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Ministro de Hacienda de Brasil desafía a S&P en tanto operadores temen una baja de calificación

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El fracaso del ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, en lo relativo a reducir el gasto en su presupuesto para 2014 afecta la imagen de solvencia de su país a los ojos de los operadores de derivados, que pronostican un mayor riesgo de una baja de calificación.

El costo de proteger los bonos del país contra un impago durante cinco años subió luego de que Mantega diera a conocer el presupuesto el 29 de agosto, y el incremento en tres meses fue de 59 puntos básicos, o 0,59 puntos porcentuales. Las permutas de riesgo crediticio sobre otros países de América Latina han aumentado 15 puntos básicos. La propuesta, que se produjo tres meses después de que Standard Poor’s amenazara con reducir la calificación BBB de la deuda de Brasil debido a un menor crecimiento y a políticas fiscales expansivas, no presentó un objetivo establecido de superávit e impulsaría el gasto a casi dos veces el ritmo de la inflación.

El gobierno de la presidente Dilma Rousseff trata de sacar a Brasil de dos años de estancamiento económico a través de un mayor gasto fiscal y reducciones de impuestos, así como de préstamos extrapresupuestarios destinados a contribuir a que los bancos con respaldo del estado estimulen la inversión. El temor a que el año próximo el gasto siga diezmando las arcas gubernamentales eclipsó un informe que indicó un crecimiento más rápido en el segundo trimestre, según Banco BNP Paribas Brasil SA.

“El gobierno tiene que hacer un ajuste fiscal”, dijo en entrevista telefónica Diego Donadio, estratega para América Latina de Banco BNP Paribas Brasil. “Eso tendrá el costo de afectar el desempeño económico futuro, pero ese es el precio que las autoridades tienen que pagar para recuperar la credibilidad perdida. Todo tiene un precio en este mundo”.

La propuesta de Mantega

La oficina de prensa del Ministerio de Hacienda se negó a hacer declaraciones sobre la política fiscal.

La propuesta de Mantega comprende un gasto de 1,04 billones de reales (US$441.000 millones) el año próximo e ingresos de 1,32 billones de reales, según la ley de presupuesto que se envió el mes pasado al Congreso. Eso puede compararse con un gasto de 928.000 millones de reales con ingresos de 1,19 billones de reales, según el presupuesto de 2013 que aprobaron los legisladores. Las cifras no comprenden pagos ni ganancias en concepto de intereses.

El aumento de 12 por ciento del gasto pronosticado para el año próximo supone casi el doble del ritmo de la inflación anual, que fue de 6,27 por ciento en julio. Las autoridades tienen un objetivo de 4,5 por ciento de inflación, más o menos 2 puntos porcentuales.

Mantega dijo también que el gobierno tendría derecho a reducir una tercera parte de su objetivo de superávit presupuestario, que excluye pagos de intereses, de 3,2 por ciento a 2,1 por ciento del producto interno bruto en 2014.

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