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Día Mundial sin Tabaco: menos fumadores, pero nuevas amenazas mantienen la alerta sanitaria en Chile Salud Créditos: El Mostrador.

Día Mundial sin Tabaco: menos fumadores, pero nuevas amenazas mantienen la alerta sanitaria en Chile

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Aunque el consumo de tabaco en Chile alcanza su nivel más bajo histórico, el cigarro sigue causando más de 19 mil muertes al año. En el Día Mundial sin Tabaco, especialistas advierten que el avance del vapeo entre adolescentes y jóvenes está generando nuevos riesgos cardiovasculares y oncológicos.


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Mientras Chile registra la tasa de consumo de tabaco más baja de su historia, el tabaquismo continúa siendo una de las principales amenazas para la salud pública. Cada día, 52 personas mueren en el país por enfermedades asociadas al cigarrillo, una cifra que refleja una paradoja inquietante: aunque cada vez menos personas fuman, el impacto sanitario del tabaco sigue siendo devastador. A ello se suma una nueva preocupación para especialistas y autoridades: el rápido crecimiento del vapeo, especialmente entre adolescentes y jóvenes, impulsado por la percepción errónea de que se trata de una alternativa menos dañina.

En el marco del Día Mundial sin Tabaco, que se conmemora este 31 de mayo y es promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), expertos advierten que la lucha contra el tabaquismo está lejos de terminar. El desafío ya no solo consiste en reducir el consumo de cigarrillos tradicionales, sino también en enfrentar el avance de los dispositivos electrónicos que están captando a nuevas generaciones.

Un problema que sigue cobrando vidas

Las cifras son contundentes. Aunque el consumo general de tabaco en Chile descendió a 28,6%, el cigarro sigue siendo responsable de 19.128 muertes al año, equivalente a más de dos fallecimientos por hora.

Para el doctor Nicolás Veas Paredes, cardiólogo del Centro Médico Nueva Estoril, el daño provocado por el tabaco va mucho más allá de los pulmones y afecta profundamente al sistema cardiovascular.

“Desde el punto de vista cardiovascular, el tabaco produce vasoconstricción, inflama la capa interna de las arterias y favorece la formación de trombos”, explica.

El especialista sostiene que el impacto es tan significativo que, si los cardiólogos pudieran eliminar un solo factor de riesgo en el mundo, muchos optarían por erradicar el tabaquismo incluso antes que la diabetes o el colesterol elevado.

El peligro del primer cigarrillo del día

Uno de los momentos de mayor riesgo para quienes fuman ocurre apenas se enciende el primer cigarro de la mañana. Tras varias horas sin nicotina, el organismo recibe una descarga brusca que activa intensamente el sistema nervioso simpático.

“Sube la frecuencia cardíaca, aumenta la presión arterial y las arterias se contraen”, advierte Veas.

En personas con hipertensión, placas de colesterol o antecedentes cardiovasculares, ese estímulo puede actuar como detonante de infartos, arritmias o episodios de dolor torácico.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que nunca es tarde para abandonar el hábito. Aunque parte de la inflamación disminuye rápidamente tras dejar de fumar, algunos daños acumulados en el sistema cardiovascular pueden tardar años en revertirse. De hecho, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular puede demorar entre cinco y quince años en igualarse al de una persona que nunca ha fumado.

El mito del vapeo seguro

Durante la última década, millones de personas en todo el mundo reemplazaron el cigarro tradicional por los vapeadores convencidas de que representaban una opción menos nociva. Sin embargo, la evidencia científica más reciente está cuestionando cada vez con más fuerza esa percepción.

En el marco de esta conmemoración, especialistas de Clínica IRAM hicieron un llamado a derribar el mito del vapeo como una práctica inofensiva, advirtiendo que sus efectos sobre el organismo son cada vez más evidentes.

Una revisión internacional publicada en la revista científica Carcinogenesis, que analizó más de un centenar de estudios, concluyó que vapear con nicotina provoca cambios moleculares y genéticos asociados al desarrollo de cáncer, especialmente en la cavidad oral y los pulmones.

La investigación, liderada por especialistas de la Universidad de Nueva Gales del Sur y el Consejo del Cáncer de Australia, identificó biomarcadores relacionados con daño en el ADN, inflamación crónica y alteraciones celulares consideradas señales tempranas de procesos cancerígenos.

