: El Mostrador.

La prevención: la inversión sanitaria con mayor retorno

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Daniel Guzmán
Por : Daniel Guzmán Médico Veterinario y Gerente General de MSD Salud Animal en Chile.
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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes tienen origen animal, es decir, tres de cada cuatro. Estas cifras demuestran la estrecha relación entre la salud humana y la salud animal, y refuerzan la importancia de actuar antes de que los riesgos se transformen en crisis. Sin embargo, cada vez que una alerta llega a los titulares se activan protocolos y se comunica el problema, pese a que las victorias sanitarias deberían ocurrir con políticas preventivas que impidan una emergencia.

El enfoque One Health —Una Salud— describe con precisión que la salud humana, la salud animal y el medio ambiente forman un sistema interdependiente en el que el bienestar de uno impacta a todos, y la frontera entre la medicina humana y la veterinaria es una convención administrativa que los brotes superan con naturalidad.

La consecuencia es que la prevención en salud animal debe operar como política permanente, con protocolos activos antes de que los riesgos escalen a crisis. Según cifras de la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH, 2026), más del 20% de la producción animal mundial se pierde cada año por enfermedades prevenibles, varias de ellas zoonóticas. 

En Chile esa pérdida tiene una dimensión económica directa porque el sector exportador de carnes alcanzó los USD 1.293 millones en 2025 y llega a más de 60 mercados del mundo, según el Reporte 2025 de ChileCarne. Eso significa que un brote a esa escala trasciende lo productivo e impacta en la seguridad alimentaria de la población.

Como MSD Salud Animal estamos seguros de que bajo el enfoque One Health, la prevención descansa en cuatro pilares que deben operar de manera continua: la vacunación sistemática, los controles veterinarios periódicos, el control de parásitos durante todo el año y la bioseguridad integrada al manejo diario. Estas medidas disminuyen el riesgo de ingreso y propagación de enfermedades, apoyándose en herramientas y protocolos específicos para cada especie y sistema productivo.

En ganadería, el monitoreo continuo permite detectar alteraciones en la salud del rebaño antes de que un caso individual escale. En la porcicultura, los avances en vacunación contribuyen a reducir el estrés animal y mejorar los resultados productivos. En avicultura, en cambio, persiste el desafío de fortalecer programas preventivos de vacunación. Además, hoy existen tecnologías que facilitan la inmunización masiva, con aplicaciones en agua o spray y formatos que simplifican la logística, permitiendo ampliar la cobertura preventiva con mayor eficiencia.

La salud animal gestionada como política permanente protege la salud pública, sostiene la seguridad alimentaria y resguarda la posición de Chile en los mercados internacionales. La tecnología y la ciencia para hacerlo ya están disponibles en el país. La clave de este desafío es mantener y potenciar el trabajo conjunto entre productores, autoridades y Médicos Veterinarios y asegurar que la vacunación, los controles periódicos y el monitoreo tecnológico sean la norma durante el año, sin excepciones.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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