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Embarazo y enfermedad renal: terapia que mejora el pronóstico de madres y bebés de alto riesgo BRAGA Crédito: Cedida

Embarazo y enfermedad renal: terapia que mejora el pronóstico de madres y bebés de alto riesgo

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Las mujeres embarazadas que requieren diálisis enfrentan uno de los escenarios más complejos de la medicina. Especialistas destacan que una terapia avanzada de depuración sanguínea podría reducir complicaciones cardiovasculares y mejorar los resultados materno-fetales.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las mujeres embarazadas que requieren diálisis enfrentan un elevado riesgo de complicaciones maternas y fetales. Frente a este escenario, la Hemodiafiltración de Alto Volumen surge como una alternativa avanzada que permite una depuración sanguínea más eficiente, reduce complicaciones cardiovasculares y mejora la estabilidad clínica. Especialistas destacan que esta terapia puede beneficiar especialmente a pacientes de alto riesgo, incluidos niños, personas con insuficiencia cardíaca y mujeres embarazadas con enfermedad renal crónica.
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Pese a los avances médicos, las mujeres embarazadas que requieren diálisis continúan enfrentando un escenario de extremo riesgo materno-fetal. La acumulación de toxinas urémicas, sumada a las complicaciones cardiovasculares propias de la enfermedad renal crónica, aumenta significativamente las probabilidades de hospitalizaciones, partos prematuros y complicaciones tanto para la madre como para el bebé.

Este escenario refleja una brecha crítica de la hemodiálisis convencional, terapia que no logra eliminar adecuadamente las toxinas urémicas más pesadas de la sangre y que mantiene una elevada tasa de mortalidad cardiovascular en pacientes renales.

Para cambiar este panorama, la medicina cuenta con la terapia llamada Hemodiafiltración de Alto Volumen (HvHDF). A diferencia de la diálisis tradicional, que opera como un colador pasivo que solo elimina moléculas pequeñas, la HvHDF funciona como una “lavadora a presión”. Mediante una fuerza hidráulica activa, este sistema “empuja” hacia afuera las toxinas medianas y grandes, infundiendo continuamente un líquido de sustitución ultrapuro para proteger al paciente.

Cuando este tratamiento logra cambiar de manera sostenida una dosis alta de líquido por sesión, reduce drásticamente el riesgo de muerte cardiovascular, disminuye las hospitalizaciones y ofrece una recuperación postdiálisis mucho más rápida. Debido a que exige condiciones específicas en el organismo del paciente para asegurar su efectividad, existen estrictos criterios para determinar quiénes deben acceder a él de manera prioritaria.

Pacientes con enfermedad renal: quiénes califican para esta terapia avanzada

Para optimizar los recursos médicos, los parámetros clínicos actuales definen cuatro grandes grupos de pacientes prioritarios en los que el cambio de terapia es urgente:

* Niños y jóvenes en crecimiento: Menores de 15 años y jóvenes en transición al programa de adultos. En ellos, la HvHDF es vital para frenar el daño cardiovascular acumulativo, disminuir la inflamación y asegurar un adecuado desarrollo y estado nutricional.

* Pacientes que no toleran la diálisis común: Personas que sufren caídas drásticas de presión arterial con síntomas como calambres, náuseas o mareos severos en el 30% o más de sus sesiones, o quienes padecen insuficiencia cardíaca severa. El sistema de alto volumen les otorga una excelente estabilidad cardiovascular.

* Manejo de complicaciones crónicas: Usuarios con secuelas graves por toxinas acumuladas a largo plazo. Incluye a pacientes con desnutrición severa asociada a inflamación crónica (desgaste calórico-proteico), dolores articulares limitantes por amiloidosis y daños neurológicos como el insomnio o la picazón extrema resistentes a fármacos por más de 3 meses.

* Casos especiales de alto riesgo: Mujeres embarazadas en diálisis. Es un escenario de extremo riesgo materno-fetal donde esta tecnología es la modalidad preferente porque su estabilidad protege la vida de la madre y mejora las probabilidades de viabilidad y peso del bebé.

“Esta tecnología cambia el paradigma en Chile. No basta con conectar al paciente a una máquina diferente; la clave es asegurar una depuración profunda y masiva de la sangre. Lograr esa dosis de arrastre es lo que marca la diferencia real entre el soporte básico tradicional y una terapia que efectivamente salva vidas y devuelve el bienestar diario”, explica el médico Cristian Pedreros, nefrólogo del Hospital Las Higueras de Talcahuano.

Bajo este perfil clínico, se estima que el universo prioritario que hoy califica en Chile corresponde aproximadamente al 10% o 12% de la población total en diálisis crónica, lo que representa entre 2.500 y 3.100 pacientes a nivel nacional. En estos casos, la indicación de esta terapia se enmarca en la evaluación clínica individual y en la búsqueda de una mayor eficacia en la depuración sanguínea y la mejora de la calidad de vida.

La Hemodiafiltración de Alto Volumen representa una alternativa terapéutica que busca optimizar la depuración sanguínea y reducir complicaciones en pacientes renales complejos. En grupos especialmente vulnerables, como las mujeres embarazadas en diálisis, esta tecnología podría contribuir a mejorar la estabilidad clínica, disminuir riesgos y favorecer una mejor calidad de vida para quienes enfrentan esta enfermedad.

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