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Después de 20 años juntos: por qué las parejas se separan y qué dicen los expertos BRAGA

Después de 20 años juntos: por qué las parejas se separan y qué dicen los expertos

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La separación de Ana Sol Romero y Douglas, tras más de dos décadas de relación, vuelve a poner sobre la mesa las razones por las que una pareja puede terminar después de muchos años. Expertos e investigaciones identifican varios factores.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La separación de Ana Sol Romero y Douglas después de más de dos décadas de relación vuelve a poner el foco en los matrimonios que terminan tras muchos años. Investigaciones sobre divorcio identifican factores como problemas de comunicación, conflictos, falta de compromiso, pérdida de confianza, infidelidad y cambios en los proyectos de vida. Los especialistas advierten que muchas rupturas son el resultado de un proceso gradual y no de un único hecho. En el caso de la pareja, Douglas descartó públicamente una supuesta infidelidad y ambos mantienen el vínculo familiar por sus hijas.
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El quiebre de Ana Sol Romero y Douglas sorprendió por tratarse de una pareja que llevaba más de dos décadas junta. Ambos confirmaron el fin de su matrimonio, luego de 21 años casados y una historia en común que se extendió por más tiempo.

El cantante explicó que actualmente están iniciando el proceso de divorcio y calificó la situación como una crisis que se fue complicando con el tiempo. También descartó las versiones que apuntaban a una supuesta infidelidad y señaló que, pese a la separación, continuarán siendo familia y mantendrán el vínculo por sus tres hijas.

El caso abre una pregunta que va más allá de esta pareja: ¿por qué dos personas que han compartido 20, 25 o incluso 30 años pueden decidir separarse?

El desgaste puede comenzar mucho antes del quiebre

Una separación después de décadas no necesariamente responde a un hecho puntual. Puede ser el resultado de un proceso gradual en el que se acumulan cambios personales, distancia emocional, problemas de comunicación y nuevas expectativas sobre la vida.

Miriam Pardo, académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, explica que las relaciones también cambian junto con las personas.

“Una relación larga no necesariamente permanece igual a través del tiempo. Las personas van cambiando sus intereses y sus maneras de vincularse porque también los contextos se transforman. Haber superado dificultades durante muchos años no garantiza que el vínculo siga siendo satisfactorio en el presente”, señala.

La especialista agrega que en algunas parejas disminuye progresivamente la intimidad y la comunicación deja de ser afectiva para concentrarse en las obligaciones.

“Se instala la sensación de estar compartiendo una vida, pero no necesariamente un proyecto común”, afirma.

Cuando la pareja funciona solo como un equipo

Trabajo, hijos, cuentas y responsabilidades familiares pueden ocupar gran parte de la vida cotidiana. Con el tiempo, esto puede reducir los espacios de conversación, intimidad y actividades compartidas.

La situación puede hacerse más evidente cuando los hijos crecen y disminuyen algunas de las obligaciones familiares. Para algunas personas esta etapa permite recuperar espacios de pareja, mientras que para otras deja en evidencia una distancia que ya existía.

“La vida pasa rápido y muchas decisiones que permanecieron archivadas durante años vuelven a hacerse presentes. Si la relación ya no resulta satisfactoria, algunas personas concluyen que es momento de cerrar ese capítulo”, sostiene Pardo.

Según la psicóloga, más que una supuesta “crisis de edad”, puede tratarse de una reorganización de prioridades, proyectos personales o nuevos caminos que una persona desea explorar.

Estas son las señales de que una relación puede estar deteriorándose

Para la académica, existen señales que pueden aparecer antes de una eventual separación. Entre ellas están la pérdida de interés por el mundo emocional del otro, las críticas constantes, la indiferencia y la ausencia de espacios compartidos.

“La pareja puede comenzar a convivir como parientes o amigos y, en algunos casos, como dos extraños compartiendo el mismo techo”, comenta.

También puede aparecer una sensación de aislamiento y resentimiento cuando cada integrante comienza a desarrollar su vida por separado.

Algunas señales de alerta son:

  • Conflictos que se repiten sin solución.
  • Distanciamiento emocional.
  • Falta de interés por compartir tiempo.
  • Dificultad para hablar de necesidades y problemas.
  • Pérdida de confianza.
  • Proyectos personales cada vez más alejados.
  • Sensación de que la relación funciona solo por rutina.

La presencia de estos elementos no significa necesariamente que una pareja vaya a separarse, pero sí puede indicar un desgaste que requiere atención.

Separarse después de 20 años también implica un duelo

Una relación de larga duración deja una historia compartida que incluye rutinas, amistades, proyectos, bienes y, muchas veces, hijos.

Por eso, terminar la relación de pareja no significa necesariamente terminar todos los vínculos construidos durante esos años.

“Separarse después de dos décadas conlleva un proceso de duelo importante. No solo se pierde a la pareja, también las rutinas, los momentos compartidos y muchas veces las amistades comunes. Es normal experimentar tristeza, rabia, culpa o frustración mientras se elabora la pérdida”, explica Pardo.

La especialista recomienda mantener actividades significativas, apoyarse en personas cercanas y buscar ayuda profesional cuando el sufrimiento interfiere de manera prolongada con la vida cotidiana.

La duración no garantiza que una relación siga funcionando

La historia de Ana Sol Romero y Douglas muestra que una pareja puede construir una vida durante décadas y, aun así, llegar a un momento en que sus caminos se separen.

Para Pardo, la duración de un matrimonio no necesariamente determina su calidad.

“Lo verdaderamente importante no es cuánto tiempo dura una relación, sino la calidad del vínculo. Hay parejas que permanecen juntas durante décadas y están profundamente deterioradas, mientras que otras deciden separarse sin invalidar la historia que construyeron en común”, concluye.

En el caso de Douglas y Ana Sol Romero, los detalles íntimos de su relación pertenecen a su ámbito privado. Lo que sí han confirmado es el término de su matrimonio y su intención de mantener el vínculo familiar por sus tres hijas.

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