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Chile y su presencia permanente en la Antártica Opinión

Chile y su presencia permanente en la Antártica

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Fernando Cabrera Salazar
Por : Fernando Cabrera Salazar Almirante Comandante en Jefe de la Armada
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Esta presencia permanente se configura en un complejo ecosistema en el que cohabitan marinos, aviadores, militares, científicos, investigadores y profesionales civiles que dan vida a las bases chilenas que operan durante todo el año.


Chile es un país tricontinental, una condición que no se explica solo por su geografía, sino también por la presencia efectiva que ha sostenido durante más de un siglo en la Antártica.

En un continente donde las distancias, el clima y las condiciones de navegación imponen desafíos extraordinarios, estar presentes significa contar con las capacidades necesarias para permanecer, operar, investigar y prestar servicios de manera permanente.

Esta es una tarea en la que la Armada tiene un papel fundamental, que se refuerza cada 6 de noviembre día de la Antártica chilena y que se fijó por medio del decreto número 1747 de 1940.

Esta presencia permanente nace en 1916 cuando el piloto Luis Pardo Villalón y su brava dotación, a bordo de la escampavía Yelcho, llegaron hasta isla Elefante para rescatar, en un hecho histórico, a los 22 hombres de la expedición de Ernest Shackleton.

Aquel salvataje, realizado con medios impensados para un rescate de esas características, se transformó en un mandato: la capacidad de llegar allí, donde otros necesitan auxilio, y hacer
de la presencia chilena una útil y soberana.

Hoy, ad portas de cumplirse 80 años de la primera base chilena —“Soberanía”, actual Base Naval Antártica “Capitán Arturo Prat”—, recordamos la historia de esos marinos, los del Yelcho, pioneros en la presencia nacional permanente en la Antártica, que se afianza y proyecta cada año con la Campaña Antártica que revive esa epopeya, con nuestros medios navales: el Trinomio Antártico, compuesto por el rompehielos “Almirante Viel”, el ATF “Lientur” y el OPV “Marinero Fuentealba”.

Esta presencia permanente se configura en un complejo ecosistema en el que cohabitan marinos, aviadores, militares, científicos, investigadores y profesionales civiles que dan vida a las
bases chilenas que operan durante todo el año y para ello necesitan capacidades y operaciones logísticas complejas y que entregan nuestros buques y el conjunto de las instituciones del
Estado.

Hoy, la Armada de Chile está desarrollando la “Operación Base Soberanía”, para el aprovisionamiento de materiales para la construcción de un muelle en Bahía Fildes y apoyando el mantenimiento de la pista del aeródromo “Teniente Marsh”; infraestructuras estratégicas que afianzan la presencia nacional en el continente blanco.

A lo anterior de suman operaciones como Hielo VI, para la medición del hielo antártico y la proyección hacia lugares tan extremos como el Glaciar Unión.

La Antártica nos impone una gran responsabilidad hacia el futuro.

En 1948 el jurista Julio Escudero, propuso —visionariamente— congelar las reclamaciones de soberanía y preservar el statu quo, mientras se buscaba una solución de fondo. Esta propuesta,
conocida como “Declaración Escudero”, sentó las bases del Tratado Antártico, que ha definido a este continente como espacio de paz y ciencia.

Pronto —en el año 2032 el del V° año polar internacional y luego el 2048, año en que se podría revisar el funcionamiento del Protocolo de Madrid sobre protección del medio ambiente— se constituirán horizontes que nos obligan a mirar con perspectiva. Por eso, para tener una voz en el futuro antártico hay que mantener esta presencia permanente con investigaciones, operaciones y capacidades para sostenerla.

Así, en un plazo de dos décadas, tenemos que ofrecerle al mundo los mejores servicios logísticos, científicos, turísticos y de rescate marítimo y aéreo, desde Magallanes, con Punta Arenas y Puerto Williams como ciudades clave para la ruta antártica.

Nuestra historia antártica comenzó hace más de un siglo y la Armada, en este día de la Antártica Chilena, inicia la Campaña Antártica 2026-2027 con el zarpe del rompehielos “Almirante Viel” y “Sargento Aldea” a cuyas tripulaciones les deseamos éxito en su misión.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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