Salud
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Cambio de hora: cómo enfrentar el cansancio durante los primeros días en el trabajo
Este sábado Chile adelantó sus relojes en una hora. El ajuste puede provocar más cansancio, menor concentración y tiempos de reacción más lentos durante los primeros días. Expertos entregan recomendaciones para trabajadores y empresas.
Una hora menos durante la noche y una nueva rutina para levantarse, trasladarse y comenzar la jornada. A contar de las 00:00 horas el pasado 5 de septiembre, gran parte de Chile adelantó sus relojes en 60 minutos para iniciar el horario de verano, un cambio que durante los primeros días puede significar un período de adaptación para muchas personas.
En el ámbito laboral, la conversación no se limita a quienes conducen o manejan maquinaria. El cansancio puede sentirse en cualquier puesto de trabajo a través de menor concentración, tiempos de reacción más lentos, dificultad para mantener la atención o una mayor sensación de agotamiento durante el día.
El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) advierte que la fatiga puede afectar a trabajadores de cualquier ocupación y que sus efectos van más allá de la somnolencia: puede reducir la atención y concentración, limitar la memoria de corto plazo, ralentizar los tiempos de reacción y afectar el juicio.
Para Besplus, empresa especializada en acercar programas de salud preventiva a los lugares de trabajo, el cambio de hora representa una oportunidad para que las empresas incorporen el descanso dentro de una mirada más amplia sobre el bienestar de sus equipos.
“En prevención tendemos a pensar inmediatamente en enfermedades o exámenes de salud, pero también existen situaciones cotidianas y previsibles que pueden afectar cómo una persona enfrenta su jornada. Si sabemos que durante algunos días parte de los trabajadores puede sentirse más cansada, la pregunta es qué puede hacer la empresa para facilitar esa adaptación y evitar que el agotamiento simplemente se normalice”, explica Eduardo Bustorf, fundador de Besplus.
No es solo una responsabilidad del trabajador
Dormir adecuadamente es fundamental, pero abordar la fatiga únicamente desde los hábitos individuales puede dejar fuera parte del problema. Las jornadas extensas, los cambios de turno, las tareas muy repetitivas o mentalmente demandantes y la falta de espacios de recuperación también pueden contribuir al cansancio laboral. NIOSH plantea precisamente que trabajadores y empleadores deben abordar conjuntamente los factores asociados a la fatiga.
Por eso, durante los primeros días posteriores al cambio de horario, los expertos recomiendan revisar aspectos simples de la organización del trabajo: comunicar con anticipación el ajuste, evitar cuando sea posible extensiones innecesarias de jornada, respetar los tiempos de descanso, y generar un ambiente donde las personas puedan advertir que están experimentando un nivel de cansancio mayor al habitual.
Las jefaturas también pueden prestar atención a señales como dificultad para concentrarse, bostezos frecuentes, errores poco habituales, menor capacidad para seguir una tarea o problemas de comunicación. La idea no es convertir cada episodio de cansancio en una alerta, sino reconocer que existen momentos en los que puede ser conveniente observar con mayor atención cómo están funcionando los equipos.
“Una organización no puede controlar cuántas horas duerme cada trabajador, pero sí puede revisar las condiciones que dependen de ella. Evitar sobrecargar una jornada que ya parte con mayor cansancio, permitir pausas y estar atentos a los equipos son medidas sencillas que forman parte de una cultura preventiva”, agrega Bustorf.
Mayor atención donde la concentración es crítica
Si bien la fatiga puede afectar a cualquier trabajador, existen labores donde una menor capacidad de reacción puede tener consecuencias más relevantes. Es el caso de quienes conducen, operan maquinaria, trabajan en turnos nocturnos o de madrugada o desarrollan funciones que requieren mantener niveles elevados de vigilancia.
Existe incluso evidencia chilena que muestra la importancia de esa primera semana de adaptación. Un estudio publicado en 2025 en Health Economics, que analizó accidentes automovilísticos ocurridos en Chile entre 2002 y 2018, estimó que la alteración del sueño asociada al comienzo del horario de verano incrementó en aproximadamente 6% los accidentes durante la primera semana posterior al cambio. La investigación también encontró que, una vez superado ese efecto inicial, una mayor disponibilidad de luz puede contribuir a reducir determinados riesgos viales.
Para los expertos más que instalar una alarma frente al cambio de hora, el objetivo es aprovechar una situación conocida de antemano para reforzar una lógica de anticipación.
“Muchas acciones de prevención comienzan después de que aparece un problema. El desafío es avanzar hacia una cultura capaz de mirar antes. El cambio de hora ocurre en una fecha conocida y nos da una oportunidad muy concreta para preguntarnos cómo llegan las personas a trabajar y qué podemos hacer desde la organización para cuidar mejor su bienestar”, concluye Bustorf.