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Cáncer de mama en Chile: cuatro hábitos que pueden ayudar a reducir el riesgo
Cerca de 5.600 mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama cada año en Chile. Una campaña impulsada por especialistas promueve cambios en la alimentación, la actividad física, el consumo de alcohol y el peso corporal para contribuir a reducir el riesgo.
El cáncer de mama es uno de los principales problemas de salud que afectan a las mujeres en Chile. Según los antecedentes entregados por los organizadores de la campaña “Venzamos al Cáncer de Mama”, alrededor de 5.600 mujeres son diagnosticadas cada año con esta enfermedad y durante 2025 se registraron más de 1.300 fallecimientos.
Frente a este escenario, sobrevivientes de cáncer de mama, familiares, profesionales de la salud y organizaciones de la sociedad civil participaron el sábado 3 de octubre en una actividad educativa en el Parque Forestal de Santiago, con el objetivo de informar sobre medidas cotidianas que pueden contribuir a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
La iniciativa es impulsada por el Comité de Médicos por una Medicina Responsable (PCRM, por sus siglas en inglés), una organización internacional que promueve la prevención de enfermedades y los hábitos saludables.
Durante la jornada, especialistas compartieron recomendaciones centradas en cuatro factores modificables: alimentación, actividad física, consumo de alcohol y mantenimiento de un peso saludable.
Cáncer de mama: qué factores de riesgo se pueden modificar
El riesgo de desarrollar cáncer de mama depende de distintos elementos. Algunos, como la edad, los antecedentes familiares y determinadas alteraciones genéticas, no pueden modificarse. Otros están relacionados con hábitos y condiciones de vida que pueden abordarse mediante cambios sostenidos.
La doctora Francisca Soto-Aguilar, médica de la Fundación DKMS Chile, señaló que todavía existe una brecha de información sobre la relación entre las rutinas diarias y el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
“Muchas pacientes llegan a la consulta sin haber recibido información clara sobre cómo sus hábitos diarios pueden influir en ese riesgo”, indicó la especialista, según el comunicado de la campaña.
La profesional también sostuvo que entre el 5% y el 10% de los casos tendría una causa genética claramente identificable. Esta cifra corresponde a los antecedentes proporcionados por los organizadores y no significa que el resto de los casos dependa exclusivamente del estilo de vida.
Cuatro hábitos que pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama
La campaña promueve cuatro medidas relacionadas con la prevención. Estas recomendaciones no garantizan evitar la enfermedad, pero pueden contribuir a mejorar la salud general y reducir determinados factores de riesgo.
1. Priorizar una alimentación saludable
Una de las recomendaciones es favorecer una alimentación variada, con presencia habitual de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y otros alimentos de origen vegetal.
La estrategia también plantea reducir el consumo de carnes procesadas y limitar los productos ultraprocesados, privilegiando alimentos frescos o mínimamente procesados.
Más que depender de un alimento específico, el objetivo es mantener un patrón de alimentación equilibrado a largo plazo, que aporte los nutrientes necesarios y contribuya a prevenir distintas enfermedades crónicas.
2. Realizar al menos 150 minutos de actividad física a la semana
El segundo pilar es incorporar actividad física de manera regular. La campaña recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, una meta que puede alcanzarse mediante caminatas rápidas, bicicleta, baile u otras actividades acordes con las condiciones de cada persona.
La actividad física ayuda a mantener un peso saludable y se relaciona con un menor riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, incluido el cáncer de mama.
Quienes llevan una vida sedentaria pueden comenzar de manera gradual y aumentar el tiempo de movimiento según su capacidad, buscando una rutina que puedan mantener.
3. Reducir o evitar el consumo de alcohol
El alcohol es un factor de riesgo reconocido para el cáncer de mama y otros tipos de cáncer. Por este motivo, una de las medidas propuestas es limitar su consumo.
Reducir la cantidad y la frecuencia puede contribuir a disminuir la exposición a este factor de riesgo. La recomendación preventiva es considerar que, en relación con el cáncer, no consumir alcohol evita el riesgo adicional asociado a su ingesta.
4. Mantener un peso saludable
El cuarto pilar apunta a evitar el exceso de grasa corporal y mantener un peso saludable. Este aspecto cobra especial relevancia después de la menopausia, etapa en la que el exceso de peso se asocia con un mayor riesgo de cáncer de mama.
Para abordar este objetivo, los especialistas recomiendan combinar una alimentación equilibrada con actividad física regular y cambios que puedan sostenerse en el tiempo.
En caso de necesitar orientación, un equipo de salud puede ayudar a establecer metas adecuadas a las necesidades y condiciones individuales.
Prevención y detección temprana: por qué son importantes los controles
Adoptar hábitos saludables puede contribuir a reducir determinados riesgos, pero no elimina la posibilidad de desarrollar cáncer de mama. La enfermedad también puede presentarse en personas que mantienen una alimentación equilibrada, hacen ejercicio y no consumen alcohol.
Por eso, las medidas de prevención deben complementarse con controles médicos, evaluación de los antecedentes familiares y mamografías de acuerdo con la edad, los factores de riesgo y las indicaciones del equipo tratante.
También es importante consultar ante cambios en las mamas, como la aparición de un bulto, alteraciones en la piel o el pezón, cambios en la forma o el tamaño de la mama o secreciones inusuales.
La campaña “Venzamos al Cáncer de Mama” busca ampliar el acceso a información práctica mediante materiales educativos, conversatorios y alianzas con organizaciones de salud y de la comunidad.
El mensaje central es que los hábitos cotidianos pueden formar parte de la prevención, pero no reemplazan la atención médica ni la detección oportuna. Informarse, incorporar cambios sostenibles y mantener los controles recomendados son medidas complementarias para cuidar la salud mamaria.