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Salud materna: poniendo el foco en depresión y ansiedad posparto BRAGA Crédito: El Mostrador.

Salud materna: poniendo el foco en depresión y ansiedad posparto

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Especialistas advierten que uno de cada cinco casos de trastornos de salud mental materna puede comenzar incluso durante el embarazo. La detección temprana y el acceso oportuno a apoyo psicológico aparecen como factores clave para prevenir consecuencias en madres y recién nacidos.


Cada primer miércoles de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna, una fecha que busca visibilizar los trastornos psicológicos que afectan a mujeres durante el embarazo y el primer año después del parto. Depresión, ansiedad y agotamiento emocional forman parte de una realidad que especialistas consideran frecuente, pero aún poco reconocida socialmente.

La maternidad suele asociarse culturalmente a una etapa de plenitud y felicidad. Sin embargo, especialistas advierten que para muchas mujeres el embarazo y el posparto también pueden estar marcados por cuadros de ansiedad, depresión y desgaste emocional.

El Día Mundial de la Salud Mental Materna busca precisamente abrir espacio a una conversación que durante años permaneció invisibilizada.

Según explicó Aline Orellana, directora del Centro de Atención Psicológica (CAPSI) de la Universidad UNIACC, los principales trastornos que afectan a las mujeres en esta etapa corresponden a la depresión perinatal y los cuadros ansiosos.

La depresión puede comenzar antes del parto

Las cifras muestran que la salud mental materna representa un desafío relevante para los sistemas de salud.

“Se estima que entre un 10% y un 15% de las mujeres pueden desarrollar depresión posparto durante el puerperio, cifra que puede aumentar entre un 12% y un 25% en primigestas, e incluso alcanzar hasta un 35% en grupos de mayor riesgo”, señaló Orellana.

La especialista además advierte que muchos casos comienzan antes del nacimiento del bebé.

“Además, es importante considerar que cerca del 50% de los casos de depresión posparto se originan durante el embarazo o incluso antes”, explicó.

A esto se suma una alta prevalencia de síntomas ansiosos durante el período perinatal. Estudios realizados en atención primaria en Chile detectaron niveles elevados de ansiedad, con cifras que fluctúan entre un 41,3% y un 44,3%.

Crédito: El Mostrador.

Las señales de alerta que no deben normalizarse

Especialistas insisten en que muchos síntomas suelen minimizarse o atribuirse únicamente al cansancio asociado a la maternidad.

Sin embargo, existen señales que pueden indicar un cuadro de salud mental más complejo. “Puede notarse menor sensibilidad materna, menor sincronía en la interacción madre-hijo y mayor predominio de emociones negativas”, explicó Orellana.

Entre las señales de alerta también aparecen tristeza persistente, llanto frecuente, inseguridad frente al rol materno, sensación de poco apoyo, problemas de sueño incluso cuando el bebé descansa y desconexión emocional con el recién nacido.

Factores sociales y emocionales aumentan el riesgo

El riesgo de desarrollar depresión o ansiedad perinatal no depende únicamente de factores biológicos.

La especialista sostiene que las condiciones sociales y emocionales cumplen un rol importante en la aparición de estos cuadros.

“Mujeres con menores ingresos y en contextos de mayor vulnerabilidad reportan hasta tres veces más riesgo de desarrollar una afección de salud mental como depresión posparto en esta etapa”, afirmó.

También influyen otros elementos como conflictos de pareja, embarazo adolescente, escaso apoyo social, antecedentes familiares de enfermedades mentales, experiencias de violencia doméstica o embarazos no deseados.

El impacto en el vínculo con el bebé

La salud mental materna no solo afecta el bienestar de la mujer, sino también la relación con el recién nacido.

“Se ha comprobado que existe una asociación entre la depresión materna y las dificultades de la interacción madre-hijo/a, lo que se refleja en las fallas en el ejercicio de una adecuada parentalidad, baja sensibilidad materna y mayor hostilidad en el encuentro entre la madre y su bebé”, advirtió Orellana.

La especialista agregó que cuadros depresivos más severos o prolongados también se relacionan con mayores dificultades en la construcción del apego infantil.

Sin embargo, destacó que el acceso a tratamiento y apoyo psicológico puede generar mejoras significativas tanto en la relación madre-hijo como en el bienestar emocional general.

La importancia de pedir ayuda

Aunque en Chile existen avances en programas de apoyo como Chile Crece Contigo y la cobertura GES para depresión posparto, especialistas reconocen que persisten dificultades de acceso y tiempos de espera prolongados en la atención pública.

Por eso, el llamado principal durante esta conmemoración apunta a reforzar la detección temprana y evitar que las mujeres enfrenten estos procesos en soledad.

“Lo primero es no minimizar lo que está sintiendo. Es importante entender que la ansiedad, el agotamiento o la tristeza en el postparto son experiencias relativamente frecuentes, pero eso no significa que deban enfrentarse en soledad”, señaló Orellana.

La profesional también enfatizó la necesidad de fortalecer redes de apoyo familiares y sociales durante el embarazo y la crianza. “Pedir ayuda y compartir lo que se está viviendo es un paso clave para el bienestar tanto de la madre como del bebé”, concluyó.

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