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Radioterapia sin dolor: 5 mitos que aún persisten sobre este tratamiento
La radioterapia es un tratamiento localizado e indoloro que puede ser utilizado en distintas etapas del cáncer. Especialistas explican cinco mitos frecuentes sobre sus efectos, duración y seguridad.
Cada 7 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre la Radioterapia, una fecha destinada a visibilizar el rol de este tratamiento en el manejo del cáncer y a despejar las creencias erróneas que aún lo rodean. Aunque la radioterapia es uno de los procedimientos más utilizados en oncología, la imagen que muchos pacientes tienen de ella corresponde a décadas anteriores y no se condicen con los tratamientos que se realizan hoy, que se caracterizan por ser más breves, más dirigidos y con mejor tolerancia.
Según explican desde Clínica IRAM, que los pacientes entiendan su tratamiento también es parte de sentirse tranquilos. Muchas de las dudas que llegan a la consulta son sencillas de resolver, pero si nadie las responde a tiempo, el paciente carga con ellas durante todo el proceso.
“La radioterapia es un tratamiento indoloro y seguro: la radiación se dirige al tumor protegiendo los tejidos sanos y el paciente no siente nada durante la sesión. Y no es un procedimiento excepcional: entre el 50% y el 60% de los pacientes oncológicos en Chile lo requieren en algún momento”, señala Valentina Ovalle, oncóloga radioterapeuta de la Clínica IRAM y Directora del Programa Radioterapia Oncológica de la Universidad Diego Portales.
5 mitos sobre la radioterapia que conviene aclarar
● La radioterapia quema o duele al aplicarse: Recibir la radiación es indoloro y no se siente calor ni molestia durante la sesión. La piel de la zona tratada puede irritarse o enrojecerse con el paso de las semanas, un efecto secundario progresivo y manejable con los cuidados que indica el equipo tratante, pero que no ocurre durante el procedimiento.
● Se cae todo el cabello: La radioterapia es un tratamiento local y afecta únicamente el área irradiada. La caída del cabello se produce sólo cuando la radiación se dirige a la cabeza. Un paciente que recibe radioterapia en tórax o abdomen no pierde el pelo.
● Es el último recurso, cuando ya no hay opciones: La radioterapia es uno de los pilares del tratamiento curativo del cáncer. Se puede usar como tratamiento exclusivo o combinarse con cirugía, antes para reducir el tumor o después para eliminar células remanentes. Su indicación no implica que la enfermedad esté en etapa avanzada.
● El paciente no puede hacer vida normal: Muchas personas continúan trabajando y manteniendo sus rutinas durante el tratamiento. El efecto secundario más frecuente es la fatiga, habitualmente acumulativa y manejable. Cada paciente reacciona distinto, pero el tratamiento no supone estar en reposo.
● Destruye los órganos sanos cercanos: Es un tratamiento preciso. La planificación actual permite calcular las dosis de forma tridimensional para dirigir la radiación al tumor y proteger los tejidos sanos que lo rodean. A eso se suma que las células sanas que reciben algo de radiación tienen mayor capacidad de reparación que las tumorales.
Importante destacar que la capacidad de dirigir el tratamiento con exactitud es el resultado de años de evolución tecnológica. “La radioterapia lleva décadas evolucionando y va a seguir haciéndolo. Lo que hoy es estándar hace diez años no lo era, y eso significa que muchos de los miedos que todavía circulan quedaron atrás hace rato”, concluye la especialista.
Resolver las dudas también es parte del tratamiento
Conocer cómo funciona la radioterapia puede ayudar a disminuir temores y enfrentar el proceso con mayor información. Aunque cada tratamiento se define de manera individual según el tipo de cáncer, la zona que se debe tratar y las características de cada paciente, los avances tecnológicos han permitido aumentar la precisión y reducir el impacto sobre los tejidos sanos.