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Economía budista: otra manera de entender el consumo, el crecimiento y el bienestar humano Sociedad

Economía budista: otra manera de entender el consumo, el crecimiento y el bienestar humano

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«La clave de la economía budista, por lo tanto, es simplicidad y no violencia. Desde el punto de vista de un economista, la maravilla de la forma budista de vida es la extremada racionalidad de su modelo: medios sorprendentemente pequeños que conducen a resultados extraordinariamente satisfactorios».


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Para observar los vaivenes de la economía social actual se deben mirar desde el punto de vista de «un economista moderno y de un economista budista», desapegado del mal que «sufren normalmente los economistas, una suerte de ceguera metafísica suponiendo que la suya es una ciencia de verdades absolutas e invariables, sin condicionantes», explica un artículo sobre Economía Budista en «mundonuevo.cl».

Partiendo de «un acuerdo universal» queda por hecho que «el trabajo humano es una fuente fundamental de riqueza», el texto plantea que el economista moderno lo ha trasladado hacia una dimensión que lo considera «poco menos que un mal necesario (…) Trabajar es sacrificar el tiempo libre y el confort y el salario viene a ser una suerte de compensación por el sacrificio».
Por otra parte desde el punto de vista budista se considera la función del trabajo por lo menos en tres aspectos: «dar al hombre una posibilidad de utilizar y desarrollar sus facultades; ayudarle a liberarse de su egocentrismo, uniéndolo a otras personas en una tarea común; y producir los bienes y servicios necesarios para la vida. Las consecuencias que se derivan de esta perspectiva son interminables».

De esta forma el «verdadero comienzo de la planificación económica budista sería una planificación para el pleno empleo y su propósito principal, proporcionar un empleo para todo aquel que necesite un trabajo «fuera de casa»: no sería ni la maximización del empleo ni la maximización de la producción. Las mujeres, en conjunto, no necesitan un trabajo «fuera de casa» y el empleo de mujeres a gran escala en oficinas o fábricas sería considerado como un signo de fracaso económico. Particularmente, permitir que las madres de hijos pequeños trabajen en fábricas mientras los niños andan sueltos o mal atendidos sería tan antieconómico a los ojos de un budista como a los ojos de un economista moderno lo sería el emplear de soldado a un obrero capacitado».

El artículo explica que «la clave de la economía budista, por lo tanto, es simplicidad y no violencia. Desde el punto de vista de un economista, la maravilla de la forma budista de vida es la extremada racionalidad de su modelo: medios sorprendentemente pequeños que conducen a resultados extraordinariamente satisfactorios», lo que es muy difícil de entender para el economista moderno, ya que está acostumbrado «a medir el «nivel de vida» por medio del consumo anual, suponiendo siempre que un hombre que consume más está «en mejores condiciones» que otro que consume menos».

Para leer el artículo completo visita ‘Economía Budista’ en «mundonuevo.cl».

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