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Papanicolau: ¿Por qué las mujeres no se realizan este examen para prevenir el cáncer? BRAGA Crédito: Cedida

Papanicolau: ¿Por qué las mujeres no se realizan este examen para prevenir el cáncer?

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Aunque es un examen simple y fundamental para detectar a tiempo el cáncer cervicouterino, muchas mujeres aún evitan el Papanicolau por mitos y desinformación. Especialistas advierten que postergarlo puede retrasar diagnósticos y aumentar riesgos.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El Papanicolau es un examen clave para prevenir el cáncer cervicouterino, pero su realización sigue siendo baja debido a mitos, desinformación y temores. Especialistas advierten que este procedimiento permite detectar alteraciones celulares antes de que evolucionen a cáncer, incluso sin síntomas. Su correcta periodicidad y el avance en técnicas de detección del Virus del Papiloma Humano refuerzan su importancia. Promover su uso es fundamental para lograr diagnósticos oportunos y reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad.
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A pesar de ser una herramienta fundamental en la prevención del cáncer cervicouterino, el Papanicolau sigue rodeado de mitos que afectan su realización. Ideas como que solo es necesario si hay síntomas, o que aplica únicamente para mujeres con vida sexual activa reciente o que “si me siento bien, no lo necesito” continúan presentes.

También persiste el temor al dolor. Aunque, según Ronald Pérez, académico de la Escuela de Tecnología Médica de la U. Andrés Bello, el examen sí puede generar una leve incomodidad momentánea, no debería ser doloroso. “Se trata de un procedimiento breve y seguro, cuya experiencia depende en gran medida de la técnica y del contexto en que se realiza”, explica.

El profesional de la salud señala que estas creencias se explican principalmente por factores culturales. “Muchas personas asocian la salud a la ausencia de síntomas y desconocer el objetivo preventivo de este examen. Esto impacta directamente en la baja adherencia al control”, manifiesta.

Uno de los errores más relevantes que señala el especialista es esperar señales de alerta para acudir. El cáncer cervicouterino, en sus etapas iniciales, no presenta síntomas. “El Papanicolau permite detectar alteraciones celulares antes de que evolucionen a lesiones más graves, por lo que postergar el examen puede implicar diagnósticos tardíos y tratamientos más complejos” enfatiza el Pérez.

Frecuencia del examen

En cuanto a su frecuencia, se recomienda realizarlo cada tres años tras resultados normales consecutivos. No obstante, existe confusión. “Algunas mujeres creen que debe hacerse todos los años, mientras que otras lo postergan por largos periodos. La indicación debe ajustarse a cada caso según los hallazgos del examen”, señala Pérez.

El vínculo con el Virus del Papiloma Humano es clave. Este virus es el principal factor de riesgo del cáncer cervicouterino. El Papanicolau no detecta el virus directamente, sino los cambios celulares que provoca, lo que lo convierte en una herramienta esencial de detección precoz. En Chile, además, el académico menciona que se ha avanzado hacia la incorporación de técnicas de biología molecular para identificar el virus dentro de las garantías de salud.

El rol de los tecnólogos médicos en la detección

En este proceso, el rol del Tecnólogo Médico especialista en Citodiagnóstico es central, según Pérez. Es quien analiza las muestras, identifica alteraciones y emite informes basados en observación microscópica de alta precisión. Su trabajo permite detectar cambios en etapas tempranas y contribuir a intervenciones oportunas.

A esto se suma su participación en el análisis de técnicas moleculares para el VPH, integrando información que mejora la evaluación de riesgo en las pacientes. “Su labor no solo es técnica. También incorpora una mirada preventiva y social, considerando factores culturales y educativos que influyen en la decisión de realizarse el examen” agrega.

Prevención que salva vidas

Realizarse el Papanicolau de manera periódica es una decisión clave en el cuidado de la salud femenina. Este examen permite detectar a tiempo alteraciones celulares que, de no ser tratadas, pueden evolucionar a cáncer cervicouterino. La evidencia muestra que los programas de tamizaje han logrado reducir significativamente la mortalidad asociada a esta enfermedad en países donde su cobertura es alta.

Superar los mitos y barreras culturales es fundamental para aumentar la adherencia. Comprender que se trata de un procedimiento breve, seguro y preventivo puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y uno tardío. A ello se suma la importancia de la educación en salud y el acceso equitativo a controles ginecológicos, especialmente en contextos donde persisten brechas de información.

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