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Puerto Williams, más allá de la amenaza de cortarle el gas

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Esta edición aborda el crecimiento turístico de Puerto Williams y sus desafíos de infraestructura, el arte biocultural de Violeta Gibelli en Cabo de Hornos, un museo y tienda que preserva la memoria de Magallanes y el regreso del radioteatro Doctor Mortis a Punta Arenas.


El Mostrador Fuente Preferida

Muy buenos días, australes lectores:

Les saludo como siempre, desde la capital de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.

Magallanes y sus habitantes estamos acostumbrados a hacer toda nuestra vida cotidiana desde el frío, pero no ignoraré que la semana pasada les comenté que el clima había estado especialmente beneficioso para los magallánicos. Y, para suerte nuestra, esta semana se repitió lo mismo, y no bromeo cuando digo que es extrañísimo. Sin embargo, pienso que a la mayoría nos pone más contentos.

En el extremo austral, mirar hacia el futuro también invita a detenerse: en las necesidades de una ciudad que crece, en la vida diminuta de un musgo, en los recuerdos que guarda un objeto o en una voz que vuelve a encender la imaginación. Entre lo que cambia y lo que queremos cuidar, Magallanes sigue contando su historia.

Vamos con nuestra pauta de la semana:

  • Puerto Williams enfrenta la presión de ser la última ciudad antes de la Antártica. El aumento de cruceros y las nuevas inversiones turísticas refuerzan su proyección antártica, pero también presionan los servicios básicos. El desafío es acompañar ese crecimiento con agua potable, saneamiento y participación local para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
  • Cabo de Hornos a través del arte biocultural de Violeta Gibelli. La artista, bióloga e historiadora del arte reúne ciencia y creación para explorar otras formas de relacionarse con la naturaleza. Su trabajo en conjunto con el Centro Internacional Cabo de Hornos invita a descubrir la biodiversidad y cuestionar la idealización del paisaje austral.
  • Museo y tienda rescata el patrimonio y la memoria de Magallanes: “La gente valora mucho la historia regional”. En Punta Arenas, Alejandro Toro reúne antigüedades, objetos cotidianos e historias en Vieja Patagonia y el Museo de las Cosas. Su propuesta combina comercio, exhibición y periodismo para preservar la memoria regional y conectar a distintas generaciones con su pasado.
  • Revive el histórico radioteatro Doctor Mortis en Punta Arenas. El universo de terror creado por el magallánico Juan Marino volverá a escucharse este viernes 30 de octubre en el Hotel Hain. Una producción impulsada por la Universidad de Magallanes recupera el episodio “La mano”, con voces, efectos sonoros y música en vivo.

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Puerto Williams enfrenta la presión de ser la última ciudad antes de la Antártica

  • El aumento de cruceros y la apertura de un hotel de lujo marcan una nueva etapa para Puerto Williams, cuyo crecimiento exige reforzar la infraestructura y los servicios básicos. En ese escenario, los recientes dichos de un general argentino en retiro sobre la posibilidad de cortarle el suministro de gas –desestimados por el alcalde– añaden tensión a la competencia con Ushuaia como puerta de entrada a la Antártica.

La capital de la Provincia Antártica, ubicada en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, es la ciudad más austral del planeta. A su vez, un punto de acceso para cruceros turísticos y expediciones científicas cuyo fin es llegar hasta la Antártica.

Y las cifras lo señalan: Puerto Williams, que desde sus inicios funcionó principalmente como base naval de la Armada de Chile, durante la temporada 2025-2026 recibió 53 recaladas, siendo la segunda ciudad con más llegadas de cruceros a nivel nacional después de Punta Arenas, y aumentando un 39,5% respecto de la temporada anterior.

Para este año se esperan 90 recaladas de crucero, aumento que viene acompañado de nuevos proyectos de infraestructura para este pequeño poblado.

En aspectos logísticos, la provincia avanza en el muelle multipropósito de Puerto Williams, proyecto que se encuentra sobre el 64% de su segunda etapa, y cuya planificación contempla su inicio de operaciones durante el primer semestre de 2027. Además, la empresa local Transpetrol proyecta la construcción de un patio logístico de combustibles para abastecer rutas aéreas, hoteles y otros clientes, según señalaron.

Por otra parte, el pasado 19 de octubre comenzó a recibir a sus primeros huéspedes el Hotel The Cormorant at 55 South, de la transnacional Silversea de Royal Caribbean Group, uno de los conglomerados de cruceros vacacionales más grandes del mundo, con sede central en Miami, Florida y una flota global de 71 barcos que operan en los siete continentes. El hotel de lujo contempla 150 habitaciones, principalmente para turistas que se dirigen hacia la Antártica.

