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Cemento y promesas vacías: La reconstrucción y los recortes de Kast a costa de las mujeres Yo opino

Cemento y promesas vacías: La reconstrucción y los recortes de Kast a costa de las mujeres

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Natalia Flores González
Por : Natalia Flores González Coordinadora de Feminismo del Instituto Igualdad.
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Cada vez que La Moneda habla sobre su “Plan de Reconstrucción”, el discurso oficial se inunda de cifras sobre metros cúbicos de hormigón, puentes reparados y una supuesta “responsabilidad fiscal”. Sin embargo, detrás de la maquinaria pesada y el reciente tijeretazo presupuestal concretado por el gobierno de Kast, se esconde una decisión política brutal: la austeridad y la reconstrucción se están financiando a costa de las mujeres y su exclusión del mercado laboral.

Analizar el proyecto de ley reconstrucción del Ejecutivo cruzado con sus recortes de presupuesto revela una contradicción inaceptable. Un gobierno no puede hablar de levantar al país cuando su política macroeconómica, en la práctica, expulsa a las ciudadanas hacia la precariedad y el encierro doméstico. Las decisiones gubernamentales no son neutrales, y las políticas de la actual administración han demostrado ser un cóctel peligroso de ceguera de género y dogmatismo fiscal.

La masculinización financiada y la austeridad selectiva

El primer gran fracaso de este plan es hacia dónde fluye el dinero que el Gobierno decidió no recortar. Históricamente, los fondos de emergencia se inyectan en construcción, ingeniería y obras públicas. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la participación de las mujeres en la industria de la construcción en Chile apenas llega al 8,3%.

Esto significa que por cada 100 empleos directos que el Estado genera hoy para reconstruir, más de 91 van a parar a los bolsillos de hombres. Peor aún: bajo la excusa del recorte presupuestal del gobierno de Kast, se han cerrado las puertas a cualquier programa de capacitación acelerada o subsidios de inserción laboral de las mujeres en estos rubros. El Estado se niega a establecer cuotas de genero obligatorias en las bases de licitación, argumentando “eficiencia en el gasto”. En el Chile de hoy, la eficiencia fiscal significa, sencillamente, dejar a las mujeres mirando la reactivación desde la vereda.

El Estado ahorra descansando en el trabajo no remunerado

El segundo golpe evidencia cómo el Gobierno utiliza a las mujeres como amortiguadores de sus propios recortes. Cuando un desastre destruye la infraestructura comunitaria —escuelas, jardines infantiles, centros de salud— la crisis de los cuidados estalla.

Con el recorte presupuestal, el Gobierno ha desmantelado la posibilidad de levantar redes de apoyo de emergencia. Si bien la participación laboral de las mujeres promedia un 53%, más de un tercio de las mujeres inactivas en Chile declara no buscar empleo por “razones familiares permanentes”. La inacción del Ejecutivo y su negativa a invertir en cuidados obliga a las mujeres a asumirlo. El gobierno de Kast cuadra la caja fiscal porque sabe que las mujeres harán gratis el trabajo de cuidado que el Estado decidió dejar de financiar.

Una reconstrucción que no sea de papel exige la implementación inmediata de Sistemas Locales de Cuidado. Pero en lugar de priorizar el proyecto de ley de sala cuna universal o financiar guarderías móviles y centros de día transitorios, la motosierra presupuestaria condena a miles de trabajadoras a renunciar a sus ingresos.

El abandono de las microempresas

Finalmente, el orden de las prioridades de La Moneda deja claro a quiénes se busca salvar primero. Gran parte del trabajo de las mujeres en regiones se concentra en servicios, comercio minorista y trabajo por cuenta propia (cerca del 20%). Solo en el último año, el sector comercio ha enfrentado la destrucción de miles de puestos de trabajo femeninos.

Mientras el Ejecutivo es rápido para diseñar garantías que eviten el colapso de las grandes empresas y las concesionarias, las microempresas lideradas por mujeres —bazares, cocinerías o talleres— son las principales víctimas del ajuste. Los recortes a programas de fomento productivo en instituciones como Sercotec y FOSIS significan que las jefas de hogar quedan sistemáticamente al final de la fila, sin líneas de financiamiento de asignación rápida exclusivas para reponer su capital de trabajo.

Reconstruir la desigualdad

El proyecto de reconstrucción del gobierno de Kast, sumado a su recorte presupuestal, no es solo una oportunidad perdida: es un retroceso deliberado. Volver al estado de las cosas de un antes ideologizado que era sumamente precario para las mujeres, pero hacerlo con menos Estado y menos apoyo es empujarlas al abismo.

Si La Moneda no revierte este tijeretazo y no incorpora exigencias de igualdad de género en la reconstrucción, sus discursos sobre el crecimiento económico serán una burla para las mujeres que hitan Chile. Un plan de reconstrucción ciego al género y obsesionado con el recorte no es progreso; es el Estado financiando su supuesta responsabilidad fiscal con la precarización de la vida de las mujeres.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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