Dilma Rouseff se afirma como una presidenta fuerte y da confianza a inversionistas
Cuando el líder de la coalición de la presidenta brasileña Dilma Rousseff en el Senado contribuyó a derrotar al nominado de ésta para un alto cargo de regulación el mes pasado, la respuesta de la mandataria fue expeditiva: destituyó a Romero Juca después de 12 años en el cargo.
Si bien sus aliados parlamentarios se irritan ante medidas destinadas a establecer su autoridad, como alejar a Juca y destituir a ministros acusados de corrupción, éstas han rendido frutos en lo que respecta a la opinión pública. La popularidad de Rousseff en una encuesta de marzo que se dio a conocer ayer fue de 77 por ciento, la mayor entre los gobernantes del Grupo de los 20. También han contribuido a crear una identidad política separada de la de su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.
Ahora la primera presidenta de Brasil busca afirmarse en lo relativo a su trato con gobernantes extranjeros. El mes pasado se quejó en Alemania de que un “tsunami monetario” producto de países ricos afecta las monedas de mercados emergentes en rápido crecimiento como Brasil. El 9 de abril le transmitirá un mensaje similar al presidente Barack Obama cuando Rousseff haga su primera visita oficial a Washington, dijo el mes pasado el ministro de Comercio, Fernando Pimentel.
“Es más audaz que Lula en lo que respecta a economía y política interna”, dijo en entrevista telefónica desde Nueva York Albert Fishlow, que estudia Brasil desde hace medio siglo y es un ex vicesecretario de Estado para América Latina de los Estados Unidos. “La cuestión es si tendrá éxito”.
Rousseff, que tiene 64 años, ha impulsado a los banqueros centrales a reaccionar a una desaceleración del crecimiento con reducciones de tasas de interés a niveles cercanos a un récord a pesar de que la inflación permanece por encima del objetivo de 4,5 por ciento desde septiembre de 2010. También negoció un acuerdo para limitar la importación de autos mexicanos y tomó medidas para debilitar la moneda de Brasil luego de que el real alcanzara en julio el punto más alto en 12 años contra el dólar.
Mercados estables
Los inversores son optimistas. El índice bursátil Bovespa retornó 14 por ciento en el primer trimestre, el mejor comienzo de año de la medición de referencia desde 1999. El rendimiento adicional que los inversores exigen para tener bonos en dólares del gobierno brasileño en lugar de bonos del Tesoro de los Estados Unidos se ha reducido 11 puntos básicos, a 178, desde que Rousseff asumió la presidencia hace 15 meses. La brecha promedio sobre la deuda de mercados emergentes ha aumentado 52 puntos básicos, a 341, en el mismo período, según el índice EMBI Global de JPMorgan Chase Co.
El enfrentamiento con su coalición de nueve partidos en el Congreso también parece estar rindiendo frutos. Menos de dos semanas después de destituir a Juca, los legisladores aprobaron proyectos de ley retrasados para limitar los pagos jubilatorios a empleados públicos y garantizar los derechos de organización de la FIFA para el Campeonato Mundial de Fútbol de 2014.
Confrontación legislativa
Dado que el Partido de los Trabajadores de Rousseff carece de mayoría legislativa, el gobierno depende del apoyo de otros partidos para la aprobación de leyes. Si bien Rousseff no ha abandonado la práctica de designar a aliados en el Gabinete de 38 miembros a cambio de respaldo político, ha lanzado una advertencia a los socios. El año pasado obligó a seis ministros a renunciar en medio de acusaciones de corrupción y destituyó a decenas de funcionarios de partidos aliados sospechosos de fraude en los ministerios de Turismo y Transporte.
Esas decisiones irritan a los aliados, algunos de los cuales han amenazado con retirar su apoyo al gobierno, dijo el senador Pedro Simon del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el más grande de la coalición. De todos modos, pueden explicar el mayor apoyo a la presidenta, sobre todo por parte de una creciente clase media decepcionada con los políticos, dijo.
“Su posición firme y ética es del todo acertada, pero supone riesgos”, dijo Simon en entrevista telefónica desde Brasilia. “Los partidos políticos la presionan para que opte por la habitual política de acuerdos y negociación”.
‘Estudiante modelo’
Rousseff suele rehuir de los medios y le cuesta hablar en público, dijo Ricardo Amaral, un ex asesor de campaña y autor de “La vida exige coraje”, un libro sobre la llegada al poder de la presidenta que se publicó en diciembre.
A puertas cerradas, sin embargo, la ex guerrillera marxista es una microadministradora que suele reprender a los colaboradores mal preparados, según un funcionario del gobierno que ha asistido a reuniones con Rousseff y que pidió que no se revelara su identidad porque se trató de encuentros privados.
Cuando Rousseff se trasladó al palacio presidencial modernista Planalto que diseñó Oscar Niemeyer, instaló una laptop en su oficina y retiró un crucifijo y una Biblia que había dejado su predecesor de 66 años, Lula. Desde el edificio vidriado, analiza en detalle gran cantidad de información todos los días, lo que comprende informes del banco central y una decena de diarios, dijo el funcionario gubernamental.
“Es una suerte de estudiante modelo”, dijo Amaral por teléfono desde Brasilia. “En el entorno de hegemonía masculina de la política brasileña, tiene que estar mejor informada y preparada para demostrar su valor”.