Salud
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Calefacción en invierno: los riesgos para la salud y cómo prevenir intoxicaciones en el hogar
El uso de estufas y calefactores durante el invierno puede aumentar el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono, problemas respiratorios y accidentes domésticos. Especialistas entregan recomendaciones para calefaccionar el hogar de forma segura.
En invierno, con lluvias y bajas temperaturas que se han hecho sentir en gran parte del país, la calefacción se vuelve indispensable para mantener los hogares cálidos. Sin embargo, su uso también exige ciertas precauciones. La falta de ventilación, la mala mantención de los equipos y el uso prolongado de artefactos a combustión pueden afectar la salud respiratoria, favorecer intoxicaciones y provocar accidentes que, en su mayoría, pueden prevenirse.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a contaminantes generados por la combustión de leña, gas, parafina u otros combustibles en espacios poco ventilados incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias, cardiovasculares e intoxicaciones. Especialmente en el caso de niños, adultos mayores y pacientes crónicos. Como durante el invierno las familias permanecen más tiempo en ambientes cerrados, la exposición a estos contaminantes aumenta considerablemente.
Por ello, el Ministerio de Salud recomienda ventilar diariamente las viviendas y realizar la mantención periódica de estufas, calefonts y otros artefactos a combustión. Estas medidas ayudan a prevenir la intoxicación por monóxido de carbono, un gas sin olor, color ni sabor que puede provocar desde dolor de cabeza y mareos hasta pérdida de conciencia e incluso la muerte.
Calefacción y ventilación
Aunque muchas personas asocian el invierno únicamente con los virus respiratorios, el ambiente dentro del hogar también influye en la salud. La calefacción excesiva, la baja humedad y la escasa ventilación pueden resecar las mucosas, irritar ojos, nariz y garganta, además de agravar enfermedades como el asma o la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
“La calefacción debe entregar confort, pero no transformar la casa en un ambiente completamente cerrado. Lo ideal es mantener una temperatura cercana a los 20 o 21 °C y ventilar diariamente, aunque afuera haga frío. Esa simple medida renueva el aire y disminuye la acumulación de contaminantes y agentes infecciosos”, explica el médico Claudio Oses, jefe de Urgencias de Cordillera Interclínica.
Además, el especialista advierte que un ambiente demasiado seco puede favorecer la aparición de tos persistente, congestión nasal, irritación de la piel y una mayor sensibilidad frente a infecciones respiratorias. “Muchas veces estas molestias se atribuyen solo al frío, cuando también pueden deberse a una calefacción excesiva. Mantener una temperatura moderada y evitar el sobrecalentamiento de los espacios ayuda a proteger las vías respiratorias y disminuir estas molestias”, agrega.
Riesgo silencioso
Uno de los principales peligros durante el invierno es la intoxicación por monóxido de carbono, un riesgo que suele asociarse al uso de calefactores, estufas o calefonts en mal estado o instalados en espacios con escasa ventilación.
Los primeros síntomas suelen confundirse con otras enfermedades: dolor de cabeza, mareos, náuseas, somnolencia o sensación de debilidad. Si la exposición continúa, puede provocar pérdida de conciencia e incluso la muerte.
“Ante síntomas como cefalea intensa, mareos o náuseas que aparecen mientras la calefacción está funcionando, es importante suspender inmediatamente su uso, ventilar el lugar y consultar de forma urgente. Actuar oportunamente puede marcar una diferencia importante en el pronóstico del paciente“, señala el jefe de Urgencias de Cordillera Interclínica.
El riesgo aumenta cuando se utilizan braseros, estufas a parafina o gas en habitaciones completamente cerradas o cuando los artefactos no reciben una mantención periódica, añade el doctor Oses.
Siempre ventilar
Existe la creencia de que abrir una ventana durante el invierno significa perder el calor acumulado. Sin embargo, bastan entre cinco y diez minutos de ventilación diaria para renovar el aire sin enfriar completamente el hogar.
“Esta práctica ayuda a disminuir la concentración de dióxido de carbono, virus, bacterias y otras partículas contaminantes que se acumulan cuando varias personas permanecen durante horas en un mismo espacio”, comenta el doctor Marcos Zambrano, especialista del Servicio de Urgencias de Los Leones Interclínica.
Además, reduce la condensación que suele aparecer en ventanas y muros, evitando la formación de hongos que también pueden afectar la salud respiratoria.
Atención con grupos de riesgo
Niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas son quienes presentan mayor riesgo frente al uso inadecuado de la calefacción.
“En los niños pequeños, la proximidad a estufas puede provocar quemaduras accidentales, mientras que los adultos mayores suelen presentar una menor percepción de los síntomas iniciales de intoxicación por monóxido de carbono o deshidratación provocada por ambientes excesivamente calefaccionados”, explica Zambrano.
Por otra parte, quienes viven con enfermedades cardiovasculares, hipertensión, insuficiencia respiratoria o patologías pulmonares “deben procurar mantener una temperatura estable dentro del hogar y evitar cambios bruscos entre el exterior y el interior”, sostiene el especialista de Los Leones Interclínica.
Medidas simples
Entre las principales recomendaciones para esta temporada destacan revisar los sistemas de calefacción antes de utilizarlos; no cubrirlos con ropa u otros objetos; mantener despejado el espacio a su alrededor; evitar el uso de braseros al interior de las viviendas y nunca dormir con artefactos a combustión encendidos en habitaciones cerradas.
Siempre que sea posible, también se recomienda instalar detectores de monóxido de carbono, especialmente en viviendas donde funcionan artefactos a gas o combustibles.
“Muchas de las consultas de urgencia relacionadas con la calefacción pueden prevenirse con hábitos muy simples. Revisar periódicamente los equipos, utilizarlos de forma segura y reconocer a tiempo los síntomas de alerta permite proteger la salud de toda la familia durante el invierno”, concluye el doctor Zambrano.