Investigan uso de antidepresivo como terapia en infartos cerebrales
Científica chilena analiza los beneficios de la venlafaxina, que actúa sobre dos neurotransmisores en el cerebro: la serotonina y la noradrenalina, los cuales desempeñan un papel importante en el estado de ánimo.
Favorecer la recuperación funcional del cerebro, luego de un accidente cerebrovascular, es uno de los desafíos de la Dra. Francisca Bronfman, investigadora del Centro de Envejecimiento y Regeneración (CARE Chile UC) y Profesora Asociada de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica. Los trabajos realizados en el Laboratorio de Neurobiología Celular y Regeneración de esta casa de estudios, han revelado que al aplicar el antidepresivo Venlafaxina tres horas después de ocurrido un infarto cerebral, se reduce el volumen del daño, lo que indica que este antidepresivo es capaz de contener la progresión de la lesión, evidenciando una recuperación motora.
“Hasta ahora hemos realizado los análisis en modelos de laboratorio y demostrado que existe un cambio en la expresión de los factores tróficos o de crecimiento cuando hay un infarto cerebral y este órgano trata de recuperarse. Entonces, en este contexto estudiamos un grupo de moléculas que se llaman neurotrofinas, ya que son factores que promueven el crecimiento y conexión de neuronas en el sistema nervioso. Un tratamiento con este antidepresivo favorece un ambiente regenerativo, lo que se traduce en que el daño es mucho menor. Así ha quedado de manifiesto en las pruebas ejecutadas por nuestro equipo de investigación”, explicó la académica.
El estudio fue publicado recientemente en la prestigiosa revista Neuropharmacology, obteniendo buenos comentarios por parte de los expertos internacionales.
“Lo interesante es ver cómo desde el conocimiento muy básico uno se plantea solucionar un problema del diario vivir. Entonces, es necesario proponerle a las personas que apoyen la ciencia básica porque es desde ahí donde surgen las ideas para las cosas aplicadas”, comentó la especialista.
Infarto Cerebral
El infarto cerebral es un evento de gran importancia clínica por el aumento de su incidencia a nivel mundial. Es la tercera causa de muerte en Chile y el mundo. Además su prevalencia está en aumento. Los principales factores de riesgo son la hipertensión, la diabetes de tipo II, un elevado colesterol y el estrés.
La isquemia a una región del cerebro ocurre cuando se produce la reducción del flujo sanguíneo hasta niveles que son insuficientes para mantener el metabolismo necesario para la función normal de este, llegando a producir la muerte de la persona si el daño cerebral es muy extenso. Esta acción recibe el nombre de isquemia cerebral. “Una falla en el suministro de sangre al cerebro tiene consecuencias fatales para las neuronas y las células gliales: deja de llegar el oxígeno y la glucosa, gatillando una serie de eventos que generan sustancias tóxicas para el sistema nervioso que lleva a la muerte de las neuronas y células que las rodean. Es una isquemia a una región del cerebro”, complementó la investigadora.
Hay dos tipos de infarto cerebral, el hemorrágico y el trombótico, siendo más habitual este último. Es producido por un coágulo sanguíneo que impide el paso de sangre al tejido cerebral y es tratado con moléculas que van a disolver este coágulo, reanudando el flujo sanguíneo llamados trobolíticos. “Lo malo es que en la práctica estas estrategias son poco viables, porque el paciente para poder ser tratado con trombolíticos tiene hasta cuatro horas para llegar al hospital, de lo contrario el tratamiento no funcionara”.
El accidente cerebrovascular presenta tres etapas claramente definidas. La primera es conocida como fase aguda, donde el tejido cerebral muere. En este proceso se generan sustancias que favorecen la muerte de las células vecinas y procesos inflamatorios. Esto hace que el daño se vaya propagando a las regiones vecinas y tiene un tiempo para consolidarse desde días a semanas. Muchas terapias están centradas en probar moléculas que sean neuroprotectoras y que rescaten el tejido en riesgo. La tercera fase es la recuperativa, donde una vez que se concreta todo el daño, el sistema empieza a tratar de reaccionar y reparar la lesión.
“Los eventos isquémicos cerebrales son cada vez más frecuentes en las sociedades modernas. Por lo que actualmente se están estudiando variadas estrategias de recuperación funcional en pacientes afectados. Sin embargo, el interés está centrado en aquellas que modulan la plasticidad neuronal posterior al infarto. Es por esto que los antidepresivos pueden ser un buen tratamiento, debido a que favorecen la expresión de factores tróficos del cerebro”, indica la investigadora del Centro CARE UC.
Acción reguladora
Un antidepresivo dual inhibe la recaptación de serotonina y noradrenalina, en el sistema nervioso. La serotonina es una sustancia química producida por el cuerpo humano, que funciona como un neurotransmisor. Es considerada por algunos investigadores como la sustancia química responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo, por lo que el déficit de ésta conduciría a la depresión. Por su parte, la noradrenalina funciona como hormona y neurotransmisor. En el sistema nervioso periférico es liberada por las neuronas simpáticas afectando el corazón. En el cerebro, la noradrenalina actúa sobre las regiones que controlan la atención.
“Siempre se ha pensado que el efecto antidepresivo tiene que ver con la regulación de la conectividad neuronal, mediada por factores tróficos que son inducidos por el tratamiento con estos medicamentos. Aunque la Venlafaxina no es una nueva droga, es interesante encontrar nuevos efectos de drogas conocidas, que ya han sido probadas en humanos. Esto hace que los estudios preclínicos sean fáciles de implementar.
Laboratorio de Neurobiología Celular y Regeneración
La Dra. Bronfman es especialista en neurobiología molecular y celular. Hace más de 12 años implementó el laboratorio de Neurobiología Celular y Regeneración.
«En el laboratorio estamos interesados a grandes rasgos en entender cómo las neuronas se comunican entre sí para formar circuitos neuronales y cómo estos se mantienen en el tiempo y son capaces de remodelarse en caso de daño. Siento que estamos contribuyendo con una investigación creativa que tiene reconocimiento internacional y que intenta avanzar en el conocimiento básico de cómo funcionan las neuronas y a su vez buscar aplicaciones biomédicas a estos conocimientos contribuyendo al bien estar de la población».