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Burnout en Chile: estudio revela que 57% de trabajadores con desgaste laboral se siente deprimido Sociedad Créditos: El Mostrador.

Burnout en Chile: estudio revela que 57% de trabajadores con desgaste laboral se siente deprimido

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Aunque solo un 12% de los trabajadores reporta estrés crónico, un estudio reveló que el 57% de quienes padecen burnout se siente deprimido en su trabajo. Expertos advierten impactos en productividad, creatividad y confianza dentro de los equipos.


Aunque solo un 12% de los trabajadores en Chile declara vivir estrés laboral crónico de manera frecuente, el impacto emocional asociado al burnout estaría alcanzando niveles mucho más profundos. Así lo revela el estudio “Burnout Laboral 2025: Conectando productividad y bienestar en Latinoamérica”, que advierte que un 57% de quienes padecen este síndrome se siente deprimido en su entorno laboral, la cifra más alta de la región.

El fenómeno, aseguran especialistas, no solo afecta el bienestar individual, sino también el funcionamiento de los equipos. Reuniones con baja participación, falta de ideas, desconexión entre colaboradores o decisiones cada vez más conservadoras podrían ser síntomas de un desgaste mucho más complejo de lo que aparenta.

Según explica Pablo Fuenzalida, muchas empresas están interpretando erróneamente estas señales. “Lo que muchos líderes interpretan como falta de compromiso es, en realidad, neurobiología”, explica.

El académico apunta al concepto de “carga alostática”, una noción proveniente de la neurociencia que describe el desgaste acumulado que experimenta el cuerpo cuando el sistema de estrés permanece activado por largos períodos sin espacios de recuperación.

En ese contexto, el estrés sostenido eleva los niveles de cortisol y afecta funciones clave del cerebro, especialmente en la corteza prefrontal. Esto impacta capacidades como la creatividad, la planificación y la regulación emocional. El resultado, advierte el experto, es que los equipos dejan de operar desde la innovación y comienzan a funcionar en “modo supervivencia”, afectando la calidad de las decisiones, la coordinación y la velocidad de respuesta.

Las señales que muchas empresas están ignorando

El desgaste suele manifestarse de manera silenciosa dentro de las organizaciones. Equipos menos participativos, personas desconectadas emocionalmente, irritabilidad o ausencia de nuevas propuestas forman parte de las alertas más comunes.

Sin embargo, Fuenzalida identifica una señal especialmente crítica: cuando los trabajadores dejan de levantar problemas. No porque no existan, sino porque sienten que no cuentan con un espacio seguro para expresarlos.

Liderazgos bajo presión y pérdida de confianza

En escenarios de alta exigencia, muchas organizaciones reaccionan aumentando los mecanismos de control. Pero, según el especialista, esa estrategia puede profundizar aún más el problema.

“El control no es la causa, es el síntoma de la pérdida de confianza”, sostiene Pablo Fuenzalida.

Desde una mirada sistémica, agrega que gran parte del bajo desempeño atribuido a las personas tiene relación con el clima laboral y con estilos de liderazgo que limitan la seguridad psicológica dentro de los equipos.

Burnout y productividad: el costo para las organizaciones

El estrés crónico no solo deteriora el estado de ánimo. También tiene consecuencias directas sobre la productividad y el rendimiento cognitivo, afectando la memoria, la flexibilidad mental y la capacidad de tomar decisiones.

A nivel organizacional, esto se traduce en mayores tasas de rotación, ausentismo y una caída sostenida en el desempeño. De acuerdo con los datos citados por el experto, el burnout podría representar entre un 15% y un 34% del costo anual en salarios.

Qué recomiendan los especialistas

Frente a este escenario, Fuenzalida plantea la necesidad de replantear el liderazgo y poner el foco en la recuperación de las personas, más que en aumentar la presión sobre los equipos.

“Un equipo agotado no necesita más presión, necesita recuperación”, enfatiza.

Entre las principales medidas recomendadas se encuentran generar espacios reales de escucha, reducir cargas innecesarias, revisar los estilos de liderazgo bajo presión y fortalecer la confianza dentro de los equipos.

Además, subraya que el bienestar no debe entenderse como un beneficio accesorio, sino como un elemento central para el desempeño organizacional. En esa línea, hábitos como la actividad física también cumplen un rol relevante en la regulación del estrés y el funcionamiento cognitivo.

“La confianza es la infraestructura invisible del desempeño. Cuando se deteriora, todo lo demás empieza a fallar”, concluye.

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