El proyecto fue evaluado como “Ampliación Hotel Lakutaia” mediante una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y obtuvo una RCA favorable en abril de 2024. La autoridad descartó efectos significativos que exigieran un estudio de impacto ambiental. No se abrió participación ciudadana porque, según el SEA, no llegaron solicitudes dentro del plazo. Vecinos cuestionaron la difusión del proceso y advirtieron posibles presiones sobre el agua potable, la gestión de residuos y los servicios locales.

Justamente ahí está uno de los mayores dilemas del desarrollo de Puerto Williams: su creciente importancia como puerta de entrada a la Antártica exige capacidades locales que acompañen esa proyección. Para Chile, la oportunidad geopolítica implica sostener una ciudad cuya infraestructura y servicios permitan atender tanto a sus habitantes como a las nuevas actividades económicas. La inversión turística abre posibilidades, pero también pone a prueba la capacidad del Estado para anticipar y conducir ese crecimiento.

Uno de los aspectos más preocupantes es la capacidad de la infraestructura sanitaria para acompañar este crecimiento. Los reportes de desbordes de alcantarillado y los problemas de baja presión de agua potable muestran dificultades que requieren atención. En ese escenario, la demanda asociada a nuevas instalaciones turísticas, como el hotel, plantea dudas sobre la capacidad de los servicios para responder sin agravar los problemas existentes.

En ese sentido, la aprobación técnica de la Etapa Cero del Plan Maestro de Saneamiento Sanitario abre una vía para reforzar el abastecimiento. La iniciativa contempla cerca de $2.344 millones para renovar tuberías y mejorar la presión y continuidad del agua potable para más de 2.000 habitantes.

Sin embargo, esta aprobación todavía no implica el inicio de las obras: falta gestionar los recursos ante el Consejo Regional y realizar la licitación. Una vez iniciadas las faenas, su ejecución se extendería por siete meses.

En paralelo, el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) ha liderado la investigación científica del expediente que busca la expansión de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, instancia que es liderada por la municipalidad local a través del Subcomité de la Reserva. La iniciativa representa una oportunidad para vincular el crecimiento turístico con una planificación territorial sustentada en evidencia científica.

Frente a la presión sobre los servicios básicos y los ecosistemas, conocer los límites y capacidades del territorio resulta esencial para orientar nuevas inversiones. Su alcance dependerá también de incorporar a las comunidades locales, cuyos conocimientos y necesidades deben ocupar un lugar central en las decisiones sobre el futuro de Cabo de Hornos.

Puerto Williams, con sus desafíos, proyecciones y necesidades, lo quiera o no, compite directamente con Ushuaia en la proyección hacia la Antártica. Ubicada justo al frente de la ciudad argentina, esto implica competir contra una urbe con un desarrollo bastante más consolidado, proveniente de una estrategia que ha seguido el Estado argentino durante las últimas décadas en el extremo austral.

En este contexto, el general argentino en retiro, Edgar Calandín, afirmó que Argentina podría “eliminar Puerto Williams” cortándole el suministro de gas. Sus declaraciones fueron respondidas por el alcalde de Cabo de Hornos, Patricio Fernández, quien aclaró que la ciudad se abastece de gas desde territorio chileno por vía marítima, desestimando la dependencia planteada por el exmilitar.

Aunque estos dichos no pueden atribuirse por sí solos a una posición oficial del Gobierno argentino, introducen un componente de confrontación en el debate sobre la proyección antártica de Puerto Williams.

Tal proyección se juega también en la vida cotidiana de sus habitantes. El aumento de visitantes y las nuevas inversiones plantean una exigencia concreta: coordinar la expansión turística con agua potable, saneamiento y participación local. La capacidad de sostener ese equilibrio será decisiva para que su posición estratégica se traduzca en mejores condiciones de vida y en un desarrollo duradero para la comunidad.

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Cabo de Hornos a través del arte biocultural de Violeta Gibelli

  • Entre musgos, algas y herbarios, la artista, bióloga e historiadora del arte explora otras formas de relacionarse con la naturaleza. Su vínculo con el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) reúne investigación, creación y una mirada que también cuestiona la idealización del paisaje austral.

Hay musgos que parecen árboles en miniatura y una explosión de colores y texturas donde el mar se encuentra con la tierra. En Cabo de Hornos, Violeta Gibelli reconoce una inmensidad que también se despliega a pequeña escala. “Desde sus colores hasta sus texturas y formas, invitan a un verdadero asombro”, dice sobre los organismos que suelen quedar fuera de nuestra atención.

