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Del streaming a los escenarios: el fenómeno Girls’ Love gana terreno y llega a Chile
Las series tailandesas que cuentan historias de amor entre mujeres están construyendo nuevas comunidades de fans. La llegada de Freen Sarocha a Chile refleja la expansión de un género que combina representación afectiva, cultura digital y una industria del entretenimiento cada vez más globalizada.
El romance entre mujeres está encontrando nuevas formas de llegar al público. Desde las plataformas digitales hasta los encuentros presenciales con sus protagonistas, las producciones tailandesas de Girls’ Love (GL) se han convertido en un fenómeno de la cultura pop asiática que hoy trasciende las fronteras de su mercado de origen.
Una de las figuras más reconocidas de esta industria, la actriz y modelo Freen Sarocha, llegará por primera vez a Santiago el próximo domingo 8 de noviembre, para participar en un fan meeting en la Cúpula del Parque O’Higgins. La actividad forma parte de su gira latinoamericana y contempla conversación, juegos y dinámicas de interacción con sus seguidores. Las entradas están disponibles a través de PuntoTicket.
Más allá del anuncio, su visita permite observar una transformación en la industria audiovisual: las historias protagonizadas por mujeres que se enamoran de otras mujeres están ganando visibilidad, construyendo audiencias transnacionales y abriendo nuevas oportunidades comerciales.
Tailandia, un nuevo polo de las historias románticas entre mujeres
Girls’ Love, también conocido como GL, es el término utilizado para identificar las producciones centradas en relaciones románticas entre mujeres. Aunque este tipo de historias tiene antecedentes en distintas industrias culturales, Tailandia ha desarrollado en los últimos años un modelo de producción que ha contribuido a su expansión internacional.
El crecimiento del GL está relacionado, en parte, con la experiencia previa de Tailandia en el género Boys’ Love (BL), dedicado a las historias románticas entre hombres. El éxito internacional de estas producciones ayudó a consolidar estrategias de distribución digital, promoción de protagonistas y encuentros con comunidades de seguidores.
Sin embargo, la industria no avanzó de manera equivalente en ambos géneros. Durante años, el BL tuvo una presencia comercial mucho más consolidada, mientras que las historias románticas entre mujeres recibieron menor atención de productores e inversionistas.
Un estudio publicado en la revista Feminist Media Studies analiza cómo el éxito de GAP: The Series, estrenada en 2022, impulsó una nueva etapa para el GL tailandés y favoreció la formación de comunidades internacionales, particularmente entre mujeres queer. La investigación también advierte que esta expansión combina nuevas posibilidades de representación con estrategias comerciales inspiradas en otros sectores de la cultura pop asiática.
Freen Sarocha: de protagonista de una serie a figura internacional
El nombre de Freen Sarocha está estrechamente asociado a GAP: The Series, ficción en la que interpreta a Sam, una ejecutiva de una familia acomodada que inicia una relación con Mon, una joven que llega a trabajar en su empresa y que la admira desde hace años.
La historia combina romance, diferencias de clase, expectativas familiares y conflictos personales. Su repercusión contribuyó a posicionar a Freen y a su compañera de reparto, Rebecca Patricia Armstrong —conocida como Becky—, entre las figuras más visibles del GL tailandés.
La popularidad de ambas dio origen al fenómeno de seguidores conocido como FreenBecky, una comunidad que sigue sus proyectos, comparte contenidos en redes sociales y participa en eventos vinculados con las actrices.
Freen ha continuado su carrera con producciones como The Loyal Pin, un romance de época que amplió su presencia entre las audiencias del género. Además de la actuación, desarrolla actividades relacionadas con la moda y la publicidad.
Su trayectoria ilustra cómo ha cambiado la relación entre las ficciones y sus protagonistas. El público ya no sigue únicamente una historia hasta el episodio final: también puede interesarse por las carreras individuales de las actrices, sus entrevistas, sus apariciones públicas y los proyectos que desarrollan fuera de la pantalla.
Representación femenina: qué cambia cuando las mujeres protagonizan sus propias historias de amor
El crecimiento del GL también plantea una cuestión de género: durante décadas, las relaciones entre mujeres tuvieron una presencia desigual en el entretenimiento comercial, especialmente frente a las narrativas románticas heterosexuales.
