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Quién era Mariana Sepúlveda: la joven desaparecida en Conchalí hace 18 años BRAGA

Quién era Mariana Sepúlveda: la joven desaparecida en Conchalí hace 18 años

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Mariana Loreto Sepúlveda León tenía 19 años, cursaba 4ª medio en el Colegio Pitágoras y era presidenta del centro de alumnos. El 29 de agosto de 2008 salió de su casa en Conchalí para ir a clases y nunca llegó. Dieciocho años después, un vecino se presentó ante Carabineros y se atribuyó su muerte.


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Antes de que su nombre quedara asociado durante casi dos décadas a un caso policial sin resolver, Mariana Loreto Sepúlveda León era una estudiante de 19 años que cursaba cuarto medio en el Colegio Pitágoras, en Independencia. Vivía con su familia en Conchalí y quienes la conocían la describían como una joven alegre, tranquila y responsable. Había sido elegida, además, por segundo año consecutivo como presidenta del centro de alumnos de su colegio.

Ese antecedente quedó registrado en la prensa apenas seis días después de que se perdiera su rastro. Sus compañeros y amigos participaron entonces activamente en su búsqueda: organizaron una marcha, difundieron fotografías y recurrieron a Facebook para intentar encontrar información. Para quienes la rodeaban, la ausencia no concordaba con la rutina de Mariana ni con lo que sabían de ella.

¿Qué pasó con Mariana Sepúlveda el 29 de agosto de 2008?

La mañana del viernes 29 de agosto de 2008, Mariana salió desde su casa en el pasaje Logroño, en Conchalí. Tenía que encontrarse con una amiga para dirigirse juntas al Colegio Pitágoras, como acostumbraban hacerlo. Vestía el uniforme del establecimiento y llevaba sus cuadernos. Nunca llegó al punto de encuentro ni a clases. La ficha de personas extraviadas de la PDI mantiene registrada esa fecha y ese sector como el lugar de su desaparición.

Su madre, Marta León, comenzaría ese mismo día una búsqueda que terminaría ocupando casi dos décadas de la vida de la familia. Años después recordó que aquella había comenzado como una mañana normal. La alarma surgió cuando supo que Mariana tampoco se había encontrado con su compañera ni había asistido al colegio.

La familia insistió durante años para que la investigación continuara. En 2021, recién 13 años después de la desaparición, la Fiscalía y Carabineros realizaron una reconstitución de escena en el pasaje Logroño para intentar reconstruir los eventuales desplazamientos de Mariana aquella mañana. Sus familiares cuestionaron públicamente la tardanza y el desarrollo de las primeras diligencias.

En julio de 2025, Marta León volvió a denunciar lo que consideraba graves deficiencias en la búsqueda de su hija. Su crítica apuntaba precisamente a que diligencias que podían resultar decisivas se hubieran realizado más de una década después de los hechos.

Una familia que siguió buscando a Mariana

Con el paso de los años, los familiares comenzaron también a reunir antecedentes por sus propios medios. En 2020, Carolina Sepúlveda, hermana de Mariana, aseguró que algunos vecinos habían empezado a entregar información que no conocían en 2008 y relató que un hombre del sector habría acosado a la estudiante. Ese vecino fue durante un período una persona de interés para la familia, pero nunca se acreditó judicialmente su participación en la desaparición.

Ese dato requiere una precisión a la luz del giro conocido este lunes: el hombre que ahora se atribuyó la muerte de Mariana es otra persona.

Durante la noche del domingo 6 de septiembre de 2026, un hombre de 42 años llegó voluntariamente hasta la Quinta Comisaría de Conchalí y entregó un relato en el que se atribuyó responsabilidad en la muerte y desaparición de la joven. Tenía 24 años en 2008, era vecino de Mariana y vivía también en el pasaje Logroño. El OS9 de Carabineros y la Fiscalía Metropolitana Centro Norte realizan diligencias para determinar si su declaración coincide con la evidencia.

El relato que abre una nueva dimensión en el caso Mariana Sepúlveda

De acuerdo con la versión que el propio hombre entregó a Carabineros —y que todavía debe ser corroborada—, ambos habrían mantenido algún tipo de relación. El sujeto sostuvo que el día de la desaparición Mariana habría ingresado a su domicilio y que allí se produjo una discusión relacionada con el supuesto interés de ella en otra persona. Según su relato, la discusión terminó con la muerte de la estudiante. También aseguró que ocultó sus restos dentro de la propiedad y que años después los retiró del lugar.

La versión introduce un elemento que durante 18 años no había estado públicamente establecido: la posibilidad de que Mariana haya sido víctima de violencia ejercida por un hombre de su propio entorno y en el marco de una eventual relación sentimental.

No corresponde, por ahora, calificar judicialmente el hecho como femicidio. La confesión debe ser comprobada y la investigación deberá establecer tanto las circunstancias de la muerte como la responsabilidad penal que eventualmente corresponda. La legislación chilena vigente, sin embargo, reconoce actualmente como femicidio también la muerte de una mujer a manos de un hombre con quien mantiene o mantuvo una relación sentimental o sexual sin convivencia, además de otras hipótesis de violencia por razones de género.

Dieciocho años después, existe por primera vez un hombre que se atribuye directamente su muerte. Pero su declaración todavía no es una verdad judicial. El caso de Mariana Sepúlveda sigue abierto y las diligencias deberán establecer si ese relato finalmente permite responder la pregunta que su familia sostiene desde agosto de 2008: qué ocurrió con ella.

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