Su relación con el territorio comenzó en 2022, cuando llegó al Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos de la Universidad de Magallanes para trabajar en el Herbario de Criptógamas Subantárticas. Regresó para una expedición a Bahía Yendegaia respaldada por el CHIC. Ese recorrido tuvo continuidad en mayo de 2026: durante la conferencia del centro, realizó junto a Laura Sánchez Jardón, del Nodo Laboratorio Natural Subantártico, los talleres “Herbarios Análogos: Arte, Ciencia Comunitaria y Territorio”.

Los talleres acercaron a sus participantes a estos organismos mediante herramientas científicas y artísticas. Esa experiencia concretó una dimensión del trabajo del CHIC: ampliar las formas de conocer y valorar la biodiversidad. Gibelli reconoce esa posibilidad también en el ecoturismo con lupa, cuya invitación a detenerse ante musgos y líquenes permite comprender que los ecosistemas funcionan en escalas mucho menores que las habitualmente percibidas.

Exposición de Violeta Gibelli en el Centro Internacional Cabo de Hornos.

Pero el asombro convive con una cautela. A la artista le inquietan las etiquetas de “prístino” o “remoto” con que se describe el paisaje austral. Advierte que pueden separar a las personas de su entorno y convertir otros territorios en lugares exóticos, definidos desde la distancia de quien los mira. “Intento tener eso en cuenta para evitar caer en una romantización de un territorio y su ensamble biocultural”, explica. Su mirada invita a reconocer también las historias, culturas y relaciones que lo constituyen.

Esa atención a los matices atraviesa su práctica. La ilustración científica exige precisión y colaboración para representar fielmente una especie. Su búsqueda artística, en cambio, se abre cada vez más a la interpretación y a un lenguaje visual contemporáneo. “El arte abre un espacio para experimentar, explorar, equivocarse y sobre todo jugar”, señala. En esa libertad encuentra una posibilidad de recuperar la curiosidad y cultivar un deseo profundo de cuidar.

Gibelli llama arte biocultural a una práctica nacida del encuentro sensorial con la naturaleza y del diálogo con nuestro mundo interior. En el acto de dibujar también intervienen los recuerdos, las emociones y la imaginación. Para ella, esa experiencia permite fortalecer el contacto con la materialidad del entorno en una vida crecientemente atravesada por las pantallas.

En noviembre regresará a Puerto Williams para participar en el segundo festival de naturaleza austral “Bosques Subantárticos”, con una exposición en el Museo Territorial Yagán Usi. Volver será también reencontrarse con esa paleta de colores que cambia durante un solo día. En su mirada, Cabo de Hornos ofrece un espacio desde el cual imaginar cómo sostener la diversidad de seres vivos y de maneras de habitar el mundo.

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Museo y tienda rescata el patrimonio y la memoria de Magallanes: “La gente valora mucho la historia regional”

Vieja Patagonia es el nombre de la tienda que actualmente se encuentra en la esquina de Lautaro Navarro con José Menéndez, en el centro de Punta Arenas. Ahí mismo vivió el Dr. Navarro en el siglo XIX, histórico personaje de la región, destacado por sus labores en la medicina, el periodismo (fundó el periódico El Magallanes en 1894), sus investigaciones históricas y su labor social como bombero.

Muy conocida fue antes cuando se llamaba La Esquina del Remate. Ahí la gente acudía a buscar un espacio real donde vender sus cosas, antes de que existieran Marketplace y las redes sociales. La tienda la fundó el matrimonio compuesto por Mónica Arriaza y José Mejías a mediados de los noventa y, tras el fallecimiento de Mejías en 2014, funcionó hasta el 2021.

Alejandro Toro, fundador de Vieja Patagonia, afirma que colaboró con su suegra Mónica Arriaza cuando quedó viuda. Hoy, la tienda ofrece un concepto amplio de venta de antigüedades, libros, música y otros.

“Muchos visitantes de la tienda me decían que parecía un museo. Fue ahí que empecé a pensar, ¿por qué no hago un museo también?”, comenta Toro, quien en ese momento decidió emprender un proyecto que él define como rescate patrimonial integral.

El Museo de las Cosas, proyecto que se encuentra al interior de la tienda Vieja Patagonia, abrió en agosto y surgió como una necesidad de su dueño de canalizar su propia inquietud por el coleccionismo. “Siempre he sido bueno para juntar cosas”, comentó Toro, quien decidió ponerle ese nombre porque “son diversas cosas antiguas, cotidianas, otras no tanto, pero me permite tener una amplia variedad de cosas y, así, cada visitante logra conectar al menos con un objeto del museo”.

