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La crisis de EFE en la literat

Cultura - El Mostrador

Ferrocarriles arriba a la estación terminal

por 5 febrero, 2008

Fraude al fisco, malversación de caudales públicos y abultamiento de contratos. Figuras literales y también literarias, que son el preludio de un medio de transporte cuyo descarrilamiento anticipó el cronista Juan Pablo Meneses. Son letras bucólicas pero certeras que van de vagón de cola en esta historia.
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Quién necesita un tren en Chile. Quién necesita un cierre é claire que atraviese la larga y angosta geografía de un país con territorios tan inexpugnables y disímiles. A quién le importa el valor y la importancia que tuvieron los ferrocarriles en el pasado. Que comenzó con la llegada de la revolución industrial y sus máquinas que ayudaron al transporte del salitre y el cobre hacia los puertos, en una travesía a la que probablemente debemos las riquezas pasadas y presentes del país.



Abundancias que hoy yacen en el abandono de las estaciones y en la miseria de quienes todavía esperan con fe que las locomotoras vuelvan a recorrer las líneas en desuso, y que el cronista Juan Pablo Meneses plasma certeramente en su texto "El tren del Presidente Kennedy", presente en su libro de crónicas "Equipaje de Mano" (Ed. Planeta, 2003).



Meneses hace el recorrido desde Temuco hasta Puerto Montt. Una "extremidad gangrenada" que comenzó a extirparse en 1992 durante el gobierno de Patricio Aylwin y que, como una intervención quirúrgica, terminó de eliminarse en 1997 con Frei Ruiz -Tagle, cuando se suprimió definitivamente el transporte de pasajeros en ese tramo.



No hay mayor venganza que el olvido, cita Meneses a Jorge Luis Borges en su escrito, graficando una penosa trayectoria de promesas electorales vacías a las que se aferran los que todavía sobreviven a la catástrofe financiera de Ferrocarriles del Estado: La siguiente parada es Quitratué. Un perro manco con alma de burócrata da la bienvenida en una estación que por su empecinado deterioro podría, perfectamente, transformarse en un museo al aire libre de las víctimas del progreso, reseña el cronista.



Porque al parecer a todos se nos extravió el recuerdo del medio de transporte al que debemos la unificación del territorio chileno. Integración que, según Ernesto Vargas, permitió que el sur se conectara con la zona central, que se penetrara la Araucanía y que se formaran "pueblos chiquititos que después fueron creciendo y que ahora son las ciudades que todos conocemos, las que están a distancias estándar, lo que tiene que ver con el tiempo que requerían las locomotoras para reabastecerse".



Vargas es el responsable de la agrupación Amigos del Tren, que desde 2000 mantiene un sitio en Internet (www.amigosdeltren.cl) dedicado a la divulgación de publicaciones y material de investigación relativo a ferrocarriles. Para él, la crisis de este medio de transporte se remonta al mal uso que se hizo desde la época del auge calichero, en que se despilfarraron los recursos. Desde ahí, pasando por el descuido frontal durante el régimen militar, cuando Pinochet apoyó a los camioneros que antes le dieron soporte y abandonó a los trenes, hasta hoy y los escándalos financieros que rodean a EFE.



"Todas las decisiones de los trenes son políticas, desde el Presidente Balmaceda en adelante y eso no tiene nada de extraordinario", nos recordaba el presidente del Sistema de Empresas Públicas, Patricio Rojas, en medio de la escandalera. "Estas cosas le quitan total credibilidad y aunque hubiera un proyecto serio será imposible sacarle de encima esta imagen", dice Vargas. "Es muy probable que ya no haya más ferrocarriles", relata con pesar. Un lamento teñido de esperanza que se respira a lo largo de toda la crónica de Meneses:



-Yo viajaba con mi papá a Santiago y lo pasaba genial. A mi marido lo conocí en el tren. Esta estación de Máfil era muy importante. La más importante de la zona, de verdad. Ojalá que algún día vuelva. Pero más rápido y más puntual. Lo bueno del tren es que es más cómodo y seguro, pero muy lento. Dicen que si vuelve, será más veloz.
- ¿Quién dice?
- No sé. La gente. El gobierno lo ha dicho, ¿no? Lo único bueno sería que si de verdad vuelve, sea con un mejor servicio. ¿No es a eso a lo que se comprometió el señor Ricardo Lagos en la campaña? Todos los candidatos a presidente se han comprometido a retomar el servicio, esperamos que esta vez se cumpla".

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