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Electromovilidad acelera en Chile: ventas se duplican, pero desafío para cumplir meta 2030 sigue Movilidad

Electromovilidad acelera en Chile: ventas se duplican, pero desafío para cumplir meta 2030 sigue

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Las ventas de vehículos de cero y bajas emisiones se duplicaron durante el primer semestre de 2026, impulsadas por una mayor oferta de modelos y un consumidor cada vez más interesado en reducir los costos de operación y el impacto ambiental. El desafío es sostener la infraestructura.


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El mercado chileno de vehículos de cero y bajas emisiones vive su mejor momento histórico. Según el último Informe de Vehículos de Cero y Bajas Emisiones elaborado por la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), durante el primer semestre de 2026 se comercializaron 30.322 unidades nuevas entre vehículos livianos y medianos, lo que representa un crecimiento de 105% respecto al mismo período del año pasado.

La cifra confirma que la transición hacia una movilidad más limpia dejó de ser una tendencia incipiente para transformarse en una realidad cada vez más visible en las calles del país.

Sin embargo, el fuerte crecimiento aún no es suficiente para alcanzar uno de los principales objetivos de la Estrategia Nacional de Electromovilidad: que el 20% de los vehículos nuevos vendidos en Chile sean enchufables al año 2030.

Los enchufables lideran el crecimiento

El mayor impulso provino de los vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Entre enero y junio se vendieron 9.978 unidades, un incremento de 165,4% frente al mismo semestre de 2025.

Dentro de este segmento, los vehículos 100% eléctricos (BEV) alcanzaron 5.425 unidades, creciendo 113,8%, mientras que los híbridos enchufables (PHEV) sumaron 3.811 vehículos, con un espectacular aumento de 219,4%.

Una de las categorías con mayor dinamismo fueron los eléctricos de rango extendido enchufables (P-REEV), que crecieron más de 2.400%, alcanzando 742 unidades. Aunque todavía representan un volumen reducido, muestran cómo el mercado comienza a incorporar nuevas tecnologías para responder a las distintas necesidades de autonomía de los usuarios.

En conjunto, los vehículos enchufables alcanzaron una participación de 6,5% del mercado nacional de vehículos livianos y medianos.

Los vehículos electrificados no enchufables también mantuvieron un sólido desempeño. Los híbridos convencionales y microhíbridos totalizaron 20.344 unidades, creciendo 84,3% respecto del año anterior, consolidándose como una alternativa intermedia para quienes buscan reducir el consumo de combustible sin depender de infraestructura de carga.

La electromovilidad deja de ser un mercado corporativo

Uno de los cambios más relevantes que muestra el informe de ANAC es el perfil de quienes están comprando vehículos eléctricos.

Hace apenas tres años, cerca del 70% de las ventas de automóviles 100% eléctricos correspondía a empresas. Hoy la situación se invirtió completamente: siete de cada diez compradores son personas naturales.

El fenómeno refleja una mayor confianza del consumidor, una oferta más amplia de modelos y precios más competitivos que han permitido que la electromovilidad comience a instalarse en el mercado masivo.

En términos demográficos, la mayor adopción se concentra entre personas de 35 y 55 años, tanto en hombres como mujeres, grupo que combina capacidad de compra con una creciente preocupación por la eficiencia energética y el costo total de propiedad de los vehículos.

Aunque los hombres siguen representando la mayoría de las compras de vehículos eléctricos (62,9%), la participación femenina continúa aumentando y alcanza un 37,1%, cifra superior a la observada hace algunos años.

Más eficiencia, menos combustible

El avance de la electromovilidad también ha estado acompañado por mejoras importantes en la eficiencia de todo el parque de vehículos nuevos.

Mientras en 2023 el rendimiento promedio de los automóviles comercializados en Chile era de 15,1 kilómetros por litro, durante el primer semestre de 2026 alcanzó los 18,8 km/l.

Según estimaciones de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), esta evolución permitió ahorrar cerca de 273 millones de litros de combustible entre 2024 y junio de 2026.

Desde el punto de vista ambiental, ello equivale a evitar la emisión de aproximadamente 660 mil toneladas de dióxido de carbono (CO₂), un impacto comparable a retirar cerca de 154 mil automóviles de circulación durante un año.

Para Sebastián de Cárcer, presidente de ANAC, estos avances representan beneficios tanto económicos como ambientales. “Ese progreso se traduce en ahorro para las familias y en menos emisiones para el país. La nueva etiqueta hace visible este esfuerzo y entrega a los consumidores una herramienta simple para comparar tecnologías y elegir con mejor información”, señaló.

El gran desafío: multiplicar por cuatro el mercado

Pese al dinamismo actual, las proyecciones muestran que Chile aún está lejos de alcanzar la meta fijada para 2030.

En un escenario base, las ventas de vehículos enchufables llegarían a cerca de 58 mil unidades en ese año, lo que representaría una participación cercana al 15,7% del mercado.

Sin embargo, considerando un mercado total estimado de 370 mil vehículos anuales, el país necesitaría comercializar aproximadamente 74 mil unidades enchufables para alcanzar el objetivo gubernamental del 20%.

En otras palabras, el mercado deberá multiplicar casi por cuatro el volumen proyectado para 2026 si quiere cumplir esa meta.

El estudio señala que la diferencia entre cumplir o no ese objetivo dependerá, principalmente, de la implementación de políticas públicas que reduzcan el costo de adquisición, incentivos tributarios y una expansión mucho más acelerada de la infraestructura de carga.

De hecho, bajo un escenario con mayores incentivos, las ventas podrían superar las 135 mil unidades en 2030, equivalentes a más de un tercio del mercado nacional.

Una nueva etiqueta para comprar mejor

Como parte del proceso de modernización, Chile también renovará la etiqueta de eficiencia energética de los vehículos.

La principal novedad es la incorporación del ciclo de medición WLTC, estándar internacional que reproduce de manera mucho más fiel las condiciones reales de conducción.

Esto permitirá que los consumidores puedan comparar de forma más precisa el consumo, el rendimiento y el costo por kilómetro entre vehículos a combustión, híbridos y eléctricos.

Además, la nueva etiqueta incorporará un código QR que permitirá acceder directamente a la información oficial disponible en el portal de consumo vehicular, fortaleciendo la transparencia del sistema.

La ministra de Energía, Ximena Rincón, destacó que la actualización permitirá entregar información más realista sobre el comportamiento de los vehículos y facilitará decisiones de compra más eficientes y sustentables.

Una transición que ya comenzó

Las cifras del primer semestre muestran que la electromovilidad dejó de ser una apuesta de futuro para convertirse en una transformación en marcha. El creciente interés de los consumidores, la mayor disponibilidad de modelos y los avances tecnológicos están acelerando un cambio profundo en el mercado automotor chileno.

Sin embargo, las cifras también muestran que el desafío recién comienza: al ritmo actual, el país todavía está lejos de cumplir la meta de que uno de cada cinco vehículos nuevos vendidos en 2030 sea enchufable.

El desafío ya no consiste únicamente en vender más vehículos eléctricos, sino en construir las condiciones —infraestructura de carga, incentivos económicos y políticas públicas estables— que permitan sostener ese crecimiento y convertir a la electromovilidad en una alternativa accesible para un número mucho mayor de chilenos.

Porque, si bien el mercado avanza a toda velocidad, el camino hacia la meta de 2030 todavía requiere acelerar mucho más.

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