Publicidad

Ñuble concentra históricamente la mayor cantidad de casos de Hanta en el país

Publicidad


¡Hola, Ñuble! El campo no solo marca el paisaje: también define la forma de vivir. Aquí, abrir una bodega, limpiar un galpón o internarse en sectores rurales forma parte de la rutina cotidiana de cientos de familias que conviven históricamente con el bosque, los cultivos y la vida silvestre.

Pero esa cercanía con la naturaleza también tiene riesgos. Y uno de los más persistentes y silenciosos es el hantavirus.

  • La reciente alerta internacional por contagios detectados en el crucero holandés MV Hondius volvió a poner la atención sobre una enfermedad que en Chile no es nueva, pero que sigue generando preocupación, especialmente en regiones como Ñuble, donde históricamente se concentra una parte importante de los casos del país.

Aunque las autoridades y especialistas descartan cualquier escenario de pandemia o cambios en el comportamiento del virus Andes, el aumento de casos informado este año por el Ministerio de Salud encendió nuevamente las alertas. El temor crece porque se trata de una enfermedad de alta letalidad, asociada directamente a territorios rurales donde muchas veces el riesgo aparece en actividades tan cotidianas como entrar a una construcción cerrada o manipular espacios con presencia de roedores.

En este escenario, expertos del Colegio Médico Veterinario llamaron a evitar el alarmismo y reforzar la prevención basada en evidencia científica. La clave, aseguran, sigue estando en disminuir la exposición a ambientes contaminados por secreciones de roedores infectados y comprender que el problema no se resuelve con miedo indiscriminado hacia la fauna silvestre.

En Aquí Ñuble revisamos por qué nuestra región continúa siendo una de las zonas más afectadas por el hantavirus en Chile, qué hay detrás del aumento de casos y cuáles son las medidas que especialistas y autoridades consideran fundamentales para enfrentar una amenaza que cada invierno vuelve a instalarse en silencio en el mundo rural.

  • Antes de comenzar, quiero invitarte a que compartas Aquí Ñuble, así nuestra comunidad crecerá más cada día. Si aún no te sumas, o si alguien que te aprecia te compartió este boletín, te invito a que te inscribas gratis en el siguiente link y puedas descubrir los análisis y secretos del acontecer noticioso regional.
1

Hantavirus: una relación epidemiológica de antigua data en Ñuble

La alerta internacional por un brote de hantavirus detectado en el crucero holandés MV Hondius volvió a poner sobre la mesa una enfermedad que Chile conoce desde hace décadas y que ha tenido en la Región de Ñuble uno de sus territorios históricamente más golpeados.

  • Aunque las imágenes de pasajeros contagiados en una embarcación turística reactivaron el temor a una posible expansión del virus, especialistas chilenos llamaron a bajar el tono alarmista y recordaron que el virus Andes –la variante presente en el país– mantiene patrones epidemiológicos ampliamente estudiados y monitoreados.

De acuerdo con los boletines epidemiológicos del Ministerio de Salud, durante los últimos diez años Chile ha registrado entre 30 y 91 casos confirmados anuales, concentrados principalmente en la Región de Ñuble, con tasas de letalidad que fluctúan entre el 20% y el 43%.

La situación de Ñuble ha sido particularmente sensible, debido a la combinación de ruralidad, actividades agrícolas y cercanía permanente entre personas y ecosistemas silvestres donde habita el principal reservorio del virus: el ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus).

La preocupación creció luego de que autoridades sanitarias internacionales reportaran contagios asociados al crucero de expedición holandés que recorrió zonas australes. Sin embargo, desde el Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet) insistieron en que no existe evidencia de una nueva pandemia ni de mutaciones que indiquen un cambio relevante en el comportamiento del virus Andes. “Se trata de un agente endémico de Sudamérica, conocido desde hace décadas en nuestro país, donde existe experiencia sanitaria, clínica, diagnóstica y científica acumulada”, explicó Mauricio Herrera, vocero de Colmevet y experto en fauna silvestre.

Uno de los puntos que más inquietud ha generado históricamente respecto al hantavirus es la posibilidad de transmisión entre personas. Sobre esto, el Colegio Médico Veterinario enfatizó que, aunque esa vía ha sido documentada científicamente, corresponde a eventos infrecuentes asociados a contacto estrecho y prolongado con pacientes infectados.

  • Según detalló el académico de la Universidad de Chile y experto en virología animal, Víctor Neira, menos del 20% de los casos confirmados podrían explicarse por transmisión interpersonal. La principal vía de contagio continúa siendo ambiental: inhalación de aerosoles contaminados con orina, heces o saliva de roedores infectados.

El problema, explican los especialistas, es que el hantavirus aparece justamente en la intersección más delicada entre actividad humana y transformación ambiental.

  • En zonas rurales de Ñuble, donde labores agrícolas, bodegas, galpones y espacios semiabandonados forman parte de la vida cotidiana, el riesgo se mantiene presente especialmente durante temporadas de cosecha o limpieza de espacios cerrados. Por eso Colmevet insistió en evitar interpretaciones alarmistas centradas en “cualquier roedor” y subrayó que la prevención debe enfocarse en reducir exposiciones de riesgo concretas.

La entidad también aprovechó el caso del crucero para reforzar el enfoque de “Una Salud”, perspectiva que entiende las enfermedades zoonóticas como fenómenos inseparables de la salud animal, humana y ambiental.

En otras palabras: el hantavirus no puede analizarse únicamente desde hospitales o contagios individuales, sino también desde el cambio climático, la alteración de ecosistemas, el turismo en áreas naturales y la creciente interacción entre humanos y fauna silvestre.

En ese contexto, el aumento de casos informado este año por el Ministerio de Salud mantiene activa la vigilancia epidemiológica en el país. Y aunque Chile posee hoy capacidades científicas y diagnósticas mucho más robustas que hace dos décadas, la historia epidemiológica de Ñuble demuestra que el hantavirus continúa siendo una amenaza persistente, precisamente en aquellos territorios donde la vida rural continúa desarrollándose en contacto directo con los ecosistemas que alojan de manera natural al virus.


Si tienes algún comentario, duda o información que quieras compartir, puedes escribirme a aquinuble@elmostrador.cl.

Inscríbete al Newsletter Aquí Ñuble de El Mostrador, y súmate a nuestra comunidad para informarte sobre los temas más importantes de tu región.

Publicidad