Publicidad
Trastornos alimentarios en Chile: la crisis silenciosa de una enfermedad sin cobertura GES BRAGA Créditos: El Mostrador.

Trastornos alimentarios en Chile: la crisis silenciosa de una enfermedad sin cobertura GES

Publicidad

La anorexia nerviosa, considerada una de las enfermedades mentales con mayor mortalidad, sigue sin cobertura GES en Chile. Especialistas alertan sobre el alto costo de los tratamientos, la escasez de expertos y las barreras que enfrentan pacientes y familias.


La anorexia nerviosa es considerada la enfermedad mental con mayor tasa de mortalidad, con un riesgo de muerte entre cinco y seis veces superior al de la población general. Pese a ello, en Chile los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) aún no cuentan con cobertura GES y los tratamientos especializados pueden costar entre $400 mil y $600 mil mensuales en el sistema privado.

Aunque los TCA, especialmente la anorexia, son la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes, después de la obesidad y el asma, especialistas advierten que su gravedad continúa siendo subestimada. La falta de cobertura, la escasez de profesionales especializados y los altos costos de atención configuran un escenario complejo para pacientes y familias.

“Los TCA son graves enfermedades de salud mental, con una significativa morbimortalidad biomédica y psiquiátrica, independiente del peso corporal”, explica Macarena Zuleta, psicóloga clínica y codirectora del Centro Centro especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria (CADDA).

Dentro de estos trastornos, la anorexia nerviosa representa uno de los cuadros más críticos. “Existe un riesgo de muerte entre cinco y seis veces mayor respecto a la población general. Son enfermedades que generan consecuencias orgánicas graves derivadas de la desnutrición, restricciones alimentarias y desequilibrios hidroelectrolíticos derivados de las purgas frecuentes ”, agrega Zuleta.

Las complicaciones pueden incluir fallas cardíacas, síndrome de realimentación y alteraciones metabólicas severas. A esto se suma el riesgo suicida asociado a cuadros depresivos, desesperanza e impulsividad, fenómeno que explicaría entre el 20% y el 30% de las muertes vinculadas a estos trastornos.

El acceso oportuno a tratamiento sigue siendo otra de las principales dificultades. “Muchas familias pasan meses buscando ayuda y se encuentran con profesionales que no necesariamente tienen formación específica en TCA o con listas de espera extremadamente largas”, explica Pamela Campi, nutricionista y codirectora del centro.

Actualmente, la ausencia de cobertura GES obliga a muchas familias a recurrir al sistema privado para acceder a tratamientos integrales. “Para muchas personas acceder a un tratamiento integral sigue siendo muy difícil. Además del déficit de especialistas, existe un alto costo asociado, ya que el abordaje de estos trastornos requiere un equipo multidisciplinario compuesto, al menos, por psiquiatra, psicólogo, nutricionista y nutriólogo con especialización en TCA”, agrega Campi.

De acuerdo a lo explicado por la especialista, un tratamiento ambulatorio de esta enfermedad puede fluctuar entre los $400 mil y $600 mil mensuales, una realidad que dificulta la continuidad terapéutica y profundiza las brechas de acceso a salud mental especializada.

A pesar que durante los últimos años se han registrado ciertos avances en cuanto a la cobertura nutricional por parte de las isapres, las expertas advierten que estas medidas siguen siendo insuficientes y parciales debido a que se depende de redes de prestadores disponibles y no resuelven el problema estructural.

En paralelo, el estigma y la vergüenza asociados a estas enfermedades continúan retrasando los diagnósticos y el acceso a tratamiento. “Todavía existe una mirada que reduce estos cuadros a la comida o la apariencia física, cuando en realidad hablamos de enfermedades psiquiátricas graves y complejas”, concluyen desde CADDA.

Publicidad