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La dura semana del gobierno de los fomes Opinión Agencia Uno

La dura semana del gobierno de los fomes

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Germán Silva Cuadra
Por : Germán Silva Cuadra Psicólogo, académico y consultor
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La semana más esperada por el gobierno, terminó por diluirse entre errores no forzados, autogoles -como el de Sedini- el misil de su aliado norteamericano y el bautizo del “Gobierno de los fomes” que lo perseguirá durante todo su mandato.


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Dicen que la venganza es un plato que se sirve frio. Y vaya que lo sabe Mara Sedini. En una entrevista que más bien pareció un misil hacia sus ex empleadores, pese a que se había promocionado como que al fin conoceríamos la reflexión y cavilación hecha por la exvocera luego de la mesura y buen juicio que aporta un tiempo de silencio y retiro de la primera línea.

Sin ninguna cuota de autocrítica, ni menos prudencia, Sedini dejó en evidencia, que nunca fue la persona adecuada para ese cargo, además de abrirle un flanco importante a La Moneda.

Con una cuidada puesta en escena, Mara se encargó de develar la trama que envuelve al poder del Gobierno de Kast. Mencionó a tres “poderosos” que la sabotearon y le hicieron la vida imposible, ironizó con el momento del “abrazo del oso” de la primera dama, concluyendo con una sentencia que desde ya postula a una de las frases del año: “el gobierno de los fomes”.

El calificativo, por cierto, le hace un pésimo favor a un Ejecutivo que en estas dos semanas se ha enfrentado de golpe con la realidad, y que para colmo, el único triunfo logrado en estos meses -la aprobación de la megareforma-, se vio opacado por la excolaboradora que hizo la entrevista el mismo día que se votaba en la Cámara.

En lo político, Mara dejó al descubierto que el trio de poderosos -se especula que se refirió a Quiroz, Irarrázaval y Valenzuela- constituye una supra estructura que, por lo visto, tiene un contacto directo con el mandatario. El mejor ejemplo de esto es la forma que la actriz describió como el gobierno maneja las comunicaciones. Pese a que ella era la ministra, reportaba a Cristian Valenzuela -del segundo piso- y su puesto era horizontal a personas que, en teoría, eran subordinados a ella.

Así se entiende uno de los primeros errores fatales de Sedini en el cargo: el mensaje que señalaba que el Estado estaba en quiebra. Según confesó la expanelista de “Sin Filtros”, se enteró de la publicación…por la prensa -esto es una metáfora, por cierto-.

Este dato aportado por Mara no es menor. En el oficialismo se escuchan cada vez más críticas a la debilidad del gobierno en materia comunicacional, principalmente, porque Valenzuela sigue creyendo que están en campaña. En la práctica, La Moneda no tiene vocero. Alvarado, pese a su estilo bonachón, no ha logrado ocupar el cargo. Se le nota incómodo, tiene un tono plano y abusa de repetir las frases armadas que tiene escritas, sin ahondar ni explicar las dudas que algunos mensajes contienen. Y para rematar, fue el propio Alvarado el que se colgó el apelativo de “fome” en el punto de prensa en que le consultaron de la entrevista de Sedini.

A propósito, según fuentes políticas, la frase a la que alude Sedini, esa de que “hablan fome, se visten fome y responden fome”, no fue tan literal, sin embargo, el problema es que ella lo convirtió en realidad.

Y si la entrevista no fue una catarsis terapéutica, ni tuvo auto crítica, ¿Cuál fue el objetivo de la exministra? En el oficialismo se señaló insistentemente durante la semana que esta fue una operación orquestada desde el PNL. Una hipótesis que cobra más realidad considerando que la entrevista coincidió con el anuncio de la agenda ultraconservadora con el proyecto de Urruticochea y la desafiante frase de Kaiser “el gobierno baila con la música del PNL”. ¿Y cual podría ser el objetivo? Desde imponer su agenda hasta presionar para ingresar al gobierno, pasando por golpear a RN. Sin embargo, todo indica que Sedini pasará a integrar las filas del PNL.

El gobierno se preparaba para celebrar la fiesta la semana pasada. Había sorteado en el Senado la reforma, junto con hacer un despliegue comunicacional como si estuviera en campaña, que le valió 2 o 3 puntos en las encuestas, para anticiparse a los temporales e incluso había “pasado piola” el traslado de 32 condenados por violaciones de DDHH a Punta Peuco. Solo estaba haciendo ruido Urruticochea, pero sin daño para La Moneda.

Hasta el tsunami de Mara. Luego vendría una serie de eventos desafortunados para el gobierno. El día que se acababa el proceso para aprobar la megarreforma, el ejecutivo debió pasar por el bochorno de darse cuenta de que no contaba con los 26 votos de la derecha y tuvo que postergar la votación por dos semanas. Incomprensible error considerando la urgencia con que actuó el Ejecutivo en el proceso. A continuación, el gobierno de EEUU anunció para Chile aranceles de 12.5%, pese a la alianza natural de Kast con ese país y luego de una reunión del canciller con Marco Rubio, hace menos de quince días, en que Pérez Mackena afirmó que se habían vuelto a fortalecer los lazos con ese país. El episodio hizo recordar el lio del cable subterráneo con China, y la dura crítica de quienes hoy están en el gobierno hacia Boric.

Y para cerrar la dura semana del “gobierno de los fomes”, el subsecretario de Hacienda fue removido por dar positivo en test de drogas, otro seremi -el 26 en apenas cuatro meses- fue desvinculado y los sondeos de opinión pública castigaron duramente al gobierno por su manejo de los temporales (en Pulso Ciudadano La Moneda ocupó el lugar 5, de 6, entra las instituciones que gestionaron los efectos del mega temporal). Atrás quedó la imagen del Ejecutivo, que en la previa al evento climático, desplegó la idea de “vamos a tener todo bajo control”, incluyendo al mandatario y algunos ministros vestido de militares.

Así, la semana más esperada por el gobierno, terminó por diluirse entre errores no forzados, autogoles -como el de Sedini- el misil de su aliado norteamericano y el bautizo del “Gobierno de los fomes” que lo perseguirá durante todo su mandato. Después de todo, fome es un adjetivo coloquial que se utiliza para describir algo o a alguien que es aburrido, monótono, carente de gracia o poco interesante.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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