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Conducción bajo la lluvia: las claves para reducir riesgos en camiones durante el invierno
Pavimento mojado, menor visibilidad y extensos trayectos elevan los riesgos para el transporte de carga durante el invierno. La revisión del vehículo, reducir la velocidad, planificar la ruta y respetar los tiempos de descanso son algunas de las principales recomendaciones.
Las intensas lluvias registradas durante las últimas semanas han vuelto más complejos los desplazamientos por distintas rutas del país. Para quienes trabajan en el transporte de carga, las condiciones meteorológicas adversas suponen un desafío adicional debido a las extensas distancias que deben recorrer y a los cambios de clima y geografía que pueden enfrentar durante un mismo trayecto.
En Chile existen más de 80 mil kilómetros de caminos y carreteras y, según cifras de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, por estas vías se moviliza el 95% de la carga nacional. La actividad involucra a cerca de 250 mil trabajadores y cumple un papel fundamental en el abastecimiento de las ciudades y en la continuidad de las cadenas logísticas.
En el contexto del Día del Camionero y en medio de las condiciones propias del invierno, la conducción preventiva cobra especial relevancia. La lluvia puede disminuir la visibilidad y la adherencia de los vehículos, además de aumentar los tiempos necesarios para reaccionar ante un imprevisto.
Revisar el camión antes de comenzar el viaje
Una de las primeras medidas de prevención comienza incluso antes de ingresar a la carretera. La tradicional “vuelta del perro” permite comprobar las condiciones generales del vehículo antes de iniciar un trayecto, algo especialmente importante cuando existen lluvias o bajas temperaturas.
La revisión debe considerar el funcionamiento de los frenos, luces y limpiaparabrisas, además del estado de los neumáticos y los niveles de aceite y otros líquidos. El objetivo es detectar posibles problemas antes de enfrentar caminos húmedos o resbaladizos.

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Menos velocidad y mayor distancia con otros vehículos
Las condiciones del pavimento cambian durante las precipitaciones y, con ello, también lo hace la capacidad de respuesta del vehículo.
En carreteras mojadas se recomienda disminuir la velocidad y aumentar la distancia respecto de otros vehículos, considerando que la distancia necesaria para detenerse puede incrementarse. También es aconsejable evitar maniobras bruscas y frenadas repentinas que puedan provocar una pérdida de control.
A esto se suma la importancia de mantener una conducción defensiva, anticipando las acciones de otros conductores, evitando distracciones y prestando atención permanente a las condiciones de la vía.
Revisar el clima y el estado de las rutas
Por otro lado, las grandes distancias que caracterizan al transporte terrestre en Chile implican que las condiciones pueden variar considerablemente entre el inicio y el término de un recorrido.
Por esta razón, antes de partir se recomienda revisar el pronóstico meteorológico, el estado de las carreteras y la existencia de eventuales cortes o desvíos.
Planificar previamente el recorrido permite anticipar posibles dificultades y modificar el itinerario cuando las condiciones de seguridad así lo requieran.
Fatiga al volante: la importancia de respetar los descansos
Las condiciones adversas también pueden aumentar la exigencia física y mental de quienes conducen durante varias horas.
Entre las recomendaciones entregadas se encuentra evitar conducir durante más de cinco horas continuas. En recorridos prolongados, se aconseja realizar pausas o considerar sistemas de relevo que permitan mantener la concentración durante el viaje.
La conducción defensiva también supone evitar comportamientos agresivos frente a situaciones de estrés, particularmente cuando la lluvia, la baja visibilidad o los problemas en las carreteras aumentan la tensión durante el recorrido.
Prepararse para una emergencia en carretera
Una falla mecánica o un accidente puede adquirir mayor complejidad cuando ocurre bajo condiciones meteorológicas adversas o en zonas alejadas de centros urbanos. Por ello, otra recomendación es contar con un kit de emergencia, números de contacto disponibles y un plan de acción frente a desperfectos o accidentes.
La prevención también puede apoyarse en herramientas tecnológicas que permiten conocer variables del vehículo y de la conducción. Sistemas de monitoreo de ubicación, velocidad, nivel de combustible o estado del motor pueden entregar información útil para administrar flotas y anticipar eventuales problemas durante los recorridos.
El transporte terrestre resulta fundamental para mantener el abastecimiento y las cadenas logísticas del país. Las condiciones del invierno, sin embargo, pueden añadir nuevos riesgos a una actividad que habitualmente implica recorrer largas distancias y enfrentar geografías diversas.
Mantener el vehículo en buenas condiciones, adaptar la velocidad al estado del camino, informarse antes de comenzar el recorrido, respetar los períodos de descanso y estar preparado ante una emergencia son medidas que permiten reducir riesgos.