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Créditos: Cedida.
Ataque transfóbico en Palermo: investigan una agresión coordinada contra mujeres trans
Entre 50 y 60 ciclistas protagonizaron un ataque coordinado contra mujeres trans en los Bosques de Palermo, en Buenos Aires. La agresión, registrada y difundida en redes sociales, generó repudio y cuestionamientos por la violencia transfóbica y la respuesta policial.
Un grupo de decenas de hombres jóvenes en bicicleta protagonizó un ataque contra mujeres trans que trabajan en los Bosques de Palermo, en Buenos Aires. La agresión fue registrada por los propios participantes y posteriormente difundida en redes sociales, donde algunos de ellos celebraron lo ocurrido. El episodio generó preocupación por la violencia transfóbica, especialmente a pocos días de una nueva Marcha del Orgullo.
Los hechos ocurrieron durante la noche del domingo 1 y la madrugada del lunes 2 de noviembre. De acuerdo con los registros audiovisuales, entre 50 y 60 ciclistas llegaron hasta el sector y participaron en una agresión coordinada contra las trabajadoras del lugar.
El ataque comenzó con burlas y provocaciones hacia las mujeres trans. Cuando las víctimas respondieron verbalmente para defenderse, los jóvenes se retiraron y posteriormente regresaron con palos y elementos de señalización urbana. Entre estos últimos, utilizaron un cono de tránsito naranja para golpear a una de las mujeres en plena avenida.
Registros en redes sociales y rastreo de los involucrados
Las grabaciones difundidas a través de redes sociales han permitido observar tanto la violencia ejercida contra las víctimas como la exposición del episodio en diferentes plataformas digitales. Parte del material fue registrado por los propios agresores y publicado posteriormente con la frase “A correr los trabas”, acompañada de emojis de risa.
La reconstrucción de la red de participantes fue impulsada por Gabriela Ivy, politóloga y abogada trans, quien realizó un seguimiento de las cuentas digitales vinculadas con el ataque. A partir de esa investigación, identificó indicios de que la agresión habría sido premeditada por jóvenes relacionados con la práctica de bici-cross y provenientes de distintas localidades del conurbano bonaerense, entre ellas Bernal y San Martín.
Según explicó Ivy, las primeras publicaciones del material aparecieron en cuentas identificadas con la estética libertaria, desde donde se compartieron mensajes que celebraban lo ocurrido.
En el marco de su investigación, la politóloga también se comunicó con una de las bicicleterías relacionadas con los perfiles de algunos participantes. Al plantear la gravedad de los hechos y la posibilidad de que los involucrados fueran citados judicialmente, recibió como respuesta un intento de desvinculación de la agresión: “Yo no tengo nada en contra de la comunidad homosexual ni las travestis, soy padre de tres hijas”.
Frente a esa explicación, Ivy cuestionó el argumento y comentó que “el recurso de utilizar a las hijas como escudo ya está un poco gastado”, en referencia a la evasión de responsabilidades ante hechos de violencia colectiva.
El resguardo de las víctimas y el debate sobre la violencia transfóbica
Asimismo, se conoció la existencia de otro registro audiovisual, el que fue grabado desde la perspectiva de una de las trabajadoras que se encontraba en el parte durante el ataque. Ivy accedió al material a través de una persona cercana a las víctimas, pero decidió proteger la identidad y la voz de la mujer antes de compartirlo.
“Silencié el video porque había una de las travestis que estaba hablando (…), me pidieron mantener todo en anonimato”, explicó. La decisión responde a la necesidad de resguardar a las sobrevivientes frente a posibles represalias, en un contexto marcado por la exposición pública y la vulnerabilidad de las personas agredidas.
El hecho ha provocado un amplio repudio y abrió una discusión sobre la manera en que se exponen y presentan públicamente este tipo de agresiones. Mientras algunos portales y usuarios de redes sociales intentaron describirlo como una “pelea de fisuras” o un incidente asociado a la nocturnidad porteña de la ciudad, integrantes del colectivo trans lo identificaron como un ataque transfóbico deliberado.
La agresión ocurrió a pocos días de la Marcha del Orgullo y en un escenario de creciente preocupación por los discursos de odio dirigidos contra las diversidades sexuales y de género, cuya legitimación desde distintos espacios gubernamentales también ha sido cuestionada por organizaciones y referentes del colectivo.
Cuestionamientos a la respuesta policial y al acceso a la justicia
La intervención de las fuerzas de seguridad también quedó bajo cuestionamiento. Según los antecedentes difundidos, efectivos de la Policía de la Ciudad llegaron al lugar cuando la agresión ya había ocurrido. Esto, debido a que el personal destinado a ese sector se encontraba realizando un procedimiento relacionado con la detención de dos vendedores de paltas en las inmediaciones.
Por ahora, las autoridades evalúan revisar las imágenes de las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) para identificar a quienes participaron en el ataque. Sin embargo, la reconstrucción de los hechos se sostiene principalmente en los registros audiovisuales que comenzaron a circular en redes sociales.
La falta de testimonios formales incorporados a las actuaciones oficiales también evidencia las dificultades que enfrentan las víctimas trans para denunciar este tipo de agresiones y acceder a la justicia, en un contexto donde la violencia y la desprotección institucional continúan siendo motivo de preocupación.