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Expertos advierten efecto en el sueño por cambio de hora y llaman a mantener un horario estable Sociedad Créditos: El Mostrador.

Expertos advierten efecto en el sueño por cambio de hora y llaman a mantener un horario estable

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El próximo 5 de septiembre, gran parte de Chile adelantará sus relojes una hora. Desde el iBio advierten sobre sus efectos en el sueño, el rendimiento y el bienestar, y plantean que la evidencia científica favorece mantener un horario estable y privilegiar la luz natural durante la mañana.


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El próximo sábado 5 de septiembre, Chile dará nuevamente paso al horario de verano. A las 23:59 horas, los relojes deberán adelantarse 60 minutos en gran parte del territorio continental, pasando al huso UTC-3. La Región de Aysén y Magallanes, en tanto, mantendrán su horario vigente.

El cambio permitirá extender la luz natural durante las tardes, pero tendrá como contrapartida mañanas más oscuras. Este punto concentra una de las principales preocupaciones de la cronobiología, disciplina que estudia los ritmos biológicos: la luz matinal es una señal esencial para sincronizar el reloj circadiano, encargado de regular funciones como el sueño y la vigilia, la producción de hormonas, el metabolismo y los niveles de alerta.

El costo de adelantar el reloj biológico

Los efectos pueden hacerse más evidentes durante los primeros días posteriores a la modificación horaria. Al adelantar una hora las actividades cotidianas, algunas personas deben levantarse cuando su organismo todavía se encuentra en una fase biológica asociada al descanso.

Esto puede provocar un aumento de la somnolencia y la fatiga, además de dificultades para conciliar el sueño, menor capacidad de concentración y una reducción temporal del rendimiento. La literatura científica también ha encontrado asociaciones entre la transición al horario de verano y aumentos transitorios de eventos cardiovasculares, cerebrovasculares y accidentes de tránsito.

“Nuestro organismo no se ajusta automáticamente porque movamos las manecillas del reloj. Al adelantar una hora nuestras actividades, especialmente cuando todavía hay poca luz en las mañanas, estamos obligando al cuerpo a funcionar en un momento en que biológicamente aún está programado para seguir durmiendo. Esa desincronización puede afectar el sueño, el estado de alerta y nuestro desempeño durante el día”, explica Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio).

El debate apunta hacia un horario permanente

La discusión científica, sin embargo, ya no se limita a los efectos que genera el cambio de hora. Una de las principales interrogantes es qué sucedería si Chile abandonara las modificaciones estacionales y mantuviera un único horario durante todo el año.

En este ámbito, la American Academy of Sleep Medicine (AASM) ha planteado eliminar los cambios estacionales y adoptar de manera permanente un horario estándar, equivalente al denominado horario de invierno. La recomendación se sustenta en que este esquema estaría mejor sincronizado con la biología circadiana humana y con el ciclo natural de luz y oscuridad.

Una postura similar ha expresado la British Sleep Society, que también ha respaldado la permanencia del horario estándar y ha puesto especial énfasis en los beneficios de una mayor exposición a la luz natural durante las primeras horas del día.

“Desde la perspectiva de la cronobiología, no da lo mismo cuándo recibimos la luz. La luz de la mañana es una de las señales más importantes que tiene nuestro organismo para sincronizar su reloj interno con el ambiente. Por eso, si queremos discutir seriamente la posibilidad de mantener un solo horario durante todo el año, la evidencia indica que deberíamos privilegiar aquel que favorezca una mayor exposición a luz natural al comenzar el día”, señala Larrondo.

La luz natural como clave para la sincronización

Una investigación publicada recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) también abordó, mediante modelos circadianos, el impacto que distintas políticas horarias pueden tener sobre la exposición a la luz y la sincronización del organismo.

Aunque algunas de sus estimaciones fueron posteriormente discutidas y sometidas a correcciones metodológicas, el trabajo se incorpora a un conjunto más amplio de evidencia científica que estudia la relación entre los horarios sociales, la exposición a la luz y el funcionamiento del reloj biológico.

Mientras el actual sistema continúe vigente, existen algunas medidas que pueden facilitar la adaptación al cambio. Mantener horarios regulares de sueño, evitar prolongar la vigilia durante la noche, disminuir el uso de pantallas antes de acostarse y exponerse a luz natural durante las primeras horas de la mañana pueden contribuir a una mejor transición.

Para Larrondo, no obstante, el desafío debería ser mayor que encontrar estrategias para adaptarse cada seis meses y abrir una discusión sobre la conveniencia de modificar el horario.

“El horario es una decisión administrativa, pero nuestro reloj biológico no se rije por decretos, sino por las señales del ambiente. Si la evidencia científica muestra que la estabilidad y la luz de la mañana favorecen una mejor sincronización de nuestro organismo, tenemos que preguntarnos por qué seguimos modificando la hora dos veces al año. Chile debiera avanzar hacia una discusión informada sobre la conveniencia de mantener un horario único y elegir aquel que esté mejor alineado con nuestra biología”, concluye.

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