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Créditos: El Mostrador.
Insuficiencia ovárica prematura: el desafío de detectar a tiempo una condición poco conocida
En Chile, entre 26 mil y 96 mil mujeres podrían vivir con insuficiencia ovárica prematura, una condición que puede aparecer antes de los 40 años y cuyo diagnóstico tarda cerca de tres años en promedio, aumentando el riesgo de complicaciones físicas y emocionales.
La insuficiencia ovárica prematura (IOP) es una condición que puede aparecer mucho antes de la edad habitual de la menopausia y afectar a mujeres menores de 40 años, incluso durante la adolescencia. Sin embargo, sus síntomas pueden pasar inadvertidos o confundirse con otras alteraciones, lo que dificulta su detección y retrasa el inicio de un tratamiento oportuno.
En el marco del Día de la Insuficiencia Ovárica Prematura, que se conmemora cada 27 de noviembre, la discusión sobre esta condición vuelve a poner el foco en la necesidad de mejorar el conocimiento, la detección y el acompañamiento de quienes reciben este diagnóstico.
Según datos de Fundación Respuestas, entre 26 mil y 96 mil mujeres en Chile podrían vivir con IOP, aunque el país todavía no cuenta con estudios epidemiológicos sólidos que permitan establecer su prevalencia exacta.
Para Marco Levancini, director médico de Fundación Respuestas, el mayor conocimiento de la enfermedad y la disponibilidad de exámenes han contribuido a que se identifiquen más casos. Esto no necesariamente significa que haya aumentado su presencia en la población.
“Este aumento no significa que existan más mujeres con insuficiencia ovárica prematura que antes. En parte, se debe a que actualmente conocemos mejor la enfermedad y hay más disponibilidad de exámenes para su diagnóstico. Además, influye el aumento de mujeres jóvenes que sobreviven a tratamientos contra el cáncer, algunos de los cuales pueden afectar la función de los ovarios”, explica.
Pese a los avances en su identificación, el diagnóstico continúa siendo tardío. Según Levancini, una mujer con IOP puede esperar cerca de tres años para conocer qué ocurre con su salud, un período en el que puede permanecer expuesta a consecuencias que podrían prevenirse o tratarse oportunamente.
Las señales que pueden alertar sobre una IOP
Una de las principales dificultades para reconocer esta condición es que sus primeras manifestaciones pueden confundirse con alteraciones del ciclo menstrual. Entre las señales de alerta están las menstruaciones irregulares, cada vez más aisladas o su ausencia durante varios meses en mujeres menores de 40 años.
También pueden presentarse síntomas similares a los de la menopausia, como sofocos, sudoración, dificultades para dormir, cansancio, cambios de ánimo e irritabilidad. A estos se suman, en algunos casos, la disminución del deseo sexual, la sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones sexuales.
“Sin embargo, muchas veces la mujer consulta por dificultades para quedar embarazada o porque llevan varios meses sin menstruar”, aclara el director médico de Fundación Respuestas.
La condición puede tener distintos orígenes. Entre ellos se encuentran la predisposición genética, las enfermedades autoinmunes y determinados tratamientos médicos. No obstante, también existen casos en los que no es posible identificar una causa específica, incluso después de estudiar a la paciente.
Levancini advierte que la IOP no debe entenderse simplemente como una menopausia adelantada, ya que implica una pérdida de la producción hormonal ovárica en una etapa en que el organismo todavía debería mantener esa función.
“Es importante conocer la causa porque puede orientar algunos aspectos del tratamiento y de las posibilidades reproductivas de cada mujer. Sin embargo, desde el punto de vista de la salud general, el mensaje principal es el mismo: la insuficiencia ovárica prematura debe tomarse en serio independientemente de cuál haya sido su origen. No se trata de una ‘menopausia que llegó antes’. Es una condición crónica que aparece en una etapa de la vida en la que los ovarios todavía deberían estar produciendo hormonas. Por eso sus consecuencias pueden afectar distintos aspectos de la salud física y emocional, además de la fertilidad”, explica.
Las consecuencias de un diagnóstico tardío
La disminución de estrógenos a una edad temprana puede tener consecuencias que van más allá de los síntomas asociados a los cambios hormonales. Entre los riesgos a largo plazo se encuentran la osteoporosis y las fracturas, las enfermedades cardiovasculares y las alteraciones cognitivas.
Frente a este escenario, el tratamiento hormonal constituye una parte fundamental del abordaje de la IOP. Según Levancini, salvo que exista alguna contraindicación médica, generalmente se recomienda mantenerlo hasta aproximadamente la edad en que habría ocurrido la menopausia natural.
Además, el impacto de esta condición no se limita a la salud física. Recibir el diagnóstico durante la juventud puede generar dificultades emocionales y repercutir en distintas dimensiones de la vida cotidiana.
Isabel Farías, directora ejecutiva de Fundación Respuestas, quien fue diagnosticada con IOP a los 17 años, plantea que la manera en que se comunica la noticia también forma parte del abordaje de la enfermedad. “Es muy importante, además, la forma en que se entrega el diagnóstico. Recibir una noticia de este tipo siendo joven puede tener un impacto emocional importante. Por eso, además del tratamiento médico, las mujeres deberían recibir información clara, acompañamiento y, cuando sea necesario, apoyo psicológico”, sostiene.
La directora ejecutiva agrega que las consecuencias pueden extenderse a ámbitos como la educación, el trabajo y las relaciones personales, especialmente cuando se trata de convivir con una condición crónica desde una edad temprana.
“También puede tener repercusiones importantes en la vida cotidiana. Los síntomas, las consultas médicas, los tratamientos y el impacto emocional de vivir con una condición crónica a una edad temprana pueden afectar los estudios, el trabajo, las relaciones personales y la calidad de vida. Por eso el manejo de la IOP debe ser integral: no solo debemos tratar los síntomas o entregar hormonas, sino acompañar a la mujer considerando su salud física, reproductiva, emocional y social”, afirma.
Visibilizar una condición poco conocida
La falta de información y de cifras nacionales precisas es parte de los desafíos que enfrenta el abordaje de la insuficiencia ovárica prematura en Chile. Desde Fundación Respuestas plantean la necesidad de capacitar a los equipos de salud, facilitar la detección temprana y avanzar en su reconocimiento dentro de las políticas públicas.
Entre las medidas que promueve la organización se encuentra incorporar la IOP a las patologías cubiertas por las Garantías Explícitas en Salud (GES), además de impulsar el reconocimiento oficial del 27 de noviembre como Día de la Insuficiencia Ovárica Prematura.
Para Farías, esta fecha permitiría reconocer una realidad que afecta a miles de mujeres y abrir espacios de información sobre una condición que todavía es poco conocida.
“Que el 27 de noviembre sea declarado oficialmente Día de la IOP significa que el Estado reconoce que existimos y que esta condición importa. En este camino hemos encontrado voluntades en el mundo médico, académico y público, y eso nos deja con ánimos muy positivos. Creemos que este reconocimiento está cerca”, afirma.
La detección oportuna es uno de los principales desafíos. Reconocer los cambios persistentes en la menstruación, consultar ante síntomas compatibles y acceder a una evaluación adecuada puede marcar una diferencia en el manejo de la enfermedad y en la prevención de sus consecuencias a largo plazo.