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Crédito: El Mostrador.
Paseo con perros: cómo enriquecer la caminata y mejorar su bienestar
El veterinario Axel Haleby entrega recomendaciones para enriquecer el paseo con perros, desde permitirles olfatear y explorar hasta controlar la correa, adaptar el ritmo de la caminata y elegir horarios adecuados.
Detenerse a olfatear, explorar un entorno distinto o caminar a un ritmo cómodo son acciones que pueden cambiar la experiencia de salir con un perro. Más allá del ejercicio físico, el paseo es una oportunidad para que el animal conozca su entorno y fortalezca el vínculo con su tutor, siempre que la actividad se desarrolle de forma tranquila y segura.
Axel Haleby, médico veterinario y gerente general de Inaba Chile, plantea que “un paseo de calidad no se mide por la distancia recorrida ni por el tiempo, sino por la experiencia que vive el perro junto a su tutor. Convertirlo en un espacio de calma, exploración y comunicación fortalece la relación y convierte esta dinámica en una actividad grata para ambos”.
Olfatear y explorar: por qué son importantes durante el paseo
Una de las formas de enriquecer la caminata es permitir que el perro se detenga a olfatear y explorar. Salir de casa no implica solamente avanzar por una ruta determinada: conocer los olores y estímulos del entorno también forma parte de la experiencia.
Según Haleby, este comportamiento natural ayuda a los perros a asimilar lo que ocurre a su alrededor, reducir el estrés y estimular su mente. Por eso, el paseo puede convertirse en una instancia de exploración, en lugar de limitarse a completar una distancia o llegar rápidamente a un destino.
Variar los trayectos también puede estimular la curiosidad del animal. La recomendación es prestar atención a los lugares por los que se transita y evitar zonas u objetos que puedan representar un riesgo para su salud.

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Cómo evitar que el perro tire de la correa
La manera en que comienza la salida también influye en la experiencia. Aunque es habitual que los perros se emocionen al ver la correa, el especialista recomienda esperar a que estén tranquilos antes de salir, especialmente cuando la excitación se transforma en ansiedad.
Este momento previo puede ayudar a comenzar el recorrido con menos tensión y facilitar que el animal asimile las instrucciones durante la caminata.
Cuando el perro tira de la correa para avanzar más rápido, Haleby recomienda detenerse para que aprenda que esa conducta no le permite llegar antes a donde quiere ir. La constancia es importante para establecer el hábito.
El veterinario también advierte que tirar excesivamente de la correa para contrarrestar la fuerza del animal no es recomendable, ya que va en contra del objetivo de lograr una caminata equilibrada entre el perro y su tutor.
Cómo adaptar la caminata
No existe una experiencia positiva por el solo hecho de caminar durante más tiempo. Según el especialista, el paseo debe terminar antes de que el animal llegue al agotamiento, evitando el cansancio excesivo y la deshidratación.
El ritmo también debe considerar las necesidades físicas del perro y la comodidad de la persona que lo acompaña. La idea es encontrar una velocidad que permita disfrutar del recorrido sin que uno de los dos imponga constantemente su paso.
Los horarios son otro aspecto que conviene considerar. Haleby recomienda elegir momentos del día sin temperaturas extremas ni exceso de tránsito, para favorecer una salida más cómoda y segura.
Estas decisiones permiten adaptar la actividad a las condiciones del entorno y evitar que el paseo se convierta en una experiencia incómoda para el animal.
Arneses y otros cuidados para salir con el perro
El equipamiento también forma parte de la preparación. Para perros medianos o pequeños, Haleby recomienda utilizar arneses en lugar de collares directamente, con el objetivo de distribuir la fuerza de manera uniforme y dejar los hombros libres para permitir un desplazamiento normal.
Además, es importante observar el entorno durante todo el trayecto. La presencia de objetos o zonas que puedan afectar la salud de la mascota requiere atención para evitar situaciones de riesgo.
En conjunto, estos cuidados buscan que la caminata sea una experiencia positiva, sin exigir al perro más de lo que puede tolerar y respetando sus necesidades durante el recorrido.
La constancia es clave para mejorar el paseo
Los cambios en la conducta no necesariamente se producen desde las primeras salidas, sobre todo cuando se trata de cachorros o perros que llevan poco tiempo viviendo con su tutor. La práctica periódica permite avanzar gradualmente y construir hábitos compartidos.
“Si bien, y especialmente cuando el perro es cachorro o lleva poco tiempo viviendo con el tutor, estos consejos no entregan resultados inmediatos, sí permiten lograr avances en la medida que se pongan en práctica periódicamente. Porque no hay que olvidar que el paseo es una de las instancias más enriquecedoras en cuanto al conocimiento mutuo entre perro y tutor, y eso se va dando con el tiempo”, explica el ejecutivo de Inaba Chile.
La caminata, por tanto, puede ser mucho más que una actividad cotidiana: es una oportunidad para conocer mejor al animal, observar sus reacciones y establecer una dinámica que combine movimiento, exploración y tranquilidad.
Al regresar a casa, mantener un ambiente calmado permite cerrar la actividad sin añadir más estímulos. Lo central es que el paseo responda a las necesidades del perro y que, con el tiempo, se convierta en una experiencia agradable para ambos.