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Menopausia: los ciclos de la vida también llegan al trabajo Yo opino Créditos: El Mostrador.

Menopausia: los ciclos de la vida también llegan al trabajo

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María de los Ángeles Larraín
Por : María de los Ángeles Larraín Ginecóloga y directora médica de Neopausia.
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Este 7 de septiembre es el Día Mundial de la Menopausia y el Trabajo, una oportunidad para abordar esta realidad. La menopausia no interrumpe una trayectoria profesional: forma parte de ella. El desafío es construir espacios laborales más humanos, informados y capaces de valorar la experiencia.


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El trabajo ocupa una parte importante de nuestra vida adulta. A lo largo de una trayectoria profesional las personas viven cambios personales, familiares y biológicos. En el caso de las mujeres, esos ciclos tienen expresiones concretas: los años reproductivos, la maternidad para quienes deciden vivirla, el climaterio y la menopausia.

Sin embargo, no todos estos momentos han recibido el mismo nivel de reconocimiento. La menopausia, en particular, sigue viviéndose muchas veces como un asunto privado, incluso cuando sus síntomas aparecen en medio de reuniones, turnos, clases, atenciones de pacientes, decisiones importantes o jornadas que exigen concentración y energía.

El Estudio MUSA 2025, desarrollado por Neopausia y que incluye información correspondiente a más de 74.000 mujeres, ayuda a dimensionar esa experiencia. Un 71,7% presentó sintomatología climatérica severa de acuerdo con la escala utilizada; 96% reportó fatiga física o mental y más de 90% alteraciones del sueño. Son cifras que muestran con claridad la intensidad con que muchas personas viven esta etapa.

Y eso importa cuando pensamos en el trabajo. Dormir mal durante semanas, sentirse agotada, tener dificultades para concentrarse o experimentar cambios en el ánimo no ocurre en una dimensión separada del resto de la vida. Ocurre mientras se sigue trabajando y respondiendo a las mismas responsabilidades de siempre.

Tener síntomas asociados a la menopausia no significa perder capacidades profesionales. La experiencia, el criterio, los conocimientos, las habilidades y la capacidad de liderar no desaparecen con esta transición. Muchas veces, de hecho, coincide con una etapa de gran madurez profesional, en la que se han acumulado años de aprendizaje, redes y conocimiento.

Lo que sí puede suceder es que síntomas intensos y no tratados hagan más difícil la vida cotidiana y laboral. La evidencia latinoamericana reciente comienza a mostrarlo. El estudio REDLINC XIII, de la Red Latinoamericana de Investigación en Climaterio, publicado en el año 2026 analizó a 2.035 trabajadoras asalariadas de entre 40 y 60 años de doce países de la región.

Sus resultados encontraron una asociación entre mayor severidad de los síntomas menopáusicos, menor satisfacción laboral y peor calidad de vida relacionada con el trabajo. Los síntomas psicológicos y la severidad global aparecieron entre los factores que más negativamente se relacionaban con el bienestar laboral.

Existe otro elemento menos visible: el silencio. Hay quienes evitan hablar de lo que les ocurre por temor a ser consideradas menos competentes, menos disponibles o menos preparadas para asumir nuevas responsabilidades. Ese temor no es menor en un mercado laboral donde la edad todavía puede convertirse en una desventaja y donde las mujeres han debido demostrar, una y otra vez su capacidad.

El desafío es construir espacios laborales capaces de reconocer los ciclos de la vida sin convertirlos en una fuente de discriminación.

Eso puede comenzar con medidas bastante sencillas: información adecuada, jefaturas capaces de sostener una conversación respetuosa, posibilidad de cierta flexibilidad cuando existen trastornos importantes del sueño o días especialmente difíciles. Acceso a agua, ventilación y pausas. Orientación para consultar oportunamente. Y, sobre todo, la tranquilidad de poder pedir apoyo sin que eso sea leído como debilidad o falta de compromiso.

En este punto, la menopausia deja de ser únicamente una conversación de salud femenina. También es una discusión sobre bienestar laboral, envejecimiento, equidad, liderazgo y retención de experiencia.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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