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Presupuesto 2027: las brechas que enfrentan las mujeres más allá del aumento del gasto
El proyecto eleva en 1,5% el gasto público y refuerza empleo, niñez, salud y beneficios sociales. Pero las mujeres siguen enfrentando mayor desempleo, menor participación laboral y una carga significativamente más alta de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
El Presidente José Antonio Kast presentó este miércoles el proyecto de Ley de Presupuestos 2027, una propuesta que contempla un crecimiento del gasto público de 1,5% respecto de 2026 y que concentra sus principales aumentos en empleo y crecimiento, seguridad, niñez y protección de beneficios sociales.
Aunque las medidas anunciadas tienen efectos directos sobre millones de mujeres, ni el discurso presidencial ni la minuta entregada a los medios sitúan medidas concretas hacia las mujeres en los ejes principales del presupuesto. La situación contrasta con un mercado laboral que cerró el trimestre junio-agosto con una tasa de desempleo femenino de 10,3%, por encima del 9,1% registrado entre los hombres y del 9,6% nacional.
El propio Mandatario hizo referencia a esa realidad durante la cadena nacional. Al abordar las cerca de 980 mil personas que buscan empleo, señaló que “muchas son mujeres” y anunció $9,5 billones para crecimiento, trabajo y reconstrucción, un aumento de 8,1% respecto de 2026. El paquete contempla la continuidad de programas de empleo, una cartera de 241 obras públicas y más recursos para Sercotec, aunque, tradicionalmente, ese tipo de empleo temporal se concentra más en obra de mano masculina.
La minuta del Ejecutivo detalla, entre otras medidas, $140.502 millones para Proempleo, más de $500 mil millones para reconstrucción y un aumento de 23,5% para Sercotec. Sin embargo, el documento no entrega metas diferenciadas de contratación femenina ni especifica qué proporción de los nuevos empleos proyectados estará destinada a mujeres.
La distinción resulta relevante porque las cifras actuales no solo muestran mayor desempleo femenino. En junio-agosto, la participación laboral de las mujeres fue de 53%, frente al 70,3% de los hombres, mientras la ocupación llegó a 47,6% entre ellas y a 63,9% entre ellos. Además, la informalidad alcanzó al 28,3% de las mujeres ocupadas, versus 24,8% en los hombres.
El peso de los cuidados
Parte de esa diferencia se relaciona con la distribución del trabajo doméstico y de cuidados. La última Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del INE muestra que las mujeres dedican, en promedio, 4 horas y 57 minutos diarios al trabajo no remunerado, mientras los hombres destinan 2 horas y 52 minutos. Entre las personas ocupadas, la carga total de trabajo —sumando empleo y labores no remuneradas— alcanza 10 horas y 58 minutos en las mujeres, frente a 9 horas y 49 minutos en los hombres.
El Presupuesto 2027 aborda indirectamente este ámbito a través del eje de niñez. El Gobierno anunció $2,5 billones, 4,1% más que en 2026, y un incremento de 165% para el Fondo de Intervenciones de Apoyo al Desarrollo Infantil. También se duplicarán los recursos para ayudas técnicas destinadas a niños y niñas con discapacidad.
Son políticas que pueden incidir en hogares donde las tareas de cuidado recaen mayoritariamente sobre mujeres, pero los antecedentes difundidos este miércoles no presentan un capítulo específico sobre cuidados ni detallan su impacto esperado en la participación laboral femenina.
Los datos del INE muestran la magnitud de esa dimensión: 42,6% de las mujeres participa en cuidados no remunerados dentro del hogar, frente a 32,4% de los hombres. La brecha aumenta entre los 25 y 44 años, precisamente una de las etapas de mayor participación potencial en el mercado laboral.
Salud y pensiones
Otra de las áreas con incidencia directa sobre las mujeres es la salud. El Ejecutivo anunció un aumento de 4,7% en su presupuesto, con mayores recursos para listas de espera, atención primaria y compra de prestaciones a privados. También contempla una canasta esencial de medicamentos destinada a reducir el gasto de bolsillo.
El proyecto mantiene además la Pensión Garantizada Universal (PGU), a la que se destinarán $7 billones para más de 2,2 millones de personas mayores. El Presidente aseguró que los beneficios establecidos por ley mantendrán sus requisitos y montos, mientras el Estado aumentará los cruces de información destinados a verificar la correcta asignación del gasto social.
El anuncio adquiere particular relevancia debido a las trayectorias laborales femeninas, marcadas con mayor frecuencia por períodos fuera del mercado laboral, menores tasas de participación y mayores responsabilidades de cuidado. Además, la PGU aplica desde los 65 años, pese a que la jubilación en mujeres es desde los 60. Estos factores afectan las cotizaciones previsionales acumuladas y hacen que las transferencias estatales tengan un peso relevante para numerosas mujeres mayores.
Una discusión que recién comienza
El proyecto ingresó al Congreso este 30 de septiembre y los parlamentarios dispondrán de 60 días para tramitarlo. Durante esa discusión será posible conocer el detalle de las partidas y programas y determinar cómo evolucionan específicamente los recursos destinados al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, SernamEG, prevención y atención de violencia, autonomía económica y programas de cuidado.
Por ahora, la presentación del Ejecutivo concentra el incremento del gasto en empleo, seguridad, niñez, salud y beneficios sociales. El desafío que plantean las cifras disponibles es cómo esas prioridades alcanzarán a una población femenina que hoy registra mayor desempleo, menor participación laboral y una carga considerablemente superior de trabajo no remunerado. Esas diferencias permitirán evaluar, durante la discusión presupuestaria, no solo cuánto aumenta el gasto público, sino también cómo se distribuyen sus efectos entre mujeres y hombres.