Proveedores de Fiat y Alfa Romeo consiguen salvavidas alemán en medio de crisis italiana
Durante casi tres décadas, Salvatore Giordano tuvo una actividad estable como proveedor de partes de plástico a Fiat SpA de su pequeña fábrica de la región vitivinícola de Asti, en el norte de Italia. La crisis de la deuda y la decisión de Fiat de reducirse en su país constituyen una amenaza.
Conforme caían los pedidos de Fiat, el ex empleado de Alfa Romeo se vio obligado a despedir a 18 de sus 68 empleados. A instancias de su hijo Gianluca, Salvatore buscó nuevas fuentes de ingresos, lo que comprendió la fabricación de muebles, a los efectos de reducir su dependencia de la compañía automotriz italiana. Su último salvavidas es el mayor rival de Fiat, Volkswagen AG.
“Entendimos que si queremos sobrevivir a esta grave crisis tenemos que apuntar al exterior”, dijo Gianluca, que fue compañero de universidad del presidente de Fiat, John Elkan. “Luego de un viaje a la sede de VW en Wolfsburg en julio, ahora estamos en conversaciones para convertirnos en proveedores”.
Los fabricantes de autopartes italianos sacrifican las lealtades empresariales tradicionales para sobrevivir luego de que 75 empresas quebraran el año pasado. En momentos en que la producción de Fiat se ha reducido una tercera parte desde 2009 y en que se ha cancelado el plan de la compañía de invertir 20.000 millones de euros (US$26.000 millones) en plantas italianas, la expansión al exterior es la única opción para muchos de los fabricantes italianos.
“Las compañías alemanas están interesadas en nuestros productos”, dijo Mauro Ferrari, jefe de la división de componentes de la asociación automotriz italiana Anfia. “Gracias a las exportaciones, el sector logró compensar la caída de los pedidos de Fiat en Italia el año pasado. Por otro lado, las pequeñas compañías que no fabrican productos de alto valor van a desaparecer”.
Reducción de gastos
Si bien la compañía automotriz italiana cuenta con las ganancias que genera Chrysler Group LLC, muchos proveedores están expuestos a la desaceleración del país, donde se estima que las ventas de autos caerán al nivel más bajo en 30 años.
Las pequeñas empresas familiares como Elmeg, de Giordano, son las que más riesgos corren como consecuencia de la desaceleración, dado que tienen un espectro de productos limitado, carecen de recursos y dependen de unos pocos contratos clave. Sus problemas derivan sobre todo de Fiat.
La compañía automotriz de Turín reduce la producción en Italia a unos 420.000 autos este año, mientras que en 2009 fabricó 650.000, según Anfia. El objetivo de Fiat de aumentar la producción a 1,4 millones de vehículos para 2014 en el marco de su llamado planta Fabbrica Italia casi seguramente será imposible de alcanzar una vez que la empresa reduzca este año 500 millones de euros el gasto en Europa para ahorrar efectivo.
“Todo proveedor que dependa de las operaciones europeas de Fiat tiene que apuntar a otro lugar o correr el riesgo de quebrar”, dijo Flavio Gussoni, vicepresidente de ventas globales de Magneti Marelli, una unidad de Fiat, en un evento para proveedores en Wolfsburg, donde tiene su sede VW.