La mayor circulación de estas producciones amplía las posibilidades de encontrar personajes femeninos cuya vida afectiva no gira exclusivamente en torno a relaciones con hombres. También permite explorar vínculos, deseos, conflictos familiares y expectativas sociales desde otras perspectivas.
Para parte de la audiencia LGBTQ+, estas historias pueden ofrecer referentes afectivos y espacios de identificación que han sido menos habituales en la ficción masiva. Para otros espectadores, el atractivo puede estar en el romance, el desarrollo de los personajes o la química entre sus protagonistas.
Es importante, sin embargo, distinguir entre la representación de una relación entre mujeres en la ficción y la identidad personal de las actrices. Interpretar una pareja en pantalla no permite establecer la orientación sexual de quienes la representan.
Tampoco todas las producciones GL ofrecen necesariamente representaciones diversas o libres de estereotipos. Como ocurre con cualquier género audiovisual, su aporte depende de cómo construyen a sus personajes, sus conflictos y sus relaciones.
La relevancia de esta tendencia está en que estas historias han comenzado a ocupar un espacio comercial más visible, con protagonistas que convocan audiencias internacionales y producciones que buscan consolidar un mercado propio.
El poder de las comunidades digitales
Una de las características más interesantes del GL es la manera en que sus audiencias participan en la circulación de los contenidos. Los subtítulos, los estrenos en plataformas digitales y las redes sociales permiten que una serie producida en Tailandia encuentre seguidores en América Latina sin depender exclusivamente de los canales tradicionales de distribución televisiva.
Las comunidades de fans comparten escenas, traducen entrevistas, difunden novedades y organizan actividades para mantener vivo el interés por sus artistas favoritas. Esta participación contribuye a que las producciones circulen entre países y alcancen públicos que, de otra manera, podrían no conocerlas.
La investigación sobre la industria GL del sudeste asiático identifica precisamente esta dimensión transnacional: el fenómeno no se limita al consumo de las series, sino que incluye comunidades que se reconocen entre sí a través de plataformas digitales y encuentros presenciales.
El modelo también tiene una dimensión comercial. Las productoras y representantes pueden extender el vínculo con sus audiencias mediante campañas publicitarias, colaboraciones con marcas, productos asociados y eventos internacionales.
En ese contexto, los fan meetings se han convertido en una pieza importante de la industria. A diferencia de un concierto tradicional, estos encuentros suelen privilegiar la conversación, los juegos, las preguntas del público y otras dinámicas que buscan acercar a las artistas a sus seguidores.
Santiago en el mapa de la cultura pop tailandesa
La llegada de Freen Sarocha a Chile se inscribe en esta expansión de la cultura pop asiática hacia nuevos mercados. Su presentación en Santiago permitirá que sus seguidores locales participen de una experiencia presencial vinculada con una industria que ha encontrado en las plataformas digitales una vía para superar las barreras geográficas y lingüísticas.
El evento también muestra cómo las comunidades formadas en internet pueden convertirse en audiencias para espectáculos y experiencias fuera de la pantalla. La relación con una artista se construye durante meses o años a través de una serie, sus entrevistas y los contenidos compartidos por otros fans; el encuentro presencial representa una nueva etapa de ese vínculo.
Aunque la realización del evento no permite dimensionar por sí sola el tamaño del público chileno del GL, sí da cuenta del interés por llevar estas figuras a circuitos internacionales de espectáculos.
La tendencia invita, además, a ampliar la mirada sobre la globalización cultural. Mientras las producciones estadounidenses y europeas han dominado históricamente buena parte de la distribución internacional, las ficciones asiáticas han ganado espacio a través de comunidades digitales capaces de impulsar contenidos más allá de sus mercados originales.
En ese escenario, el Girls’ Love tailandés reúne dos procesos que se refuerzan mutuamente: una mayor circulación de historias románticas entre mujeres y una industria que ha encontrado nuevas formas de conectar a sus protagonistas con audiencias globales. El fenómeno no solo habla de nuevas preferencias de consumo audiovisual, sino también de quiénes protagonizan las historias de amor que hoy encuentran un lugar en la cultura popular.