“La mayor preocupación radica en la rapidez con que el hábito de vapear captura a los jóvenes, ya que la evidencia muestra que el vapeo es una puerta de entrada. Diversos estudios internacionales concluyen que quienes nunca fumaron y comenzaron vapeando tienen tres veces más probabilidades de terminar consumiendo cigarrillos tradicionales”, señala el doctor Raúl Rivera, oncólogo radioterapeuta de Clínica IRAM.

Daño cardiovascular y riesgo de cáncer

Los efectos del vapeo no se limitan al potencial desarrollo de tumores. Los especialistas observan cada vez con mayor frecuencia consecuencias cardiovasculares entre usuarios jóvenes.

“En la consulta vemos cada vez más personas que no se consideran fumadoras, pero consultan por palpitaciones, taquicardia o presión arterial elevada debido al vapeo diario”, explica el doctor Veas.

La evidencia científica muestra que la nicotina presente en muchos dispositivos electrónicos genera respuestas similares a las del cigarro convencional: aumento de la frecuencia cardíaca, elevación de la presión arterial e inflamación de los vasos sanguíneos.

Los estudios también han detectado alteraciones en los mecanismos de reparación celular, estrés oxidativo y lesiones persistentes en tejidos de la boca y los pulmones, incluso en personas expuestas únicamente al aerosol de los cigarrillos electrónicos.

“Si revisamos los antecedentes de la investigación, vemos que el riesgo de vapear no se limita a los pulmones, sino también a la cavidad oral —lengua, encías y paladar—, que es la primera en recibir el impacto carcinogénico”, agrega Rivera.

El riesgo del consumo dual

Uno de los escenarios que más preocupa a los especialistas es el denominado consumo dual, es decir, la combinación de vapeadores y cigarrillos tradicionales.

Lejos de reducir el daño, esta práctica parece multiplicarlo. Según los antecedentes revisados por los investigadores, quienes mantienen ambos hábitos presentan un riesgo hasta cuatro veces mayor de desarrollar cáncer pulmonar en comparación con quienes consumen únicamente cigarrillos convencionales.

Desde el punto de vista cardiovascular, la situación también es preocupante. La combinación de ambas formas de consumo potencia la inflamación arterial y aumenta las probabilidades de sufrir eventos cardíacos graves.

“No existe una cantidad segura de tabaco para el corazón. Fumar poco o hacerlo solo en situaciones sociales no elimina el riesgo”, enfatiza Veas.

Una generación expuesta

La preocupación adquiere una dimensión aún mayor al observar el comportamiento de los adolescentes. Según datos de SENDA correspondientes a 2023, el 34,7% de los estudiantes entre octavo básico y cuarto medio declaró haber utilizado cigarrillos electrónicos alguna vez, mientras que un 8,6% reconoció consumirlos mensualmente.

Las estimaciones indican que el uso de vapeadores continúa expandiéndose entre los jóvenes, lo que podría comprometer los avances logrados durante décadas en la reducción del tabaquismo tradicional.

Para los especialistas, el principal desafío está precisamente en impedir que nuevas generaciones inicien el consumo de nicotina, independientemente del formato en que esta se presente.

Prevención, diagnóstico y acompañamiento

Los expertos coinciden en que dejar de fumar no depende exclusivamente de la fuerza de voluntad. En Chile, la cesación tabáquica forma parte del GES N.º 90, lo que permite que personas mayores de 25 años con alta dependencia accedan a apoyo psicológico y tratamientos farmacológicos.

Asimismo, recomiendan no esperar la aparición de síntomas para consultar. Exámenes preventivos como electrocardiogramas, controles de presión arterial y perfiles lipídicos pueden detectar tempranamente daños cardiovasculares asociados al consumo de tabaco o vapeadores.

“La buena noticia es que dejar de fumar funciona, incluso en personas que llevan décadas haciéndolo”, afirma Veas.

Más allá de los tratamientos, los especialistas insisten en que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva. Informar, educar y conversar tempranamente con niños y adolescentes puede marcar la diferencia entre una generación libre de nicotina y una nueva ola de enfermedades asociadas al tabaco.

“El rol del médico no es juzgar, sino acompañar con tratamiento y herramientas concretas para que el paciente pueda dejarlo”, sostiene el cardiólogo.

Y concluye con una reflexión que resume el desafío sanitario actual: “Probablemente el mayor impacto lo vamos a lograr evitando que alguien prenda ese primer cigarrillo. Como sociedad debemos evitar que la cadena comience”.

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