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Nuevo índice argentino burlará a tenedores de bonos que ya han perdido US$30.000 millones

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Los tenedores de bonos de Argentina vinculados a la inflación, que ya han perdido una suma estimada de US$30.000 millones desde 2007, perderán una vez más cuando el gobierno dé a conocer un nuevo índice que muestre incrementos más rápidos del costo de vida.

Si bien el gobierno difundirá un índice nacional de precios al consumidor en octubre, según informó el diario El Cronista la semana pasada, es probable que la deuda siga vinculada a la medición existente, cuya exactitud han cuestionado los economistas y ha hecho que Argentina se convierta en el primer país en ser objeto de la censura del Fondo Monetario Internacional, dijeron IdeaGlobal y RJ Delta. Los bonos bajaron 30 por ciento en los dos últimos años, la mayor cantidad entre la deuda regional vinculada a la inflación indican datos de Barclays Plc.

Los economistas dicen que la inflación ha sido de más del doble de la cifra oficial en los últimos seis años. El organismo nacional de estadísticas dijo que los precios al consumidor aumentaron 10,5 por ciento en junio, menos que la estimación de analistas de 23,8 por ciento que dieron a conocer legisladores opositores. El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, dijo en una declaración luego de que el FMI censurara al gobierno por difundir datos económicos no confiables en febrero, que el país adoptará un nuevo índice para el cuarto trimestre de este año.

Funcionarios de prensa del Ministerio de Economía no contestaron un correo electrónico de Bloomberg News en el que se les solicitaban declaraciones sobre los bonos vinculados a la inflación y el nuevo índice IPC.

Datos de IPC

Los economistas han impugnado los datos de inflación del país desde que el ex presidente Néstor Kirchner hiciera en 2007 cambios de personal en el Instituto Nacional de Estadística y Censos, Indec, y generara especulaciones sobre la falta de confiabilidad de las cifras oficiales.

Los legisladores han dado a conocer un promedio de las estimaciones privadas de la inflación desde mayo de 2011, cuando el gobierno impuso multas de 500.000 pesos (US$91.558) a los analistas que dijeran que los precios aumentaban más rápido que la versión oficial.

Sobre la base de la diferencia entre la inflación oficial y las estimaciones independientes, el país se ha ahorrado unos US$30.000 millones en capital e intereses a expensas de los tenedores de bonos, según la compañía Econviews, que tiene sede en Buenos Aires.

La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, dijo el 26 de septiembre en un discurso en la Universidad de Georgetown en Washington que los economistas privados no tienen recursos suficientes para medir la inflación con exactitud.

Es improbable que el gobierno vaya a tratar de vincular los bonos al nuevo índice, ya que eso significaría pagos más altos, dijo Luis Celasco, que administra 1.700 millones de pesos de bonos argentinos en RJ Delta, una división de Raymond James Financial Inc.

Los bonos vinculados a la inflación constituyen el 17,8 por ciento de la deuda total del gobierno argentino, que según los últimos datos del Ministerio de Economía es de alrededor de US$188.000 millones

Las afirmaciones de que Argentina difunde cifras de inflación menores a las reales han afectado la solvencia del país, dijo Enrique Alvarez, jefe de renta fija para América Latina de IdeaGlobal, en entrevista telefónica desde Nueva York.

“Es como un impago camuflado, lo que significa que pagan mucho menos de lo que deberían por la deuda local vinculada a la inflación”, dijo.

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