MERCADOS
Exsocio de Sartor acusa orden para borrar celulares tras intervención de la CMF
El exsegundo mayor accionista del grupo declaró por más de 15 horas ante la Fiscalía. Apuntó al control absoluto de Pedro Pablo Larraín, reveló operaciones cuestionadas con fondos administrados y entregó detalles sobre la compra de Azul Azul.
Alfredo Harz, quien tenía el 18% de Sartor, decidió colaborar con la investigación penal y entregó una extensa declaración ante la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente. Su testimonio, de 122 páginas, comenzó la mañana del 9 de junio y terminó pasadas las 2:00 del día siguiente.
Harz reconoció su participación y una eventual responsabilidad en los hechos, pero situó a Pedro Pablo Larraín —controlador del 60% del grupo— como la figura que concentraba las decisiones. En su testimonio, consignado hoy por La Tercera, lo describió como la “mente” detrás de Sartor y aseguró que existía un “temor reverencial” hacia él entre socios y trabajadores.
Uno de los antecedentes más graves se remonta al 20 de diciembre de 2024, el día en que la Comisión para el Mercado Financiero intervino Sartor AGF. Según Harz, Larraín le ordenó eliminar el contenido de su teléfono y le entregó un celular nuevo. Agregó que lo mismo habría ocurrido con los equipos de otros ejecutivos.
Harz también afirmó que Sartor AGF funcionaba como una extensión de los negocios que interesaban a Larraín. Según declaró, las inversiones ilíquidas y de largo plazo dejaron al grupo sin recursos suficientes para enfrentar rescates por cerca de $30 mil millones de Sura y $40 mil millones de la Universidad Andrés Bello.
La trama detrás de Azul Azul
El exaccionista sostuvo que la compra de Azul Azul fue impulsada por Larraín, quien no quería aparecer públicamente debido a su cercanía con Universidad Católica.
Para financiar la operación se habrían utilizado $4 mil millones provenientes de tres fondos administrados por Sartor. Harz declaró que recién en 2024 supo que otros $8 mil millones o más habrían sido aportados mediante Marinvest, sociedad que vinculó con el empresario Victoriano Cerda.
En diciembre de 2024, días antes de la intervención de la CMF, las cuotas del fondo que controlaba Azul Azul fueron vendidas a una sociedad de Michael Clark. Harz aseguró que conoció el contrato cuando Larraín lo llamó para firmarlo y que no recibió una copia.
Meses después, afirmó, volvió a firmar otra versión del documento sobre el capó de su automóvil, cerca de las oficinas de Victoriano Cerda. También dijo que pudo haber suscrito una tercera versión en noviembre de 2025.
Negocios con cercanos
Harz también abordó créditos entregados a personas vinculadas a casos de alta exposición pública. Sostuvo que varios de los beneficiarios eran amigos de Larraín y que recibían un trato más favorable cuando dejaban de pagar.
Aunque señaló que la mayoría de esos préstamos fue recuperada con intereses, cuestionó que no se iniciaran oportunamente las cobranzas. Según su versión, esas excepciones se explicaban por instrucciones directas del entonces controlador de Sartor.