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¿Por qué suelen indicarse 10 sesiones de kinesiología? Esta es la razón Salud Crédito: Cedida

¿Por qué suelen indicarse 10 sesiones de kinesiología? Esta es la razón

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Las 10 sesiones de kinesiología no corresponden a una dosis universal de rehabilitación. Un académico de la Universidad Andrés Bello explica por qué esta cifra es frecuente y cuándo un tratamiento puede requerir más o menos atenciones.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las 10 sesiones de kinesiología se han convertido en una cifra habitual en Chile, pero no representan una cantidad universal de rehabilitación. Un académico de la Universidad Andrés Bello explica que la duración del tratamiento depende de la lesión, gravedad, evolución, necesidades y objetivos de cada paciente. Una lesión leve puede requerir pocas atenciones, mientras que una cirugía compleja, un accidente cerebrovascular o una enfermedad crónica pueden necesitar procesos más extensos. La participación activa del paciente también resulta fundamental durante la recuperación.
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“Me dieron 10 sesiones de kine”. La frase se ha vuelto habitual entre quienes comienzan un proceso de rehabilitación después de una lesión, cirugía o enfermedad. Pero detrás de esta cifra frecuente existe una realidad que no siempre se conoce, y es que dicho número de sesiones no constituyen una cantidad universal establecida por la evidencia científica ni son necesariamente suficientes para todas las personas.

En Chile, esta cifra se ha instalado principalmente por la forma en que se prescriben y organizan las prestaciones de kinesiología en los sistemas público y privado. Desde una perspectiva clínica, en cambio, la duración de la rehabilitación debe definirse de acuerdo con la condición de cada persona, la gravedad del problema, su evolución, sus necesidades y los objetivos que se buscan alcanzar.

“El objetivo de la rehabilitación no debería ser completar un número predeterminado de atenciones, sino alcanzar metas acordadas con la persona, como recuperar movilidad y fuerza, mejorar la resistencia, disminuir síntomas o retomar sus actividades cotidianas y roles significativos”, explica Juan Ignacio de la Fuente, académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello.

¿De qué depende la cantidad de sesiones?

El especialista señala que la cantidad de sesiones puede variar considerablemente. “Una lesión musculoesquelética leve y con buena evolución podría requerir pocas atenciones, especialmente cuando la persona comprende cómo manejar su condición y puede continuar los ejercicios de manera autónoma. Por el contrario, una cirugía compleja, un accidente cerebrovascular, una lesión medular o una enfermedad respiratoria crónica pueden requerir procesos de rehabilitación más extensos”, detalla el kinesiólogo.

Lo mismo ocurre con algunas condiciones neurológicas progresivas y con personas mayores que presentan una pérdida importante de funcionalidad. En estos casos, la rehabilitación puede extenderse durante más tiempo e incluso incorporar controles periódicos para evaluar los avances y reajustar el plan de intervención.

Mitos de la rehabilitación

El académico también advierte que la cantidad de sesiones, por sí sola, no determina el éxito de un proceso de rehabilitación. Una evaluación adecuada, objetivos claros, seguimiento de los resultados y modificaciones del plan según la evolución resultan más relevantes que alcanzar un número predeterminado de atenciones.

También aclara ciertos mitos frecuentes al momento de comenzar con sesiones de rehabilitación, o si hay muestra de mejora de la lesión:

“Si me lesioné, tengo que dejar de moverme”. En muchas lesiones, el movimiento y la carga progresiva forman parte de la recuperación, mientras que el reposo absoluto prolongado puede ser contraproducente.

“Mientras tenga dolor no puedo hacer ejercicio”. El dolor no siempre significa que se esté produciendo un nuevo daño. De hecho, el ejercicio puede ser un importante coadyuvante en el manejo del dolor, siempre que sea adecuadamente prescrito, dosificado y supervisado según la condición de cada persona. Durante una recuperación progresiva y segura puede existir cierto grado de molestia, sin que esto implique necesariamente un agravamiento de la lesión.

“Cuando deja de doler, ya estoy recuperado”. El dolor puede disminuir antes de recuperar completamente fuerza, movilidad, equilibrio, resistencia o capacidad para volver al deporte, al trabajo o a las actividades habituales.
“La kinesiología consiste principalmente en máquinas, masajes o terapias pasivas”. Actualmente, muchos procesos de rehabilitación ponen el énfasis en educación, ejercicio terapéutico, progresión de actividades y participación activa de la persona.

“Más sesiones siempre significan una mejor rehabilitación”. No necesariamente. Lo importante es contar con una evaluación adecuada, objetivos claros, seguimiento de los resultados y reajustes del plan según la evolución.

El paciente también participa en su recuperación

Otro de los cambios importantes se relaciona con la idea de que la kinesiología consiste principalmente en masajes, máquinas o terapias pasivas. Si bien estas herramientas pueden utilizarse en determinados casos, los procesos actuales de rehabilitación ponen un mayor énfasis en la educación, el ejercicio terapéutico, la progresión de actividades y la participación activa de la persona.

“Las 10 sesiones pueden ser adecuadas para algunas personas, insuficientes para otras e incluso innecesarias en determinados casos. Una persona con una lesión leve y buena evolución podría requerir pocas atenciones y continuar su recuperación de manera autónoma, mientras que otra podría necesitar un proceso prolongado o seguimiento periódico”, concluye De la Fuente.

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