Promesa de Draghi un año atrás rescató los bonos, no la economía
En esta misma fecha, hace exactamente un año, Mario Draghi prometió salvar el euro y liberar el crédito para las empresas. Su tarea está realizada a medias.
Los rendimientos de los bonos por debajo de los niveles de pánico en toda la región prueban el éxito que tuvo el presidente del Banco Central Europeo con su promesa de “hacer lo que sea necesario” para preservar la moneda común. Aun después de haber elaborado un plan sin precedente para comprar bonos de países en apuros, las empresas en países como España todavía tienen dificultades para obtener financiamiento, lo cual sugiere que su objetivo de poner fin a la fragmentación financiera sigue siendo esquivo.
“El programa de compra de bonos fue pensado para solucionar el hecho de que las tasas de interés bajas no tenían impacto en la oferta de crédito para las empresas y los hogares en la periferia”, dijo Ralf Preusser, responsable de investigación en materia de tasas europeas en Bank of America Merrill Lynch de Londres. “Su éxito no debería medirse evaluando si cayeron los rendimientos de los bonos sino viendo si las empresas están en mejores condiciones de acceder al crédito a tasas mejores. En eso, la respuesta es claramente no”.
Si bien Draghi demostró el 26 de julio del año pasado que el banco central tiene poder para cambiar el rumbo de la crisis de la región de un golpe, las tasas de interés en mínimos récord no llegaron hasta los más necesitados de los 17 miembros que integran la región del euro. Esto deja a los inversores y los empresarios a la espera de otra política relámpago del banco central que tal vez no llegue.
Costos de endeudamiento
El BCE redujo la tasa de interés de referencia hasta 0,5 por ciento en mayo. Ese mismo mes, el rendimiento de España a 10 años cayó hasta 3,94 por ciento, el nivel más bajo desde 2010 y por debajo de un récord desde que existe el euro de 7,75 por ciento alcanzado la víspera del discurso de Draghi en julio. El costo de endeudamiento de España es en este momento de 4,64 por ciento, por debajo de una media en este año de 4,8 por ciento.
Draghi dijo a los inversores y los dirigentes empresariales en su discurso en Londres que el “punto clave de la estrategia” para salvar al euro sería reparar la fragmentación financiera. Cuando anunció un programa de compra ilimitada de bonos llamado Transacciones Monetarias Directas seis semanas más tarde, dijo que “deberíamos ver cierta mejora en el frente crediticio”.
Esto no ha ocurrido. Los bancos de la eurozona han continuado ajustando las normas de crédito y reduciendo los préstamos, muestran datos del BCE. Los créditos al sector privado se contrajeron durante 14 meses y cayeron en el nivel más alto del que se tiene registro en junio.
Las presiones económicas y del mercado en países que van de Portugal hasta Chipre no han empujado a los gobiernos a aplicar las Transacciones Monetarias Directas. El programa todavía sin aprovechar es la medida de política “probablemente más exitosa” de los últimos tiempos dijo Draghi el 6 de junio.
Con la inflación por debajo de 2 por ciento, Draghi todavía tiene margen para mejorar la confianza económica. Algunas de las opciones incluyen otra rebaja de la tasa de referencia, cobrar a los bancos por depositar dinero en el BCE, vincular la orientación del banco respecto de la política futura a indicadores económicos u horizontes temporales, o introducir más créditos a largo plazo para los bancos.
“El BCE probablemente espera no tener que hacer nada”, dijo Mark Wall, economista principal para la eurozona en Deutsche Bank AG de Londres. “El BCE confía cada vez más en las palabras pero el riesgo es que cuanto más se depende de la política retórica, mayores son las probabilidades de que el mercado desconfíe”.