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Georgia, nuevo destino para la gestación subrogada en Europa BRAGA

Georgia, nuevo destino para la gestación subrogada en Europa

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DW
Por : DW Emisora internacional de Alemania
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Georgia se ha convertido en un destino internacional de gestación subrogada tras la invasión rusa de Ucrania. El crecimiento de este mercado está marcado por vacíos regulatorios, derechos limitados para las gestantes y denuncias de presiones de las agencias sobre las mujeres y los futuros padres.


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Hace tres años, Olga y Daniel, ambos de 40 años y residentes en Hamburgo, decidieron recurrir a un vientre de alquiler. Sin embargo, la gestación subrogada está prohibida por la legislación alemana, y los padres de los niños nacidos mediante este procedimiento deben acudir a los tribunales alemanes para conseguir el reconocimiento legal de su filiación.

Olga tiene nacionalidad alemana, pero nació y creció en Rusia. Por ello, el matrimonio decidió informarse sobre el mercado de la gestación subrogada en ese país. Sin embargo, desde 2022, los extranjeros no pueden celebrar contratos de gestación subrogada en Rusia.

Tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania, numerosas agencias internacionales que actúan como intermediarias entre los futuros padres y las gestantes se trasladaron a Georgia. Por ese motivo, Olga y Daniel viajaron allí.

Daniel y Olga contaron a DW que estuvieron varios meses buscando una agencia adecuada en Georgia.

Daniel y Olga contaron a DW que estuvieron varios meses buscando una agencia adecuada en Georgia.

Georgio, nuevo destino para la gestación subrogada

Daniel y Olga contaron a DW que estuvieron varios meses buscando una agencia adecuada en Georgia.

En los últimos años, Georgia, un país del Cáucaso con unos 3,7 millones de habitantes, se ha convertido en una especie de centro internacional de la gestación subrogada.

Desde el comienzo de la guerra de Ucrania, el número de nacimientos mediante gestación subrogada ha aumentado considerablemente en Georgia. Mientras que en 2021 unas 300 gestantes dieron a luz con este propósito, en 2023 la cifra ascendió a 1.172.

Anastasia es una mujer rusa que ha completado tres procesos de gestación subrogada. Lo hizo por primera vez en 2021, con el objetivo de conseguir el dinero necesario para pagar la entrada de una vivienda.

Participó en sus dos primeros programas en Rusia. El tercero, para una pareja japonesa, tuvo lugar en Georgia y fue gestionado por una sucursal de una clínica de Moscú. Al igual que otras gestantes, después de la transferencia del embrión regresó a Rusia y volvió a viajar a Georgia en la semana 22 del embarazo.

“Vivía en un apartamento de alquiler con otra gestante que esperaba gemelos. Para mí, este programa fue el más sencillo y agradable, aunque quizá simplemente tuve suerte con la clínica. Otras mujeres que dieron a luz en Georgia me contaron que tuvieron problemas. Algunas, por ejemplo, tuvieron que esperar mucho tiempo después del parto para recibir sus honorarios”, cuenta Anastasia a DW.

El costo medio de un paquete contratado en Georgia oscila aproximadamente entre un tercio y la mitad de lo que cuesta en otros países, y se sitúa entre 45.000 y 55.000 euros.

Varias gestantes de programas en Georgia explicaron a DW que la remuneración media oscila entre los 18.000 y los 28.000 euros.

Demanda de gestantes ucranianas

Daniel y Olga contaron a DW que estuvieron varios meses buscando una agencia adecuada en Georgia.

“Elegimos a una mujer ucraniana de 30 años que ya había sido gestante subrogada para una pareja europea”, explica. La agencia ruso-georgiana organizó una conversación de una hora por Zoom. “Pero nos pareció insuficiente para tomar una decisión”, añade Olga.

En la primavera de 2024, Olga y Daniel volaron a Tiflis para conocer a Elena, nombre ficticio de la mujer seleccionada. Tras largas conversaciones, la agencia aceptó llevarla a Georgia para el encuentro, aunque lo hizo con cierta reticencia.

Elena causó una buena impresión a la pareja de Hamburgo. Les habló de su experiencia como gestante subrogada, les mostró fotografías de sus hijos y les explicó que quería utilizar el dinero para reformar su vivienda.

“Al principio, nos dijeron que la gestante viviría durante todo el embarazo en un apartamento alquilado en Tiflis. Después, descubrimos que, tras la transferencia del embrión, Elena regresaría durante varios meses a su hogar en Ucrania, donde hay una guerra“, señalan Olga y Daniel.

En los últimos años, Georgia, un país del Cáucaso con unos 3,7 millones de habitantes, se ha convertido en una especie de centro internacional de la gestación subrogada.

En los últimos años, Georgia, un país del Cáucaso con unos 3,7 millones de habitantes, se ha convertido en una especie de centro internacional de la gestación subrogada.

Organizaciones de derechos humanos critican la legislación

La abogada Nino Bogveradze señala en declaraciones a DW que la legislación georgiana presenta una importante laguna. Las normas no tienen en cuenta el papel de las agencias intermediarias. Con frecuencia, las gestantes son quienes sufren las consecuencias de esa falta de regulación.

En Georgia, las gestantes subrogadas disponen de derechos limitados. El Estado no establece una regulación base ni unas garantías sociales mínimas para las condiciones incluidas en esos contratos. Las gestantes no pueden quedarse con el niño. Tampoco pueden abandonar el programa después de la transferencia del embrión ni interrumpir el embarazo.

Algunas organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch y la International Women’s Health Coalition, consideran que las prácticas consolidadas en el mercado georgiano vulneran la autonomía reproductiva de las mujeres.

“Las agencias se guían por interés económicos”

“Las agencias intermediarias se guían principalmente por intereses económicos. Por eso se aprovechan de la situación vulnerable de las gestantes y presionan a los futuros padres”, explica a DW Olga Doletskaya, investigadora de la Universidad de Leeds.

Olga y Daniel comparten esta valoración. “Nos daban a entender constantemente que debíamos tomar una decisión cuanto antes. Supuestamente había otras parejas interesadas en nuestra gestante y teníamos que apresurarnos”, comparte Olga.

“En un momento dado, un representante de la agencia se dio cuenta de mi estado emocional y me preguntó cuánto tiempo más quería seguir sin tener hijos. Sentí que estaba intentando manipularme”, afirma Olga.

La pareja regresó de Georgia a Alemania con sentimientos encontrados y decidió, al menos por el momento, renunciar a la idea de recurrir a una gestante subrogada.

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