Yo opino
¿Será la Generación Z la que consolide el liderazgo femenino en minería?
Hace unos años, ver a una mujer liderando una operación minera de gran envergadura parecía una utopía lejana. Recuerdo con especial orgullo mis inicios profesionales en Minera Esperanza (hoy Centinela) bajo el liderazgo de Paulina Jaramillo -Superintendente de mantenimiento y jefatura- al ver su trabajo y su consolidación como la primera mujer Gerente General de una compañía minera en Chile, específicamente en El Soldado, no fue un hecho aislado; fue la demostración empírica de que las barreras históricas de la industria comenzaban a cambiar ante el talento y la determinación femenina.
Esta realidad dista profundamente de la minería que conocí al ingresar al sector hace 19 años. En aquel entonces, la presencia de mujeres era tan marginal que ni siquiera se monitoreaba de forma sistemática la participación femenina en las faenas. Hoy, el panorama cuenta una historia de transformación profunda y colectiva: Chile lidera la industria a nivel mundial, alcanzando un histórico 23,1% de participación femenina en la gran minería, superando de forma inédita a referentes globales tradicionales como Sudáfrica, Australia y Canadá.
Este logro no es fruto del azar, sino de un esfuerzo sostenido por años entre la academia, el sector público y el privado para derribar mitos y adecuar entornos laborales. No obstante, el dato más revelador sobre el futuro de nuestra industria no radica únicamente en el volumen actual, sino en el comportamiento generacional que ya se observa en las dotaciones. Según el último estudio del Consejo de Competencias Mineras (CCM) y Eleva, la Generación Z -nacidos entre 1997 y 2012- está emergiendo como el verdadero recambio de la industria con un sello transformador: es la primera generación que prácticamente alcanza la paridad de género, registrando un 55,1% de hombres y un impactante 44,9% de mujeres en empresas mineras.
Esta transición orgánica nos demuestra que el ingreso de la mujer ya no responde a un mero cumplimiento de cuotas de responsabilidad social; responde a la sostenibilidad del negocio. Una industria diversa es, por definición, más productiva, innovadora y segura. Al cruzar diferentes visiones y estilos de liderazgo, potenciamos la resolución de problemas complejos, aceleramos la adopción de tecnologías de Minería 4.0 y construimos faenas más armónicas y respetuosas con su entorno.
Desde INACAP asumimos este desafío con la convicción de que el talento no tiene género. A través de iniciativas estratégicas como nuestro programa Mujeres STEM, impulsamos activamente la atracción temprana de jóvenes hacia carreras asociadas a las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, disciplinas que tributan directamente al corazón del desarrollo minero.
Esta labor se refleja en nuestras aulas: al 2025 alcanzamos una robusta participación femenina del 39,2% en nuestras carreras del área minería: ingeniería y técnico en minas, metalurgia y mantenimiento de plantas mineras, consolidando una tendencia al alza que seguimos potenciando con fuerza en este periodo 2026, donde superamos el 40%. Este compromiso institucional fue galardonado con el prestigioso Premio Women in Mining (WIM) al mayor porcentaje de participación femenina en la educación superior, otorgado en conjunto con Accenture y BHP, lo que ratifica nuestro rol como el principal motor de formación técnica diversa del país.
Mirando hacia el futuro próximo, imagino a los protagonistas de la Generación Z liderando una minería completamente integrada, digitalizada y con una paridad consolidada en todos sus estamentos, donde ver a mujeres gerentes generales, directoras de compañías y supervisoras de operaciones autónomas sea la norma y no la excepción. En este Día Internacional de la Mujer en la Minería, es importante reconocer que el camino recorrido ha sido valioso, pero la meta final es asegurar que cada estudiante que hoy confía en nuestra sociedad sea la líder que dirija la minería sostenible del mañana.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.