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Estudios vinculan el ejercicio con una menor probabilidad de desarrollar cáncer de mama BRAGA Crédito: El Mostrador.

Estudios vinculan el ejercicio con una menor probabilidad de desarrollar cáncer de mama

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Investigaciones internacionales apuntan a que el ejercicio regular podría reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Los beneficios también alcanzan la salud mental, la calidad del sueño y la prevención de otras enfermedades crónicas.


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La actividad física continúa sumando evidencia científica como una de las herramientas más importantes para la prevención de enfermedades. Si bien sus beneficios sobre la salud cardiovascular y el control del peso son ampliamente conocidos, diversas investigaciones internacionales han comenzado a demostrar que el ejercicio también podría desempeñar un papel relevante en la reducción del riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Los estudios sugieren que mantenerse activo no solo favorece el bienestar físico y emocional, sino que también contribuye a procesos biológicos asociados a la prevención de enfermedades complejas, consolidando al ejercicio como un factor clave para la salud a largo plazo.

La evidencia científica detrás de la prevención

Uno de los análisis más citados sobre esta materia fue recopilado por el National Cancer Institute de Estados Unidos, organismo que revisó múltiples estudios epidemiológicos enfocados en la relación entre actividad física y cáncer de mama.

Las conclusiones apuntan a una tendencia consistente: las mujeres físicamente activas presentan entre un 12% y un 21% menos riesgo de desarrollar cáncer de mama en comparación con aquellas que mantienen estilos de vida sedentarios.

Los investigadores plantean que esta asociación podría explicarse por diversos mecanismos biológicos que se activan mediante el ejercicio regular. Entre ellos figuran una mejor regulación hormonal, la disminución de procesos inflamatorios crónicos y una optimización del funcionamiento metabólico e inmunológico.

Estos factores son considerados relevantes en la prevención de distintas enfermedades no transmisibles, incluido el cáncer.

Crédito: Cedida.

Qué ocurre en el organismo cuando hacemos ejercicio

La investigación científica también ha comenzado a profundizar en los efectos que la actividad física genera a nivel celular.

Un estudio desarrollado por investigadores del Exercise Medicine Research Institute de la Edith Cowan University, en Australia, observó que una sola sesión de ejercicio de alta intensidad fue capaz de estimular la liberación de sustancias producidas por los músculos, conocidas como mioquinas.

Según los resultados, estas moléculas contribuyeron a disminuir el crecimiento de células de cáncer de mama en condiciones de laboratorio.

Si bien los especialistas advierten que se requieren más investigaciones para comprender completamente estos mecanismos, los hallazgos refuerzan la hipótesis de que el movimiento puede generar efectos protectores que van más allá del acondicionamiento físico tradicional.

Beneficios que van más allá de la salud física

El impacto positivo de la actividad física no se limita a la prevención de enfermedades.

Diversas investigaciones publicadas en revistas científicas como JAMA Psychiatry y The Lancet Psychiatry han asociado la práctica regular de ejercicio con menores niveles de ansiedad, estrés y síntomas depresivos.

Además, la evidencia muestra mejoras significativas en la calidad del sueño, los niveles de energía diaria y la percepción general de bienestar emocional.

Estos beneficios adquieren especial relevancia en un contexto donde los problemas de salud mental se han convertido en una preocupación creciente a nivel global.

El sedentarismo, un factor de riesgo creciente

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en reiteradas ocasiones sobre los riesgos asociados a la inactividad física.

Según el organismo, el sedentarismo figura actualmente entre los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades no transmisibles en todo el mundo.

Entre las patologías asociadas a la falta de actividad física se encuentran las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y diversos tipos de cáncer.

Por ello, las recomendaciones internacionales apuntan a incorporar el movimiento como parte habitual de la vida cotidiana, independientemente de la edad o condición física de las personas.

El desafío de mantener hábitos sostenibles

Más allá de iniciar una rutina deportiva, especialistas coinciden en que uno de los principales desafíos sigue siendo la mantención de hábitos saludables en el tiempo.

Renato Vargas Caks, Gerente Técnico de la Academia WFitness, señala que el objetivo no debería centrarse únicamente en comenzar a entrenar, sino en lograr una relación permanente con la actividad física.

“El desafío actual no es solo que las personas comiencen a entrenar, sino que logren mantener hábitos sostenibles en el tiempo, disfrutando el movimiento y comprendiendo el impacto real que puede tener el ejercicio sobre su salud física y emocional. Hoy sabemos que la actividad física no solo mejora la condición corporal, sino también el descanso, la energía, el estado de ánimo y distintos procesos asociados al bienestar general. Para que eso ocurra, el ejercicio debe transformarse en parte de la vida cotidiana, y eso requiere orientación, seguimiento y una práctica adaptada a cada persona”, explicó.

Una herramienta preventiva cada vez más valorada

Aunque el cáncer de mama continúa siendo una de las enfermedades más frecuentes entre las mujeres a nivel mundial, la evidencia científica sigue identificando factores que pueden contribuir a disminuir su riesgo.

En ese escenario, la actividad física emerge como una herramienta accesible, de bajo costo y con múltiples beneficios para la salud.

Si bien los especialistas insisten en que el ejercicio no reemplaza los controles médicos preventivos ni las estrategias de diagnóstico oportuno, los estudios sugieren que incorporar movimiento de manera regular podría convertirse en un aliado importante para promover una vida más saludable y reducir la exposición a diversos factores de riesgo.

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