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Uso de “péptidos” para bajar de peso vendidos por redes sociales: advierten riesgos para la salud BRAGA www.magnific.com

Uso de “péptidos” para bajar de peso vendidos por redes sociales: advierten riesgos para la salud

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La Sociedad Chilena de Diabetología y la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes advirtieron sobre el aumento del uso de “péptidos” para bajar de peso comprados fuera de canales autorizados, alertando por posibles efectos adversos graves y falta de control sanitario.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La Sociedad Chilena de Diabetología y la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes alertaron sobre el uso de “péptidos” para bajar de peso comprados en redes sociales, internet o canales no autorizados. Advirtieron que muchos de estos productos no cuentan con aprobación sanitaria, carecen de estudios clínicos sólidos y podrían representar riesgos graves para la salud. Ambas entidades hicieron un llamado a evitar su uso sin supervisión médica y a consultar siempre con profesionales antes de iniciar tratamientos farmacológicos.
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La creciente popularidad de los tratamientos farmacológicos para la obesidad y el control del peso ha abierto un nuevo mercado de productos comercializados como “péptidos” que prometen resultados rápidos y accesibles. Sin embargo, detrás de esta oferta que prolifera en redes sociales, sitios web y canales informales de venta, especialistas advierten sobre riesgos potencialmente graves para la salud.

Frente a este escenario, la Sociedad Chilena de Diabetología (Sochidiab) y la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes (Soched) emitieron una advertencia pública respecto al uso de estas sustancias cuando son adquiridas fuera de los canales autorizados y sin supervisión médica.

La alerta surge en un contexto internacional marcado por el creciente interés en medicamentos para el tratamiento de la obesidad y la diabetes, especialmente aquellos que actúan sobre hormonas relacionadas con la regulación del apetito y el metabolismo. El éxito clínico y mediático de algunas terapias ha impulsado una alta demanda, generando paralelamente un mercado informal que ofrece productos promocionados como alternativas similares o equivalentes, muchas veces sin respaldo científico ni sanitario.

Según explican ambas sociedades científicas, una parte importante de los productos que actualmente se comercializan como “péptidos”:

  • No cuentan con aprobación farmacológica ni autorización sanitaria para su uso en humanos.
  • No disponen de estudios clínicos robustos que avalen su seguridad y eficacia.
  • No garantizan estándares de calidad, pureza ni composición, existiendo el riesgo de contaminación, adulteración, dosis incorrectas o presencia de sustancias distintas a las ofrecidas.
  • En múltiples casos, son ingresados al país por vías no reguladas, sin control sanitario adecuado.

“Muchas personas están accediendo a estos compuestos atraídas por promesas de pérdida de peso rápida o por la dificultad para acceder a tratamientos médicos establecidos. Sin embargo, en numerosos casos se desconoce el origen real de los productos, las condiciones en que fueron elaborados e incluso su composición efectiva”, advierten las entidades.

Riesgo de la automedicación

Los especialistas alertan que el uso de estas sustancias puede derivar en diversas complicaciones de salud. Entre los efectos adversos reportados se encuentran trastornos gastrointestinales severos, alteraciones metabólicas, pancreatitis, compromiso hepático, reacciones alérgicas, deshidratación, eventos cardiovasculares e interacciones con otros medicamentos. En casos extremos, la presencia de ingredientes no declarados o dosis incorrectas podría aumentar significativamente el riesgo de consecuencias clínicas graves.

Pero más allá de los efectos físicos inmediatos, las sociedades médicas subrayan que la automedicación con este tipo de productos puede retrasar diagnósticos oportunos, interferir con tratamientos en curso o agravar enfermedades preexistentes. También puede generar falsas expectativas respecto al manejo de una condición compleja como la obesidad, que requiere una evaluación integral y un abordaje multidisciplinario.

Desde ambas organizaciones enfatizan que el sobrepeso y la obesidad son enfermedades crónicas que deben ser abordadas mediante estrategias personalizadas, sustentadas en evidencia científica y supervisadas por profesionales de la salud. La indicación de tratamientos farmacológicos, explican, debe realizarse tras una evaluación médica que considere el estado de salud general de cada paciente, sus factores de riesgo y la eventual presencia de otras patologías asociadas.

En este contexto, Sochidiab y Soched hicieron un llamado a la población a desconfiar de productos promocionados en redes sociales o comercializados por vías informales, especialmente aquellos que prometen resultados rápidos sin respaldo médico. Asimismo, reiteraron la importancia de consultar siempre con especialistas antes de iniciar cualquier tratamiento para la pérdida de peso.

Las entidades coinciden en que, en un escenario donde la información circula masivamente en plataformas digitales y donde las soluciones inmediatas suelen ganar visibilidad, la seguridad de las personas debe mantenerse como la principal prioridad. Por ello, recalcan que cualquier intervención terapéutica debe estar respaldada por evidencia científica, seguimiento clínico y estándares sanitarios que garanticen la protección de los pacientes.

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