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Austeridad griega podría conducir a una depresión económica similar a la de la década de 1930

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Grecia está sumida en el tipo de declinación que los Estados Unidos y Alemania padecieron durante la Gran Depresión, lo que da la pauta de la magnitud del desafío que supone tratar de recuperar competitividad mediante austeridad.

La economía se contrajo 18,4 por ciento en los últimos cuatro años, y el Fondo Monetario Internacional pronostica que se contraerá otro 4 por ciento en 2013 conforme Grecia se esfuerza por reducir deuda a cambio de programas de rescate de US$300.000 millones. Se trata de la mayor caída acumulativa de la producción de un país desarrollado en por lo menos tres décadas, y se acerca mucho a la declinación de 27 por ciento de la economía estadounidense entre 1929 y 1933, según la Oficina de Análisis Económico en Washington.

“La austeridad ha destruido la recaudación impositiva y, por lo tanto, conspira contra el efecto buscado”, dijo Charles Dumas, presidente de Lombard Street Research, una firma consultora de Londres. “Pero no hay forma de evitar la austeridad, dado que no tienen capacidad de crédito. El déficit está ahí”.

Los bonos reestructurados de Grecia se han beneficiado al especularse que los acreedores liberarán más fondos de rescate. Los bonos griegos con vencimiento en 2023, que rendían más de 30 por ciento a fines de mayo, rinden ahora 16,4 por ciento. El próximo tramo de la ayuda sumará 31.000 millones de euros (US$40.500 millones), en su mayor parte para la recapitalización de los bancos del país.

La experiencia de 1930

Los recortes salariales y jubilatorios han intensificado la tensión en Atenas y otras ciudades griegas en tanto la economía se contrae y un partido xenófobo que usa una insignia similar a una esvástica ganó 18 bancas en el parlamento. Las encuestas sugieren que Amanecer Dorado es el tercer partido más popular de Grecia y que cuenta con el apoyo de alrededor del 14 por ciento del electorado. Eso lo enfrenta a Syriza, de inspiración marxista, el principal grupo opositor, situación que recuerda el enfrentamiento entre nazis y comunistas en la Alemania de Weimar.

“La experiencia de la década de 1930 dice que hay que estimular la economía”, dijo Vassilis Monastiriotis, un profesor de economía política de la London School of Economics. “El ascenso de la extrema derecha en Grecia no es algo efímero que desaparecerá al terminar la crisis. Es muy peligroso que el ascenso de la derecha genere un deterioro de las relaciones con vecinos como Turquía y Macedonia, por ejemplo”.

La economía alemana se contrajo alrededor de 34 por ciento en los años posteriores a 1929 y derivó en la asunción de Adolf Hitler como canciller en 1933, según datos de la Oficina Federal de Estadísticas en Wiesbaden. A pesar de que Alemania volvió a crecer a partir de 1934, no fue sino hasta 1937 que la producción llegó a superar el nivel de 1929, indican los datos.

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