Día de la Niña: ¿Realmente las estamos escuchando en Chile?
En el marco del Día de la Niña, Antonia Pavez y Bárbara León analizan las barreras que persisten para que niñas y adolescentes participen e incidan en las decisiones que afectan sus vidas, desde la violencia y la salud mental hasta los desafíos del entorno digital.
Ser escuchadas no siempre significa ser tomadas en cuenta. Esa es una de las principales preocupaciones que plantean Antonia Pavez, líder juvenil de Girl Up Chile, y Bárbara León, activista de Fundación Tremendas, al analizar la participación de niñas y adolescentes en Chile. En el marco del Día de la Niña, ambas advierten que todavía existen obstáculos para que sus opiniones tengan una incidencia efectiva en las decisiones que afectan sus vidas, especialmente entre quienes viven en contextos de mayor vulnerabilidad.
Entre ser escuchadas y poder incidir
La participación de niños, niñas y adolescentes ha ganado espacio en distintas instituciones y organizaciones, pero para las activistas todavía existe una diferencia entre abrir espacios de consulta y permitir que sus opiniones tengan consecuencias concretas.
Bárbara León plantea que factores como el adultocentrismo, el paternalismo y las desigualdades de género continúan dificultando una participación efectiva. A su juicio, no basta con generar instancias donde las niñas puedan entregar su opinión si posteriormente las decisiones continúan siendo tomadas exclusivamente por adultos.
Antonia Pavez coincide, pero pone especial énfasis en aquellas niñas que enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad.
“Estamos escuchando a las niñas que tienen voz, estamos escuchando a las niñas que se les ha dado la plataforma, a las que ya tienen confianza, tienen herramientas”, señala. Sin embargo, advierte que quienes viven en campamentos o en situaciones de vulnerabilidad extrema son precisamente quienes requieren mayores espacios de participación.
Para la activista, el desafío también está en pasar de la escucha a la incidencia. “Soy fiel creyente de que las juventudes y las niñeces tenemos que estar en la mesa cuando se toman las decisiones que afectan netamente nuestras vidas, porque nosotros somos los que estamos viviendo esta realidad”, sostiene.
“Nada para nosotras sin nosotras”
La participación, explican, también puede generar un efecto en otras niñas y adolescentes. Ver a pares ocupando espacios de liderazgo puede contribuir a que otras jóvenes reconozcan que sus opiniones también tienen valor.
“Ver a una niña que está hablando, inspira mucho a otras que quizás dicen ‘no me van a escuchar o mi voz no cuenta’ y ver que hay niñas que sí la están tomando en cuenta. Dicen ‘ya, probablemente a mí también me van a escuchar, mi voz también importa’”, explica Pavez.
Por su parte, Bárbara León plantea que cuando las niñas reciben plataformas y espacios seguros para participar, también aumenta la confianza para comunicar situaciones que las afectan. Por eso, sostiene que la participación no debería ser entendida únicamente como un mecanismo de consulta, sino como un derecho que debe tener consecuencias en las decisiones públicas.
Violencia y salud mental entre las preocupaciones
Entre los temas que las jóvenes identifican como prioritarios aparecen la violencia, el acoso escolar, la educación sexual, la igualdad de género y las oportunidades educativas. Sin embargo, León destaca especialmente la salud mental.
“La salud mental es un tema que aún se posterga”, afirma León, señalando preocupaciones vinculadas a la ansiedad y también a la ecoansiedad asociada a la crisis climática.
Desde su experiencia trabajando con niñas y jóvenes, también menciona situaciones relacionadas con la falta de acceso al agua, la contaminación y las denominadas zonas de sacrificio. Son problemas que, plantea, afectan directamente las posibilidades de ejercer otros derechos.
La activista sostiene que las desigualdades materiales también condicionan la participación. El acceso a vivienda, salud, educación y agua son, desde su perspectiva, elementos necesarios para que el derecho a participar pueda ejercerse efectivamente.
El nuevo escenario de las redes sociales
La expansión de las plataformas digitales también ha generado nuevas posibilidades de participación, pero al mismo tiempo nuevos riesgos.
Pavez plantea que las redes sociales funcionan como un “arma de doble filo”, especialmente frente al avance de tecnologías como la inteligencia artificial y fenómenos de violencia digital.
“Es necesario que hayan legislaciones, porque esto ya va más allá de un tema social”, sostiene.
La activista apunta a fenómenos como el ciberacoso, las amenazas y la utilización de imágenes de menores en contextos de explotación sexual, señalando que la velocidad con que evoluciona la tecnología plantea desafíos para los mecanismos de protección.
En ese contexto, también destaca la necesidad de que las niñas y adolescentes puedan participar en la discusión sobre las reglas que buscan protegerlas en los entornos digitales.
El desafío para los próximos años
De cara a la próxima década, ambas activistas plantean que el objetivo no debería ser únicamente ampliar los espacios de participación, sino garantizar las condiciones que permitan ejercer los derechos de manera efectiva.
Pavez pone como prioridad el acceso a derechos básicos, como agua, educación e higiene menstrual, además de una respuesta adecuada frente a situaciones de violencia y abuso.
“Es súper importante escuchar a las niñas, como dije, que no tienen voz. Porque a las que estamos escuchando son las que ya tienen la plataforma”, plantea.
León, en tanto, apunta a que participar no sea una acción excepcional, sino una práctica garantizada. “Que el opinar, el participar, no sea un acto de valentía, sino que sea una seguridad y un derecho efectivo y cumplido para todas las niñas en este país”, afirma.
Así, el desafío que plantean para los próximos años no se limita a abrir nuevos espacios para las niñas, sino a asegurar que sus voces sean consideradas en las decisiones que afectan sus vidas y que existan condiciones materiales, sociales y legales para que esa participación pueda ejercerse plenamente.