BRAGA
Mon Laferte recuerda el acoso que sufrió en “Rojo” y el silencio que enfrentó al denunciarlo
La cantante volvió a relatar los episodios de acoso vividos por parte del productor Jaime Román durante sus años en el programa de TVN. Su testimonio pone el foco en la estructura de poder donde una joven artista dependía profesionalmente de quienes, según dice, no reaccionaron cuando pidió ayuda.
Más de dos décadas después de su llegada a “Rojo, fama contrafama”, Mon Laferte volvió a hablar sobre una de las experiencias más difíciles de sus primeros años en televisión: el acoso que asegura haber sufrido de manera reiterada por parte del entonces productor musical del espacio, Jaime Román.
En conversación con el podcast “Y nos fuimos a capilla“, conducido por sus excompañeras Carolina Soto y María Jimena Pereyra, la artista recordó un episodio ocurrido cuando Román se ofreció a trasladarla desde un estudio hasta el canal. Según su relato, una vez dentro del vehículo, el productor cerró la puerta y reclinó su asiento. “Me dio un beso. Fue demasiado shockeante”, contó Laferte.
El impacto, afirmó, fue inmediato. La cantante recordó haber quedado temblando y querer abandonar el automóvil. “Después de eso, no lo quería ver, le tenía pavor”, señaló.
El episodio se inserta, de acuerdo con su testimonio, en una situación que no habría sido aislada. Laferte ha sostenido públicamente desde hace años que el comportamiento de Román se extendió durante gran parte de su permanencia en el programa. En 2022 afirmó: “A mí me acosó los cinco años que estuve allí”.
El miedo a hablar
El relato de Laferte permite hablar de una dimensión frecuente en los casos de acoso en espacios laborales: la desigualdad entre quien denuncia y quien tiene capacidad de influir sobre su desarrollo profesional.
Laferte era una joven cantante que buscaba abrirse paso en la industria, mientras Román ocupaba una posición desde la que intervenía directamente en decisiones relacionadas con su carrera musical. La propia artista ha contado que él escogió las canciones de su primer disco y que sus composiciones quedaron fuera.
Ese poder profesional convivía, según su testimonio, con el temor a contar lo que estaba ocurriendo. “Me moría de miedo de contarle a alguien”, reconoció años atrás al recordar aquella etapa.
En su conversación más reciente profundizó en esa sensación: temía que su versión fuera puesta en duda o que la responsabilizaran a ella por lo sucedido. El silencio, de esta manera, no aparece en su relato simplemente como una decisión individual, sino asociado a las consecuencias que podía tener denunciar a una persona con poder dentro de un espacio del cual dependía su futuro laboral.
“No pasó absolutamente nada”
La cantante asegura que finalmente comunicó lo que ocurría a responsables del programa. En el documental “Mon Laferte, te amo”, estrenado en 2024, recordó el momento en que decidió pedir ayuda: “Estoy teniendo acoso de parte de Jaime Román”, dijo haberles planteado.
Según su versión, recibió como respuesta que tomarían medidas. Sin embargo, asegura que aquello no ocurrió: “No pasó absolutamente nada”.
Este aspecto desplaza el relato desde la conducta de una persona hacia la responsabilidad de las estructuras que rodean una denuncia de acoso. Desde una perspectiva de género, el caso muestra cómo las posibilidades reales de denunciar dependen también de que existan mecanismos capaces de proteger a quien se encuentra en una posición de menor poder y de actuar frente a una alerta.
Laferte relató además que Rafael Araneda, entonces conductor de Rojo, se comunicó con ella después de que sus declaraciones volvieran a hacerse públicas. “El Rafa me llamó y me dijo que no se acordaba. Una disculpa. Muy amable”, señaló.
Una condena posterior
El ex productor nunca ha reconocido ni hablado públicamente de las acusaciones de Laferte por lo ocurrido en Rojo.
Lo que sí se sabe es otro antecedente judicial relacionado con Jaime Román. En 2013, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago lo condenó a cuatro años de presidio con el beneficio de libertad vigilada por el delito reiterado de obtención de servicios sexuales de menores. La sentencia fue posteriormente confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago. Román reconoció los hechos que se le imputaban en un procedimiento abreviado y la causa involucraba a seis víctimas menores de edad.
Para Laferte, sin embargo, volver sobre sus años en Rojo implica hablar de algo más amplio que un episodio particular. Su memoria de aquella etapa combina el inicio de una carrera masiva con el temor, la subordinación profesional y la sensación de no haber sido protegida cuando decidió contar lo que le ocurría.
La artista lo ha resumido con una frase que atraviesa su relato sobre aquellos años: “Eso fue lo peor que me pasó en Rojo”.