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Estudio advierte que el cuidado de personas dependientes amplía las brechas laborales de las mujeres BRAGA Créditos: El Mostrador.

Estudio advierte que el cuidado de personas dependientes amplía las brechas laborales de las mujeres

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Informe de OCEC UDP, ChileMujeres y la Cámara de Comercio de Santiago revela que el 65,6% de quienes cuidan a personas con dependencia en Chile son mujeres. El estudio alerta que esta carga afecta su inserción laboral y aumentará con el envejecimiento poblacional.


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Un total de 549.112 personas realizan labores de cuidado de familiares de 15 años o más con dependencia funcional en Chile, y el 65,6% de ellas son mujeres. Así lo revela una edición especial de Zoom de Género, elaborada por el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), ChileMujeres y la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), a partir de datos de la Encuesta CASEN 2024.

El estudio advierte que esta realidad se volverá cada vez más desafiante debido al acelerado envejecimiento de la población. Mientras en 1992 las personas de 60 años o más representaban el 9,7% de la población chilena, en 2025 esa cifra alcanza el 20,4% y, de acuerdo con proyecciones basadas en el Censo 2024, llegará al 50% hacia 2069.

El cuidado impacta la participación laboral femenina

El análisis muestra que el 68,3% de las mujeres cuidadoras tiene 50 años o más, reflejando un “ciclo del cuidado” en el que muchas mujeres, tras finalizar la crianza de sus hijos e hijas, pasan a asumir el cuidado de personas adultas con dependencia funcional.

“El cuidado en Chile sigue siendo, mayoritariamente, una tarea de mujeres. Es un ciclo que nunca termina: primero los hijos, después los adultos mayores, casi sin pausa entre una etapa y otra. Y ese ciclo tiene un costo laboral alto para ellas, lo que se refleja en las menores tasas de participación, mayor desempleo e informalidad que el resto de las mujeres. Si Chile no invierte en políticas de cuidado formal, el envejecimiento poblacional seguirá profundizando esta desigualdad”, explica María José Díaz, gerente general de ChileMujeres.

La carga de los cuidados también se concentra en los hogares de menores ingresos. Mientras el 8,5% de las mujeres pertenecientes al quintil más vulnerable ejerce labores de cuidado de un adulto con dependencia funcional, la cifra disminuye a 1,3% en el quintil de mayores ingresos.

El informe además evidencia que asumir este rol tiene consecuencias directas en la inserción laboral. Las mujeres cuidadoras registran una participación laboral de 39,2%, muy por debajo del 54,1% observado entre quienes no realizan estas tareas. Asimismo, presentan una tasa de desempleo de 10,5% frente al 9,9% de las no cuidadoras; una informalidad laboral de 37,6%, comparada con el 27,4%; y un subempleo por calificaciones de 37,3% entre quienes cuentan con educación superior completa, versus el 28,6% de las mujeres que no ejercen labores de cuidado.

Los casos de dependencia severa aumentan la brecha

La investigación también profundiza en los casos de dependencia severa, es decir, cuando las personas requieren asistencia permanente para realizar actividades esenciales como alimentarse, vestirse o desplazarse.

En estos casos, el 70% de quienes cuidan son mujeres, porcentaje que aumenta a 74,6% cuando la persona dependiente tiene menos de 60 años.

Los datos de la CASEN 2024 muestran además que el 11,2% de las personas de 60 años o más presenta dependencia moderada o severa, cifra que se eleva a 34,1% entre quienes tienen 80 años y más, confirmando que la denominada “cuarta edad” concentra las mayores necesidades de cuidado.

El informe también indica que la proporción de mujeres fuera de la fuerza laboral por cuidar a un adulto mayor alcanzó el 1,4% en 2024, más del doble del 0,6% registrado antes de la pandemia.

Envejecimiento poblacional presionará aún más el sistema de cuidados

El estudio advierte que el envejecimiento de la población incrementará la demanda por cuidados especializados, una labor desempeñada mayoritariamente por mujeres, al tiempo que podría obligar a más de ellas a abandonar el mercado laboral o reducir sus jornadas para asumir cuidados informales.

“El fenómeno del cuidado, particularmente de adultos mayores, cobra cada vez más relevancia debido a los cambios demográficos que estamos experimentamos como país. Casi el 70% de las mujeres cuidadoras de adultos dependientes tiene 50 años o más, y es muy probable que antes ellas mismas hayan estado a cargo de los menores del hogar. Evidentemente hay un problema estructural previo que tiene que ver con el sesgo de asignar estos roles a la mujer dentro de la sociedad, y que se acentúa a medida que se hace más relevante la necesidad de establecer sistemas de cuidado y protección a una cantidad creciente de adultos mayores dependientes”, advierte María Teresa Vial, presidente de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS).

Por su parte, Juan Bravo explica que en un futuro “Puede haber un impacto relevante en la participación de mujeres con menores niveles educativos, profundizando trampas de pobreza en los tramos más vulnerables. Surgirá mayor demanda por cuidadoras remuneradas, pero esto beneficiaría en mayor medida a mujeres con mayor nivel educativo. Quienes no puedan pagar cuidados formales asumirán el costo con inactividad o informalidad, derivando en un impacto laboral altamente perjudicial para la fuerza femenina no calificada”.

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