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Chile volvió a recibir el BWRAG, el curso de seguridad para surf de olas grandes Outdoor Crédito: Tim Davids

Chile volvió a recibir el BWRAG, el curso de seguridad para surf de olas grandes

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Tras cuatro años, el BWRAG regresó a Chile con una nueva edición en Pichilemu. La capacitación, enfocada en seguridad oceánica para surf de olas grandes, reunió a más de 80 participantes y a figuras nacionales e internacionales en uno de los principales escenarios de la disciplina en el país.


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Punta de Lobos volvió a convertirse en punto de encuentro para la comunidad del surf de olas grandes en Chile. Con olas que superaron los siete metros y la presencia de referentes internacionales de la disciplina, Pichilemu recibió una nueva edición del BWRAG, el curso de seguridad oceánica que regresó al país luego de cuatro años y que puso el foco en la preparación, el rescate y la prevención en uno de los deportes más exigentes del mar.

Pichilemu recibió el regreso del BWRAG

Con un pronóstico de marejadas excepcionales y condiciones que atrajeron a algunos de los principales nombres del surf de olas grandes, Pichilemu fue sede de una nueva versión del BWRAG (Big Wave Risk Assessment Group), el curso internacional de seguridad oceánica que volvió a realizarse en Chile de la mano de Patagonia, tras su última edición local en 2022.

Durante dos jornadas, el balneario de la Región de O’Higgins reunió a surfistas de distintos puntos del país y del extranjero en una instancia de formación intensiva que busca fortalecer las herramientas de seguridad para la práctica del surf en condiciones extremas. El curso fue encabezado por Greg Long, Paige Alms, Khol Christensen, Patricio Mekis y Ramón Navarro, todos vinculados al surf de olas grandes y a la promoción de protocolos de rescate y prevención en el mar.

Crédito: El Mostrador

Más de 80 asistentes y una capacitación enfocada en la seguridad oceánica

El encuentro congregó a más de 80 personas, incluyendo surfistas que llegaron desde el norte, centro y sur de Chile. La capacitación, que en otros contextos puede costar entre US$350 y US$550 por persona, fue ofrecida de forma gratuita a la comunidad surfista local por Patagonia. Además, se liberaron algunos cupos adicionales para quienes no alcanzaron a inscribirse a través de sus clubes.

“Tenemos gente que vino desde Arica, también del centro y sur del país, que se congregó acá en Punta de Lobos para poder escuchar y aprender de aquellos que llevan años trabajando en mejorar las condiciones de seguridad en la práctica del surf de olas grandes. Hemos tenido unos días maravillosos, donde la punta nos recibió con tremendas condiciones que nos ha permitido también conectar a la comunidad, y tomar consciencia de la importancia de la seguridad oceánica en la práctica del deporte”, destacó Ramón Navarro, surfista profesional, embajador global de medio ambiente y surf de Patagonia.

La actividad se instaló así como un espacio de encuentro, formación y actualización para una disciplina que, por su propia naturaleza, exige preparación técnica, manejo del riesgo y trabajo coordinado en escenarios de alta complejidad.

Crédito: Tim Davids

Presencia internacional y protagonismo femenino

La edición de este año también contó con una destacada participación femenina. Entre las invitadas estuvo Paige Alms, dos veces campeona mundial de surf de olas grandes; Carolina Butrich, windsurfer y gerente de la Sociedad peruana de Derecho Ambiental; Pacha Light, surfista profesional, embajadora de Patagonia y activista ambiental ecuatoriana residente en Australia; y Perla Rojas, surfista profesional argentina.

La presencia de estas deportistas reforzó el carácter regional e internacional del encuentro, en un contexto donde el surf de olas grandes ha ido consolidando circuitos, protocolos y redes de colaboración más profesionalizadas en distintos puntos del mundo.

“Es alucinante ver a toda la comunidad del surf reunida en torno a la seguridad en el mar. Llevamos casi 10 años apoyando este movimiento en la región y es muy inspirador ver cómo se profesionaliza este deporte, tomando responsabilidad y compromiso. También trabajamos arduamente para desarrollar y entregar el equipamiento adecuado para acompañar los surfistas a empujar los límites de deporte y poder regresar a sus casa sanos y salvos”, enfatizó Tania Garimani, Directora de Estrategia para Latinoamérica en Patagonia y Miembro del Directorio de Parque Punta Lobos.

Seguridad, rescate y equipamiento en un deporte de alto riesgo

Más allá del entrenamiento en el agua, el BWRAG se ha consolidado como una instancia para reflexionar sobre la evolución de la seguridad en el surf de olas grandes. La práctica en condiciones de oleaje extremo exige no solo experiencia deportiva, sino también conocimiento de rescate, evaluación de riesgo y uso de equipamiento especializado.

En esa línea, uno de los focos del curso fue el trabajo con herramientas de seguridad que hoy forman parte del equipamiento habitual para surfistas experimentados. Entre ellas destaca el PSI Vest, un chaleco inflable con CO2 diseñado para olas grandes, que permite múltiples inflados rápidos y ayuda al deportista a volver a la superficie en condiciones de oleaje fuerte. A ello se suman los trajes de impacto, que incorporan paneles de protección para amortiguar golpes y aportar flotabilidad.

Crédito: El Mostrador

Olas grandes, experiencia obligatoria

El curso también estuvo atravesado por las condiciones del mar. El domingo, con olas de más de siete metros pronosticadas en Punta de Lobos, el escenario dejó claro que este tipo de jornadas no están pensadas para principiantes. La sesión, breve pero intensa, se extendió por cerca de dos horas y reunió a algunos de los surfistas más experimentados del circuito.

Khol Christensen y Greg Long, dos de los instructores del curso, no solo comparten una trayectoria en el surf de olas grandes, sino también experiencias de supervivencia tras accidentes que casi les costaron la vida. Esa historia personal, según se desprende del propio espíritu del BWRAG, ha sido parte del motor para promover una cultura de seguridad más robusta dentro del deporte.

“Pudimos compartir tanto en el curso de seguridad en olas grandes como también en el agua, con la nueva generación chilena, entre ellos estaba Domi Charrier, los hermanos Fuenzalida, Guillermo Satt, entre otros grandes surfistas. Fue un día de olas grandes, con un par de accidentes que puso a prueba todo el equipo de rescate que estaba preparado para un escenario así”, finalizó Navarro.

Crédito: El Mostrador

Una disciplina que avanza hacia la profesionalización

El regreso del BWRAG a Chile vuelve a poner sobre la mesa una discusión más amplia sobre la profesionalización del surf de olas grandes en el país. Pichilemu y, en particular, Punta de Lobos, se han consolidado como un escenario de referencia para esta disciplina, tanto por sus condiciones naturales como por la comunidad que se ha articulado en torno al mar, la conservación del borde costero y la práctica deportiva.

En ese contexto, instancias como esta buscan instalar una idea cada vez más presente en los deportes de riesgo: que la preparación, el rescate y la seguridad no son un complemento, sino parte central de la práctica.

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