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Demanda a Las Tesis como represión a la expresión artística de la marginalidad

por 24 junio, 2020

Demanda a Las Tesis como represión a la expresión artística de la marginalidad

Créditos: Video Pussy Riot x Las Tesis

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El descrédito que se ha forjado la institución de Carabineros de Chile, al parecer, tiene una raíz de base no asumida hace tanto tiempo, que sorprenden: hace unos días, con una denuncia ante la Fiscalía contra el colectivo Las Tesis por “incitación al odio” y a la provocación agresiva directa contra ésta.

Con este proceder de parte de Carabineros podemos percatarnos, y reafirmar, que por sí solos no podrán cambiar y rearticular, fuertemente, una conducta “endémica”, pues -en vez de reflexionar profundamente sobre la animadversión creciente que se les tiene por una cantidad importante de personas en el país, de revisar su organización y autocriticarse para, en primeras instancias, reconocer que los abusos durante el 2019 existieron, y no escudarse en casos individuales- se protegen de un colectivo feminista que en una de sus últimas acciones grabadas menciona dos frases agresivas en contra de la institución.

Las Tesis (en tanto performance/teatro/música), como muchas de las expresiones musicales influyentes, durante décadas, en favor de las clases trabajadoras, los marginales, y en contra de todo poder que oprime y explota a esa clase, se expresaron en una canción con dos frases que se suman a una “infinidad” de otras en el mundo, pero que en la gran mayoría de los países democráticos no son denunciadas

Personalmente, desde muy joven, conocí muchas bandas de rock punk que atraían mucho público, estuve en recitales en poblaciones de la periferia de Santiago, donde, en poblaciones marginales, grupos como Panteras Negras descalificaban este tipo de instituciones y el Estado con letras extremas e implícitamente agresivas. Nunca vi ni supe de una demanda contra estas agrupaciones musicales. Si se dan el trabajo de buscar bandas chilenas de narcotraficantes mostrando sus armamentos, casi contando, literalmente, lo que han hecho con ellos y lo que harán, tampoco he visto que se presente una demanda o se accione algún tipo de protección especial. No demandan a personas realmente peligrosas o realmente poderosas. De hecho, intentan no entrar en reales problemas con ellos y prefieren negociar u obedecer, según sea el caso (peligro o poder).

En los comienzos del Rap en Estados Unidos, luego el Hip Hop en El Bronx existió (y continúan existiendo) una cantidad difícil de enumerar, de temas que se expresan con sus estilos rítmicos en contra de la policía y el abuso. Algunas son de denuncia directa y otras de incitación al desorden y desobediencia a este tipo de autoridad. Si se demandara a todas ellas quizá la policía norteamericana no tendría tiempo para otra cosa por la enorme cantidad de expresiones artísticas callejeras y marginales que existen.

Las expresiones de rabia y activismo por parte de grupos artísticos marginales, en las ciudades, ha existido en el mundo hace unos 60 años. Son los Estados totalitarios los que, en ocasiones, se han ocupado de reprimir alguna de estas expresiones. De hecho, siempre se rumoreó que la banda hardcore punk Dead Kennedy era vigilada por la CIA al estar ejerciendo una fuerte influencia, no solo en Europa, sino en la juventud norteamericana de la década de los 70 (nunca averigüé la certeza de aquello, pero si fue cierta su influencia en la juventud de la época y con letras muy irónicamente fuertes contra las instituciones del Estado, la reina e incitaciones al desorden).

Las Tesis (en tanto performance/teatro/música), como muchas de las expresiones musicales influyentes, durante décadas, en favor de las clases trabajadoras, los marginales, y en contra de todo poder que oprime y explota a esa clase, se expresaron en una canción con dos frases que se suman a una “infinidad” de otras en el mundo, pero que en la gran mayoría de los países democráticos no son denunciadas oficialmente. Si se demandara y condenara toda expresión artística activista contra-sistémica solo podríamos esperar que en Chile existiera arte sin riesgo político y que solo continúe como una anécdota intelectual, o solo melodías fuertes o suaves, pero que no molesten a nadie y que se mantengan en circuitos pequeños o curiosamente selectos donde el arte no debiera hacerle daño a nada y solo manifestarse como un motivo distractor y de deslinde pasivo en el descanso, luego del arduo trabajo que es no hacer arte.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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