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Brechas de género en PISA 2025: ¿una realidad inevitable? Yo opino Créditos: El Mostrador.

Brechas de género en PISA 2025: ¿una realidad inevitable?

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Ana María Espinoza C.
Por : Ana María Espinoza C. Profesora Investigadora, Facultad de Psicología, Universidad del Desarrollo.
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Los resultados de la prueba PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa desafíos urgentes para nuestro sistema educativo. Esta evaluación de la OCDE, que mide los aprendizajes de estudiantes de 15 años en 91 países y economías, muestra un escenario preocupante: respecto de 2022, tanto a nivel internacional como en Chile disminuyó el desempeño en Matemática y Lectura, mientras que en Ciencias Naturales se mantuvo relativamente estable.

Pero estos resultados revelan otro desafío preocupante: las brechas de género en los tres dominios evaluados. En Competencia Lectora, reaparece una diferencia a favor de las mujeres, ausente en la evaluación anterior, debido a una disminución significativa en el desempeño de los hombres. En Ciencias Naturales, se mantiene la diferencia a favor de los varones observada en la evaluación anterior. En Matemática, en cambio, persiste una diferencia en desmedro de las mujeres, que sitúa a Chile entre los países con mayores brechas de género en esta área.

¿Por qué deberían preocuparnos estas brechas de género, especialmente la observada en Matemática? Porque el aprendizaje de las matemáticas, más allá del rendimiento escolar, se relaciona con las trayectorias educativas posteriores y con el acceso a carreras y ocupaciones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), donde las mujeres continúan estando subrepresentadas. Esta brecha no es solo una mera diferencia de puntajes: puede contribuir a reproducir desigualdades en las oportunidades educativas y laborales y, en consecuencia, económicas.

Frente a este escenario, surge una pregunta fundamental: ¿es esta diferencia inevitable? ¿Es consecuencia de capacidades distintas entre hombres y mujeres? La evidencia disponible nos permite responder que no.

Si estas diferencias fueran inevitables o estuvieran determinadas por la biología, esperaríamos encontrar patrones similares en todos los países. Sin embargo, esto no ocurre. Existen países donde las brechas en Matemática son pequeñas o inexistentes, e incluso algunos donde las niñas obtienen mejores resultados que los niños. Esto nos muestra que las diferencias de género en el aprendizaje no son inevitables y que pueden transformarse, ya que dependen de los contextos sociales y educativos en que niñas y niños se desarrollan.

Entonces, ¿cuál es el rol del contexto sociocultural? Existe amplia evidencia de que los estereotipos que asocian las matemáticas con un dominio masculino pueden influir en las expectativas, motivación y autoconcepto de las niñas. La investigación ha mostrado que las prácticas de docentes de Matemática pueden ofrecer, incluso sin una intención consciente, oportunidades diferenciadas de participación e interacción para niñas y niños.

Así, mientras los resultados de PISA nos muestran dónde está el problema, la investigación puede ayudarnos a comprender por qué ocurre y cómo transformarlo. Desde la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo estamos desarrollando un proyecto FONDECYT que busca comprender cómo las creencias y prácticas pedagógicas pueden contribuir a la persistencia de las brechas de género en Matemática. El desarrollo de investigaciones es fundamental para orientar políticas educativas e iniciativas basadas en evidencia científica que permitan avanzar de manera efectiva hacia una mayor equidad de género.

La convicción es clara: podemos transformar las condiciones que contribuyen a reproducir la inequidad de género en los aprendizajes. El desafío es seguir generando evidencia y convertirla en acción: cuestionar estereotipos y transformar prácticas que operan de manera automática, así como generar las condiciones para que niñas y niños puedan desarrollar plenamente sus capacidades.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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