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Codelco y los fondos de pensiones
Lo que vale para Codelco vale también para otros tipos de activos: puertos, ferrocarriles, autopistas, pero Codelco es prioritario, porque su potencial hoy es inmenso y necesita urgentemente recursos financieros.
Ponemos aquí en paralelo dos hechos inicialmente sin relación, pero que, como veremos, se ubican conjuntamente en el núcleo del modelo chileno de desarrollo.
Hecho 1: Codelco
Codelco tiene enormes necesidades de financiamiento para sostener su crecimiento. Posee probablemente el conjunto más vasto de reservas mineras aún sin explotar, un patrimonio que sería lamentable dejar en barbecho por falta de respaldo financiero. El nuevo presidente, Jorge Gómez, habla de un potencial de inversión de US$ 34 mil millones. Estos inversiones no pueden esperar si se quiere aprovechar una coyuntura muy favorable para el cobre (un precio en torno a los 6 dólares). Sin embargo, el Estado no tiene los medios para ellos y la empresa ya está muy endeudada.
Se oyen, pues, voces que abogan por sacar a bolsa una fracción del capital, por ejemplo, un 25%. Es probable que, con la fiebre actual en torno al precio del cobre, el Estado pudiera vender esa participación a un precio muy conveniente. Financieramente, la propuesta tiene sentido.
Políticamente, es otra cosa. Codelco es un activo estratégico que lleva simbólicamente una fuerte carga afectiva nacional. Incluso Pinochet no lo tocó.
Hecho 2: un ahorro previsional fuertemente invertido en el extranjero
Chile tiene la particularidad de ser un país de ingreso medio que genera un importante ahorro obligatorio para las necesidades de sus jubilados. Y, a falta de oportunidades de inversión doméstica cotizadas, invierte una gruesa mitad de ese ahorro en el extranjero (56% en julio de 2026, una cifra que solo puede aumentar tras la reforma Boric de pensiones). Es algo propio de muchos países dotados de recursos naturales el no poder invertirlo todo en el interior —pensemos en Noruega o en los países del Golfo— y el establecer un fondo soberano. Aquí, los fondos de pensiones son en cierta medida el equivalente de un fondo soberano.
No deja de ser incómodo. Chile no es ni Noruega ni Qatar. Se trata de un país con numerosas necesidades de crecimiento, un subempleo crónico, y que sin embargo financia con sus recursos el crecimiento de los países más avanzados. El 36% de los fondos está invertido en acciones de empresas extranjeras y apenas el 9% en empresas chilenas.
Se lo comentaba a un amigo, un economista de los más reconocidos de Chile. Me respondió: “No es un problema, François. Chile tiene acceso a un vasto mercado internacional de capitales. Nunca está restringido en sus necesidades de financiamiento”.
Habrá que ver. El financiamiento externo es siempre más volátil, menos fiel, sensible a los vaivenes de los mercados. Exige primas de riesgo importantes. Sobre todo le interesa el sector minero —de ahí Codelco— y algo del sector energético. En lo demás, el grueso de la inversión extranjera ya está hecha, en particular en las utilities y en el sector agrícola. Y, por preocupación reciente vinculada al enfrentamiento sistémico EEUU/China, la soberanía sobre ciertos activos estratégicos se vuelve en un acto de prudencia.
Hecho 1+hecho 2
Sabiendo las necesidades de Codelco, ¿por qué las AFP no invertirían solas en Codelco? Pasada la sorpresa que genera esta propuesta iconoclasta, ya se oyen los argumentos.
- Sería preferible que las acciones de Codelco estuviesen cotizadas para ello. ¿No estaríamos volviendo a la privatización parcial descartada anteriormente? No necesariamente. Se puede perfectamente concebir un acuerdo de bloqueo (lock-up) de tres años o más, durante los cuales las AFP no podrían revender y quedar satisfechas a su vencimiento. Si el obstáculo político es demasiado grande, se podría considerar esta inversión como un activo alternativo, no cotizado por tanto, que solo sería negociable entre AFP. Cabe señalar que su interés sería velar por la mejor gestión posible de Codelco, con cierta independencia del poder político.
- Esto infringiría una regla dura que es la autonomía de gestión de las AFP, una propuesta poco ortodoxa en el entorno político actual. Sin embargo, ¿no hay aquí un interés nacional en juego? Imaginemos que ese ahorro sea jurídicamente un fondo soberano, de la misma manera que algunos países —Japón, EEUU, Francia, por ejemplo— tienen importantes fondos de reserva de pensiones adosados a su régimen de reparto. ¿No tendría ese fondo plena capacidad para invertir en un activo estratégico no cotizado?
- Políticamente la cosa es perfectamente presentable. La población guarda reparos, por decir lo menos, hacia las AFP, que son extraordinariamente rentables y a las que se atribuye, con o sin razón o, el mediocre nivel de las pensiones. Aquí, contribuirían a que el ahorro de los chilenos estuviera respaldado por lo que constituye la riqueza primera del país, en lugar de ir a sembrar el dinero en Wall Street. La comunicación es sencilla.
Lo demás son detalles técnicos, por importantes que sean: ¿qué fondos, entre el A y el E, estarían implicados? ¿qué distribución entre las distintas AFP? ¿qué valorización para las acciones? ¿qué gobernanza para Codelco?
Lo que vale para Codelco vale también para otros tipos de activos: puertos, ferrocarriles, autopistas, pero Codelco es prioritario, porque su potencial hoy es inmenso y necesita urgentemente recursos financieros.
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