Publicidad
Avanzar en conectividad sin dejar a nadie atrás Opinión

Avanzar en conectividad sin dejar a nadie atrás

Publicidad
Valeria Andía
Por : Valeria Andía Gerente de Sostenibilidad de WOM.
Ver Más


El Mostrador Fuente Preferida

Cuando hablamos de brecha digital, solemos pensar en la falta de acceso a internet. Sin embargo, la barrera hoy está dada por conocimientos, habilidades e inclusión, una realidad que debemos abordar, especialmente en el Mes de las Personas Mayores. Existe una percepción instalada de que este segmento se mantiene distante de la tecnología, pero los datos muestran otra realidad.

Esta discusión adquiere todavía más relevancia en un país que envejece aceleradamente. Los resultados del Censo 2024 muestran que el 14% de las personas en Chile tiene 65 años o más, cerca de 2,6 millones de personas. En 1992 representaban apenas el 6,6%. Hoy, por cada 100 menores de 15 años existen 79 personas mayores de 65. A esto se suma otra transformación significativa: el 11,6% de los hogares del país está compuesto exclusivamente por personas de 65 años o más.

Estas cifras debieran hacernos mirar la inclusión digital como un desafío país. A medida que Chile envejece, la capacidad de las personas mayores para desenvolverse de manera autónoma en una sociedad cada vez más digital tendrá un impacto creciente en su vida cotidiana. Trámites, servicios financieros, comunicaciones e incluso el acceso a información dependen cada vez más de una pantalla.

Y las personas mayores ya están participando activamente de esa transformación. Según el estudio “País Conectado”, elaborado por Cadem y WOM, el 75% de las personas entre 61 y 80 años afirma que las aplicaciones le ayudan a ahorrar tiempo en su vida cotidiana. Es, de hecho, la cifra más alta entre todos los grupos etarios consultados. Además, un 80% señala que ya utiliza tecnología para realizar tareas que antes hacía presencialmente.

Ahí aparece una paradoja que merece atención. El segmento que más reconoce el ahorro de tiempo que entrega la tecnología enfrenta también una alta exposición a sus riesgos: un 40% declara haber sido víctima de un ataque cibernético o intento de estafa durante el último año. Mientras la digitalización abre espacios de autonomía, también genera nuevas vulnerabilidades.

Esta realidad exige asumir una responsabilidad compartida. La alfabetización digital tendrá que avanzar al mismo ritmo que la digitalización de los servicios. Saber hacer un trámite en línea o reconocer un intento de fraude son habilidades que inciden directamente en la autonomía de millones de personas. En un Chile que envejece, la manera en que integramos a las personas mayores dirá mucho sobre la sociedad que estamos construyendo. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Publicidad