Artículos de cine antiguo, almacén, taberna, peluquería, consolas de videojuego, fútbol, música, periodismo y mucho más. El Museo de las Cosas reúne una gran colección que Toro decidió “sacrificar” de sus ventas para armar su propia exhibición. De hecho, de cada diez cosas que compra, tres las guarda para el museo.

“Vieja Patagonia es un proyecto de rescate patrimonial integral, porque por un lado está la tienda, el museo, y también el periódico Vieja Patagonia, que rescata la historia regional a través del periodismo”, comenta el mismo Toro, quien es periodista y publica mensualmente el proyecto editorial de manera digital.

El Museo de las Cosas tiene una gran oportunidad de seguir creciendo no solo por la voluntad de su creador, sino porque también cuenta con más espacio que está siendo habilitado paulatinamente para su constante expansión. Y eso es justamente lo que busca su fundador: consolidar hacia los próximos años una propuesta museográfica que predomine por sobre la tienda.

“Este espacio busca preservar la memoria individual, porque la gente se emociona cuando conecta con algún objeto que es parte de su historia personal. Por otro lado, por ejemplo, los niños no conocen los juguetes de lata y yo se los muestro. Al mismo tiempo, le da un espacio a mis gustos personales y también a la ciudad, para tener un lugar más donde poder visitar”, agrega Toro.

La Región de Magallanes y de la Antártica Chilena cuenta con una historia muy nutrida y marcada por el clima extremo, el aislamiento, la inmigración y por los constantes cambios en la forma de concebir la economía y la sociedad. Según el fundador de Vieja Patagonia, el magallánico se destaca por su alta valoración de la historia regional, de la época dorada, de la vida de estancia y de las vivencias de los antiguos.

“Magallanes nos entrega una gran riqueza que es su historia, por eso también mucha gente visita la región. Pienso que independientemente de la edad, uno tiene que seguir haciendo diversas cosas. En lo personal, lo que me mueve es entregar y consolidar una propuesta cultural, patrimonial y educativa que vaya más allá del negocio”, reflexiona Toro.

Para reencontrarse con algún objeto que le evoque alguna época pasada de su vida o descubrir cómo eran las cosas antes, el Museo de las Cosas abre sus puertas en Lautaro Navarro 894, Punta Arenas. La entrada es liberada, con aporte voluntario, y se puede visitar de lunes a viernes, de 11:00 a 13:00 y de 17:00 a 19:30 horas, y los sábados, de 11:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:30 horas.

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Revive el histórico radioteatro Doctor Mortis en Punta Arenas

Juan Marino, creador del “Doctor. Mortis”, fallecido en 2007.

Creado en 1945 por el escritor magallánico Juan Marino, junto con su esposa Eva Martinic, El siniestro Doctor Mortis nació en la Radio del Ejército de Punta Arenas. Sus relatos de terror se extendieron a distintas emisoras del país y acompañaron a generaciones de auditores hasta 1982.

Su impacto trascendió la radio y llegó a las historietas y la televisión. Antes de que las pantallas dominaran los hogares, sus voces, efectos sonoros y su inconfundible carcajada ofrecían una experiencia de miedo construida en la imaginación. La música de “Una noche en el Monte Calvo”, de Modest Músorgski, anunciaba el ingreso a ese universo.

Ese patrimonio volverá a cobrar vida este viernes 30 de octubre, a las 22:00 horas, en el Hotel Hain de Punta Arenas. La producción, impulsada por la Unidad de Artes, Culturas y Patrimonios de la Universidad de Magallanes, recupera el episodio “La mano”, cuyo montaje surgió en el marco de los 80 años del radioteatro, conmemorados en 2025.

Participan Nitzamé Mayorga y Juan Tapia en las voces, este último también a cargo de los efectos sonoros, junto a Rodrigo González en piano y Rafael Cheuquelaf en teremín.

“Es muy revolucionario volver al espacio de unirnos y entrar en el universo de la escucha de un radioteatro”, señala Mayorga, actriz y gestora cultural magallánica. La propuesta invita a construir rostros, lugares y acciones a través de las voces y el paisaje sonoro.

La función será en José Nogueira 1600. La adhesión cuesta $5.000 y las entradas pueden adquirirse llamando o escribiendo al +56 9 7554 0963 y al +56 9 9871 8012.

Gracias por acompañarnos en esta edición. Ojalá algo de lo leído siga dando vueltas y encuentre espacio en una conversación. Por nuestra parte, seguiremos atentos a las historias de esta región que todavía tiene tanto por contar.


Nos reencontramos el próximo miércoles… ¡Un abrazo austral!

Si tienes algún comentario, duda o información que quieras compartir, puedes escribirme a aquimagallanes@elmostrador.cl.

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